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Tercera novela. (Fandom: Tokio Hotel/ HIATUS)

27 jun. 2011

Cap. 07 ¿Un ángel?

Recargó su desequilibrado cuerpo en uno de los árboles y se dejó caer para poder sentarse. Necesitaba descansar, calmarse…

-…Mierda –Musitó recargando su cabeza al confirmar su presencia. Él llegaría aquí en 4, 3, 2…- ¿Ahora qué quieres? –Preguntó harto.
-Wow, dos ciervos y un conejo completos, si que tenías hambre –Dijo asombrado, él bufó.
-Aún no me respondes la pregunta Andrew.
-Vine sólo para ver si cambiaste de opinión acerca de mi oferta –Respondió poniéndose de cuclillas.
-No.
-Piénsalo bien Tom.
-No tengo nada que pensar –Le contestó irónico y se acercó a su rostro- La respuesta es simple: No –Se levantó y sonrió- Que tengas un buen día –Andrew se levantó y al ver que sus ojos cambiaban de color totalmente a negro, se dio cuenta que estaba molesto.
-Te lo pedí por las buenas, no me obligues a hacerlo por las malas –Amenazó al mismo tiempo que las venas de su frente saltaban.
-Has lo que quieras: tortúrame, mátame ¡La respuesta seguirá siendo ‘No’! –Le gritó cansado, Andrew solo entrecerró sus ojos.
-Te vas a arrepentir Thomas –Le advirtió.
-¡Ja! No sabes cuantas ‘personas’ me han dicho eso y mírame, no tengo remordimiento alguno –Le hizo saber esbozando una enorme sonrisa.
-Juro que te arrepentirás –Repitió como si no hubiese dicho nada- Sabrás el verdadero significado de la palabra “sufrimiento” querido hermano y desearás jamás haberme dado la espalda.
-Yo soy mi propio sufrimiento –Le dejó en claro.
-No, el sufrimiento que se te viene tiene nombre y apellido: Ashley Owen.
-Te lo dejé claro imbécil –Sus ojos cambiaron de color al solo escucharlo mencionar su nombre- ¡Te despedazaré si la tocas! –Andrew curvó sus labios y le dio la espalda.
-Si yo fuera tú en estos momentos, me dejaría de preocupar por esa cosa para comenzar a hacerlo por mí.
Andrew había desaparecido en la oscuridad y al asegurarse de ello, se encogió de hombros. No sabía lo que estaba planeado: cuida los pasos de Ashley, la resguarda día y noche, procura rastrear a Andrew cada cinco minutos y cuando lo hace se da cuenta que está al otro lado del pueblo, incapaz de poder hacerle daño. Es muy extraño que no esté detrás de ella cómo lo hacían Kiro y compañía y que ni siquiera haya intentado manipular su mente.
Sea como sea, lo que sí sabía y tenía en claro es que no debía bajar la guardia, lo que sea que esté pasando por la cabeza de Andrew no es nada bueno para ellos y debía detenerlo antes de que sea tarde.













Otra noche más fuera de su ventana, observándola, admirándola, deseando tocarla, abrazarla, deseando poder besarla. Pero no. No podía acercarse a ella, no podía entrar por esa maldita barrera invisible que al fin y en cuenta protege a toda la escoria humana de todos esos seres.
El foco de su habitación fue encendido y no por ella. Una pequeña criatura entro sobándose su ojo y con su otra mano tenía un delgado libro celeste. Tom, se puso a un lado de la ventana para así evitar ser visto y recargó su cabeza en aquella madera escuchando todo lo que pasaba ahí dentro.
-…Tuve una pesadilla ¿puedo dormir contigo? –Preguntó el menor.
-¿Comiste los dulces de la Sra. Heiffer? –Le cuestionó molesta.
-No
- Está bien, ven aquí pequeño… Buenas noches Peter.
-¡Espera!
-¿Qué?
-¿Puedes leerme un cuento? –Tom sonrió ante su petición.
-Ah… Claro –Y rió ante su forma de responder de la chica- Había una vez un solitario anciano que hacía títeres de madera llamado Geppetto, en una noche de aburrimiento creó uno en especial a quien llamó Pinocho…
Estaba atento a aquél viejo cuento infantil: Reía, se tensaba, se sorprendía y disfrutaba aquél relato que jamás había escuchado. Ashley, sin querer había calmado a dos personas con su voz: A ese pequeño y a él.
-…Y la hada madrina, al ver que Pinocho como Geppetto habían aprendido su lección les cumplió lo que más anhelaban…
-¡Lo convirtió en un niño de verdad!
-Sí… Fin.
-Ashley, ¿Yo tengo un hada madrina?
-Todos tenemos una, pero es más bien un ángel que te cuida y te protege ante cualquier situación.
-Oh ¿Y conoces a tu ángel?
-Lo conocí hoy Peter… su nombre era Tom.
Se enderezó completamente y un nudo se había formado en su garganta al escuchar esas palabras ¿Él? ¿Un ángel? Alguien cómo él no era un ángel…
-Me protegió de un ogro feo que casi hace que me corran de la cafetería y… espero que mi ‘ángel’ siga apareciéndose.
-¿Y cómo era él?
-Hermoso –Y ante esa respuesta el de trenzas sonrió.
Después de varias horas no se escuchó parloteo alguno, se habían dormido al fin. Se dispuso a volver a ponerse frente a la ventana y gracias a la tenue luz que ofrecía aquella lámpara pudo observar mejor a aquel pequeño.
-¿Para quién es? –Pregunté curioso viendo la caja colorida.
-Para… -Se quedó un momento callada- … para mi hermanito.
-Con que tú eres su hermano –Sonrió de lado ante ese descubrimiento- Eres igual a ella… -Confesó admirado.
Se enderezó al percatarse de que ‘Peter’ se había dado cuenta de su presencia. El pequeño se bajó de la cama y al ver que caminaba hacia acá, Tom se puse de pie.
Peter giró la vista hacia donde yacía Ashley dormida y después, volvió a voltear hacia él. En esos momentos, el de trenzas ya debía de estar lejos de ahí, no podía tener contacto con el pequeño, todavía no, pero aún así no se movió, la curiosidad había invadido su cuerpo quería saber que le quería decir aquella criatura.
El hermano de Ashley abrió despacio la ventana dejando caer la nieve que estaba atorada en ella, Tom retrocedió al ver que ponía un pie sobre el tejado, estaba dispuesto a salir.
-Hola –Saludó al fin y ladeó su cabeza.
-Hola –Contestó inseguro. Él caminó hacía Tom y levantó su cabecita para ver su rostro.
-Eres demasiado grande, ¿eres un gigante?
-No –Respondió esbozando una sonrisa- Soy Tom.













Sus pies habían tocado el suelo lleno de nieve, giró su vista hacia la ventana y vio que Peter se despedía de él agitando su pequeña mano, Tom hizo lo mismo y llevó su dedo índice hacia sus labios recordándole que ese encuentro iba a ser su secreto.
Comenzó a caminar por las calles poco iluminadas de esa tranquila colonia para así, alejarse de esa casa. Se detuvo al estar en medio camino y volvió a voltear hacia la ventana de Ashley. Con Peter aquí, será más complicado defenderla y hacer que el amor que tiene por él despierte, pero no importa, no se alejará de ellos pase lo que pase.
-No soy un ángel, pero los cuidaré a los dos con mi vida.

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Capítulo corto, pero me gustó como me quedó c:!

26 jun. 2011

Cap. 06 Triste pasado.

-¿Segura que no quieres que me quede contigo? –Preguntó por última vez Ruth colocándose su abrigo.

-Descuida, estaré bien –Respondió dando una sonrisa forzada. Su amiga hizo una mueca.
-Bueno… pero cualquier cosa me llamas ¿Okey? –Le dijo abrazándola.
-Si, vete tranquila –Ella solo asintió.
Al fin se encontraba sola en su zona de trabajo con solamente una cubeta y un trapeador para ‘divertirse’. Suspiró al escuchar el motor del carro de su amiga, se iba al fin y al observar que la oscuridad se hacía eminente en el lugar se dio cuenta del porqué su preocupación hacía ella. Desde aquella ocasión, no ha podido estar donde la oscuridad reine, por esa razón no puede salir de noche al menos que lleve una linterna consigo, ni siquiera puede dormir en su propio cuarto sin encender la lámpara que tenía a un lado, era algo que la marcó de por vida y todo por no saber lidiar con su existencia.

Flash Back
Deambulaba por las solitarias calles oscuras de este tranquilo pueblo mientras los temblores de mi cuerpo eran cada vez más frecuentes ¿Quién lo diría? Hace una semana estaba viviendo en la gloria: Sexo, drogas, alcohol, ¡diversión! Y ahora estoy aquí caminando descalza hacia… ningún lugar realmente. Mi maquillaje estaba completamente corrido, mi peinado no existía y la poca alma que me quedaba ya no estaba. Por cada paso que daba una lágrima se me escapaba, hasta que quede atrapada en un mar de llanto del cuál no podía escapar.
-¿Por qué? –Pregunté dolida golpeando mi frente contra la pared de un demacrado edificio- ¿¡Por qué yo?! ¿Por qué, por qué, por qué? –Gritaba golpeando con toda mis fuerzas esos ladrillos como si ellos tuviesen la culpa ¿Ahora que debía de hacer? ¿Cómo enfrentar este problema? No soy tan cobarde como para hacer lo que me pide Gerald pero tampoco soy tan valiente para vivir sin él ¡Lo amo! Sin él no soy nada y si no hago lo que me dice, lo perderé para siempre, pero… tampoco puedo acceder a su petición, no soy una asesina.
-Ashley.
-¿Ah? –Voltee ante aquel llamado- ¿Gerald? –Pregunté al ver una silueta, cuando éste camino hasta quedar debajo de una farola me dejó ver que si era él- ¡Gerald! –Exclamé feliz limpiándome las lágrimas. Corrí hacia donde estaba con una sonrisa, pero ésta se fue al ver el rostro de mi amado: Sus ojos rojos, sus pupilas dilatadas y los rápidos temblores en sus brazos me indicaron que estaba completamente drogado, totalmente perdido- ¿Estás bien? –Pregunté preocupada.
-Ya tome una decisión –Me respondió con una voz ronca.
-¿Decisión? ¿De… de qué hablas? –Pregunté asustada.
-No quiero dejarte… pero tampoco quiero a eso en nuestras vidas –Me respondió completamente ido.
-No te entiendo Gerald –Le confesé aterrada- ¿Qué me quieres decir? –Él caminó hacia mí y extendió su brazo hasta mi rostro. Me estremecí ante el contacto, pero después disfruté su caricia.
-Quiero decir que… -Su mano bajó hacia mi cuello y yo ingenua pensé que me acariciaría más-… exterminaré a esa cosa yo mismo.
-¿Qué?... –No pude pronunciar más, sus manos me estaban aplastando completamente-… Suél… Suéltame.
-¿No lo entiendes Ashley? Te quiero solo para mí y por eso, esa cosa no debe existir.
-S-Suéltame –Supliqué tratando de tomar aire.
-Debo de hacer esto, por los dos.
-¡No! –Comenzaba a llorar. Tenía que zafarme de un u otro modo. Tomé su rostro, comencé a pellizcarlo, a rasguñarlo pero no me soltaba. Me acerqué a la zona de los ojos y como pude los aplasté hasta que al fin quedé libre.
-¡Agh! ¡Maldita perra!
Corrí sin pensarlo dos veces ¿Hacia dónde? Eso no importaba, lo único que importaba era alejarme de él cuánto antes. Llegué hacia uno de los tantos callejones que tenía el pueblo y decidí esconderme a un lado del gran contenedor de basura, la oscuridad me cubría y eso me hizo sentir tranquila, sabía que no me podía encontrar.
-Ruth… -Murmuré anonada al recordar que tenía su celular. Rápido marqué su número y después de tres timbres contestó-: Ruth… Yo sé que es tarde y perdón –Rompí a llorar, tenía miedo- Por favor amiga, ven por mí, Gerald se volvió loco ¡Quiere matarme! –Grité en susurro-… Creo que estoy en la calle Winchester… por favor, ven rápido... –Colgué y me abracé a mi misma en espera de que mi amiga llegase al rescate. Nunca pensé verme en esta situación: Esconderme de mi propio novio para que no me mate, sólo de pensar en eso, una brisa fría invadía mi cuerpo haciendo que me estremeciera.
Ya había esperado mucho e insegura, decidí salir de mi escondite al no tener señales de Gerald. Asomé mi cabeza: La luz de las farolas iluminaban las calles ayudándome a descubrir que él ya no estaba aquí. Salí al fin de ese callejón y torpemente retomé mi camino sin rumbo, mi cuerpo seguía temblando de miedo, estaba aterrada.
-¡Ah! –Grité y me cubrí al escuchar un ruido a lado mío y al ver que era un gato jugueteando en la basura de una familia, reí nerviosa- Estúpido animal –Lo maldije por lo bajo. Me abracé a mi misma y seguí caminando tratando de no hacer ningún ruido.
Comencé a sollozar al escuchar pisadas detrás de mí. Sabía exactamente que la persona que me seguía no era Ruth.
-Ayuda… -Chillé- ¡Agh! –Grité ante el jalón de cabello que me habría brindado- ¡No, suéltame!–Supliqué tratando de quitar sus manos de mi pelo.
-Ahora recibirás tu castigo –Me dijo con tanta furia que hizo que me quebrara por dentro.
-¡Auxilio! –Grité una vez más y fue en vano. Sus manos me rodearon para cargarme hacia el callejón donde me encontraba escondida hace horas- Gerald, por favor no –Rogué pescándome de la pared, pero no sirvió de mucho, me había resbalado.
-Aprenderás a no meterme en problemas –Y dicho esto me aventó hacia la oscuridad del callejón.
-¿G-Gerald? –Tartamudeé al no poder ver nada ¿Estaba sola?- ¿Gerald? –Volví a llamarlo- ¿Ruth?.... ¡¿Alguien?! –Pregunté perdiendo los estribos. Me comencé a tomar el cabello con desesperación, había tanta tranquilidad que hacía que te volvieras loca- ¡Ayuda! –Grité con todas mis fuerzas. Pisadas. Escuchaba pisadas por todos los rincones- ¡No! ¡No te acerques! –Amenacé sobando mis brazos con fuerza.
-No eres más que una patética drogadicta –Era la voz de Gerald- Y la persona más idiota e ingenua que he conocido ¿pero sabes algo? Es lo que más me encanta de ti.
-No me hagas daño –Supliqué inocente- ¡Ah! –Di un grito desgarrador al sentir un fuerte golpe en mi rostro. Así comenzó la masacre: Comenzaba a golpearme desde su escondite y yo no podía protegerme porque no podía verlo, tenía el mejor aleado consigo: la oscuridad.
-¡Basta!........... ¡No!................ ¡Por favor, no!............... ¡Detente ya!..................... ¡Agh!
Fin del Flash Back



Cuando su amiga al fin la encontró, ya era demasiado tarde: Gerald había huido y casi cumplía su prometido al no ser por los médicos que llegaron a auxiliarla. Fue difícil recuperarse de aquella golpiza, pero ella lo logró: todas las cicatrices habían sido sanadas o eso creía. Desde entonces, no soporta estar en la oscuridad sin que la sensación de desesperación, ansia, frustración y miedo invada su cuerpo.
¡Clack! Había terminado el trato con su jefe. Guardó las copias de las llaves en la bolsa de su gran abrigo y giró su vista hacia la calle: Sola, pero al menos iluminada.
Tomó aire y se armó de valor para dar un paso fuera del territorio ‘amigo’, pero se detuvo en seco al sentir una gota caer en su nariz, al tocarla, se dio cuenta que era nieve. Miró hacia el cielo, estaba a punto de nevar y ante eso, sonrió estúpidamente como al sentir la mano de Tom en la suya.
-Tom… -Lo llamó sin dejar de sonreír-…Espero verte más seguido –Y ante esa confesión tomó su marcha hacia las calles iluminadas de ese olvidado lugar.

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Espero que se la hayan pasado muy bien en este fin de semana c: me voy a ver más videos & fotos de TH en japon ya que la página donde checo su info al fin actualizó *-* Saludos <3

24 jun. 2011

Cap. 05 Café.

-¡Sale orden para la mesa tres!

Hoy era un día agitado de trabajo, mesas llenas, pedidos al más no poder, cocineros desesperados y meseros corriendo de un lado a otro para complacer al cliente.
-Ashley… anda, dale una oportunidad.
-No –Le contestó acelerada tratando de preparar más café.
-¡Ashley! El chico está muy interesado, vamos, sal con él.
-¡Entiende que no Ruth! –Le gritó tapando la cafetera.
-Café para la mesa nueve.
-¡Ya va!-Gritó sacando la jarra de la cafetera.
-Ten por seguro que volverá a venir y te seguirá insistiendo hasta que aceptes…
-Pues que lo haga, de igual forma, la respuesta seguirá siendo la misma –Respondió molesta- Ruth ahora no puedo platicar, no sé si no lo has notado pero ¡La cafetería está llena! –Le hizo saber señalando a todos los clientes- Y eso es igual a mucho trabajo, deja de hablar y llévale la orden que tienes en tu hombro al cliente –Le ordenó saliendo de la barra y de ese modo, la dejó con las palabras en la boca -Disculpe por la tardanza –Le dijo avergonzada y el señor bajó su periódico y frunció el ceño.
-No hay problema, ya me lo esperaba, el servicio de aquí siempre es malo –Y dicho esto volvió a subir su periódico. Ashley entrecerró sus ojos, detestaba que se comportaran así y más detestaba no poder decirles nada.
Una pequeña brisa movió su largo cabello negro, la puerta de la cafetería había sido abierta: Un cliente más y aquel lugar explotaba. Ella giró su vista curiosa mientras dejaba la taza vacía sobre la mesa de ese estúpido señor.
-¿Tú? –Preguntó sorprendida para ella misma. Era el mismo chico de ayer y desde que él puso un pie dentro del local, no dejó de seguirlo con la mirada. Tomó asiento en una mesa del rincón, alejados de todos, se despojó de su abrigo y se dispuso a ver el menú que estaba sobre la mesa. Ashley no pudo evitar sonreír al ver las muecas de asco que hacía.
-¡Señorita!
-¿Ah?
-Cuando quiera, puede servirme mi café –Ella lo miró confundida y el señor la miró molesto. Bajó su mirada hacia la mesa y vio la taza vacía y al ver su mano, notó que aún tenía la jarra con el café hirviendo.
-Lo… lo siento –Reaccionó torpemente y comenzó a llenar la taza blanca. Él señor solo gruñó y siguió leyendo su periódico, en ese momento, Ashley aprovechó y giró su vista nuevamente hacia el chico de trenzas que, para su sorpresa, también volteaba hacia ella.
Su cuerpo se tensó ante aquel descubrimiento pero no le quitó la mirada de encima, no quería hacerlo y es que… era demasiado lindo: Su complexión, su forma de sentar, sus muecas, sus toscas manos, su rostro, su nariz perfecta, sus labios carnosos color rosa, el piercing que acompaña el labio inferior, el lunar en su mejilla derecha, el pequeño gorro que adornaba su cabeza llena de trenzas, su forma de vestir y sus ojos que tenían una mirada profunda que hacían que cualquiera se perdiera en ellos.
-¡Muchacha tonta! –Esa voz molesta hizo que volviera a la normalidad y se percatara de que estaba quemando al cliente con el café que estaba tirando: la taza se encontraba totalmente llena y nunca se dio cuenta de ello.
-¡Lo siento mucho! –Dijo totalmente apenada dejando la jarra arriba de la mesa, echó una mirada rápida hacia el chico de trenzas, pero ya no estaba ¡Qué vergüenza!
El cliente se puso de pie y trataba de limpiar los residuos de café que se encontraban impregnados en su “costoso” traje.
-Déjeme ayudarle –Le rogó sacando de las bolsas de su mantel un trapo.
-¡No me toque! –Le gritó aventando su mano- ¡Es una incompetente, una estúpida! –Le escupía las palabras furioso, el cuerpo de Ashley estaba congelado, lo único que podía mover eran sus ojos que observaban a los presentes en el lugar quienes estaban atentos al regaño que estaba recibiendo.
-Trágame tierra –Suplicó mientras sobaba su frente.
-¡Mujer tenía que ser! –Seguía balbuceando- Pero esto no se quedará así ¡Haré que la despidan, que se quede sin nada!
-¿Qué? –Preguntó anonada volteando a verlo al fin- Señor ¡no! Se lo ruego, fue un accidente, perdón, enserio perdón. Si quiere… eh… le pago su traje –Trataba de encontrar una solución, estaba desesperada- Por favor ¡No puedo perder el empleo!
-Esto no se quedará así niña estúpida –Dijo entre dientes.
-No, señor ¡Perdóneme!... –Ashley se estremeció completamente al sentir una mano sobre su hombro, se giró para ver de quién se trataba y se quedó sin habla al descubrir que era el chico de trenzas.
-No pidas perdón –Le dijo negando con la cabeza- Alguien como él, no merece tus disculpas –Le hizo saber volteando a verlo molesto.
-¿Y tú quién eres? –Preguntó harto.
-Eso a ti no te importa –Le respondió secamente y la chica se tapó la boca para no reír- Ahora, discúlpate con la señorita.
-¿Disculparme? -Preguntó atónito- ¡Yo no le debo ni una disculpa!
-Si, se la debes… –Respondió poniéndose enfrente de Ashley-… se la debes por insultarla y por actuar como un imbécil enfrente de ella.
-Mira niño, tú no harás que me disculpe con esa…-Avisó señalándola-… ahora, regresa a tu mesa que este no es asunto tuyo.
-Dije que te disculparas –Volvió a ordenar y Ashley se quedó confundida al ver sobre el hombro del chico como el señor comenzaba a mirarlo aterrado ¿Qué es lo que pasaba?
-P-perdóneme señorita –Se disculpó al fin viéndola con miedo. Tomó su abrigo y salió de ahí como alma que lleva el diablo.
Todos los presentes vieron esa escena confundidos, pero los clientes no le sumaron tanta importancia y volvieron a lo suyo. La chica se encogió de hombros al ver el desastre que estaba en la mesa. La iban a despedir, era lo más seguro. Sin más que hacer, se puso a limpiarla mientras trataba de calmarse.
-Tranquila, no fue tu culpa –Al escucharlo hablar volteó a verlo y sonrió de medio lado.
-Si lo fue –Le confesó apenada- Gracias por… ayudarme –Él se cruzó de brazos y ladeó su cabeza.
-¿Cuándo será la vez que nos veamos sin que estés en problemas? –Rió ante su pregunta.
-Sólo llevamos un encuentro –Le respondió irónica.
-Y con eso me doy cuenta que eres una mujer muy…
-¿Torpe? –Preguntó alzando una ceja.
-Iba a decir distraída, pero creo que torpe también es una buena opción.
-¡Oye! –Volteó a verlo molesta, él rió.
-Era broma –La chica bufó ante su respuesta y siguió limpiando la mesa. Tal vez era mejor cuando lo tenía lejos- Déjame ayudarte –Se ofreció tomando la taza entre sus manos.
-Descuida, yo puedo sola –Le hizo saber quitándosela.
-Como quieras –Dijo poniendo sus manos en su nuca- Por cierto, soy Tom Kaulitz –Dejó de limpiar la mesa para voltear hacia la mano que tenía extendida a su lado derecho. Se enderezó insegura sin quitar la vista de su mano ¿Qué pasa si la toca? ¿Se repetirá aquella pesadilla? Miró sus ojos y sonrió: Los sueños, solo sueños son.
-Ashley Owen –Se presentó al fin estrechando su mano. Y su paranoia se había equivocado una vez más: No pasó nada.
-Lindo nombre –Confesó sonriendo.
-Ah... gracias –Su sonrisa se borró completamente al sentir una vieja sensación, era extraño y loco decir esto pero: Su contacto, su voz, su forma de actuar se le hacían conocidos- Dis… disculpa pero ¿Nos hemos visto antes? -Preguntó ingenua, él rió.
-No creo, soy nuevo en este pueblo, pero tal vez nos conocimos en otra vida –Y ante ese comentario se encogió de hombros y no supo que responder- Bien, me tengo que ir Ashley, nos vemos… luego –Soltó su agarre y ella pudo sentir como sus pies volvían a tocar el suelo después de estar ‘flotando’, bajó su mirada hacía su mano y la cerró con fuerza.
Al volver a la realidad se percató de que Tom ya se había marchado y solo le quedaba la esperanza de verlo otra vez, algún día y también le hizo saber que estaba equivocada: No sería la última vez que lo verá a él y a su auto.
-Adiós… Tom –Y al pronunciar su nombre, esbozó una estúpida sonrisa.
-Hey, hey ya sé porque no aceptaste a ese tal Andrew ¡Es porque tenías a algo mejor entre manos! –Dijo pícaramente Ruth y su amiga no pude evitar reír.
-Sí, algo así –Le respondió ruborizándome.
-¡Ashley!… -Al escuchar esa voz se exaltó por completo, era su jefe.
-Ah… señor, yo…
-No quiero escucharte Ashley –Le dijo extendiendo su mano a petición de que cerrara su gran boca- Mira, no voy a despedirte solo porque es la primera vez que te pasa esto.
-Ay, ¡Muchas gracias! –No pudo evitar esbozar una enorme sonrisa ¡Estaba salvada!
-Pero… -O no-… te quedarás hasta tarde para limpiar la cafetería, no te irás de aquí hasta que este lugar brille de limpio ¿Okey?
-Esta bien señor -¿Qué más podía hacer? Merecía el castigo.

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Mañana sabadito :B subiré cápitulo en la noche :), Disfruten su fin de semana ;) <3

23 jun. 2011

Cap. 04 Querido hermano.

-Tom Kaulitz Trümper –Lo llamó caminando hacia él- ¿Qué has hecho? –Preguntó viéndolo con dolor.

-¿De qué hablas? –Preguntó frunciendo el ceño confundido. Su compañero retrocedió y Andrew bajó su cabeza soltando un suspiro.
-¡De traicionarnos, de matar a nuestra gente, a nuestros padres! –Gritó casi escupiéndole las palabras. Tom ladeó su cabeza y sonrió al recordarlo- ¡De casi acabar con la existencia de los nuestros! ¡De tirar todo tu maldito poder a la mierda solo por esas putas zorras que solo sirven de alimento! De eso es lo que hablo –Dijo entre dientes.
-¿Zorras? –Cuestionó alzando una ceja mientras sus ojos volvían a cambiar de color al igual que los de Andrew- Por tu bien… no vuelvas a insultarlas –Se lo pidió por las buenas. Él soltó una carcajada que resonó por todo el callejón, sus compañeros también se unieron a la burla y Tom…él solo trataba de calmarse.
-¿Insulto? –Preguntó sorprendido- Yo no insulte a nadie, sólo dije la verdad: Tú patético hermano y tú se enamoraron de unas malditas zorras.
-Dije que no volvieras a insultarlas –Repitió al tenerlo de un parpadeo, aprisionado contra la pared.
-Hazlo… mátame –Se lo pidió con una sonrisa- Pero te juro que tú te vas conmigo al infierno –Tom volteó hacia atrás al percatarse de que ese pequeño malcriado observaba a sus discípulos sobre su hombro. Ellos, solo esperaban una señal para despedazarlo.
-Adiós Andrew –Se despidió de él poniendo sus manos en las bolsas de su pantalón. Necesitaba irse de ahí ya, necesitaba ir donde Ashley.
-Mi jefe aun no termina contigo –Le avisó uno de esos imbéciles obstruyendo su paso.
-Hazte a un lado Jinxx –Le ordenó.
-¿Qué mierda quieres de mi Andrew? –Preguntó cansado- ¿El poder? Ya lo tienes –Le hizo saber señalando a la bola de incompetentes que estaban ahí- Y por lo que veo, también gobiernas todo el maldito país y pronto, podrás gobernar a la escoria de vampiros que queda esparcido por el mundo, cuando quieras podrás ir a restregar tu culo en el trono rostizado de nuestro padre...
-Oh Tom, no me digas algo que ya sé, tengo: fuerza, poder, súbditos y respeto, pero me falta algo –Señaló entrecerrando sus ojos-… algo para poder estar completo, para poder subir y tomar el trono como se debe, para ser el rey… Ashley.
-Ni te atrevas –Amenazó dando un paso hacia él, pero se detuvo al ver que los otros también avanzaban.
-El estúpido de Bill hizo algo que está sumamente prohibido, era la única ley que existía sobre nosotros y ni él ni tú la respetaron: Convirtieron a una fuente de alimento en vampiro y todo por “amor” ¡Sin saber las malditas consecuencias!
-¡Las sabemos! –Le gritó- No somos estúpidos: Cuando Kathia quiera, puede matarnos a todos porque, querido Andrew, tiene más poder que todos nosotros juntos, ni siquiera se compara con el Señor de los Vampiros –Le recordó encarnando una ceja- ¿Y eso qué? ¿Acaso tienes miedo?
-¿Miedo? ¡Ja! Thomas, no me dejaste terminar –Habló poniéndose frente a frente conmigo- Creo que hay algo que no estuvo en tus planes, que ignoraste o tal vez no sabías: Al solo quedar una fuente de poder, el gobernante… -Se señaló a sí mismo y Tom revoleó sus ojos-… tiene el derecho a ser el único a alimentarse de ella –Sonrió al pronunciar esto y su hermano automáticamente se tensó, eso solo significaba una cosa y no, no era nada buena –Sabes que quiere decir esto ¿verdad?
-Si –Le respondió formando unos puños con sus manos- Quiere decir que de una forma u otra tendrás más poder… aún más que el de Kathia –Y Ashley corre más peligro que nunca, pensó.
-Exacto –Esbozó una sonrisa de satisfacción- Pero oye, no todo suena tan mal… vengo a ti para ofrecerte una gran oferta que no podrás rechazar –Dijo comenzando a caminar alrededor de él.
-Algo me dice que no es nada bueno –Contestó siguiéndolo con la mirada.
-Créeme, es excelente -Y al decir eso, se detuvo al estar frente a Tom- Te propongo que dejes a tu patético “club” y que te unas a mí, compartiremos el trono querido hermano y compartiremos a…
-¿La chica? –Preguntó encarnando una ceja y rió- Déjame informarte esto Andrew, pero yo no comparto lo mío y mucho menos a Ashley –De un parpadeó ya se encontraba a dos centímetros de él- Ella es solo mía ¿Entiendes? –Susurró entrecerrando sus ojos- Y cuidado con tocarle un solo cabello, porque no sabes de lo que soy capaz, no me subestimes… hermano.
-Ella no es tuya, esa cosa, por derecho me pertenece –Dijo entre dientes y Tom negó.
-No es lo que diga tú ley, es lo que dice el destino y lo que éste dice es que Ashley es mía, su corazón es mío y yo… yo soy de ella.
-Pero te recuerdo querido hermano, que tú no tienes corazón –Le recordó susurrándoselo en el oído.
-Si tengo, y es gracias a ella –Y dicho esto, se puso en marcha… de nuevo.
-Y si, no sé ¿Su corazón dice que yo soy de ella? –Al escucharlo, solo se encogió de hombros.
-¡Suerte con eso! –Le respondió y se despidió alzando su mano.
Sabía que Andrew ya tuvo contacto con Ashley, no era estúpido, pero lo que no entendía es… ¿Por qué no ha actuado? ¿Qué lo detiene? Tom soltó un suspiro y cerró sus ojos, aún no entendía cómo es que el odio nació dentro de él haciéndolo perder la noción, cegándolo completamente, haciéndolo alguien rencoroso y cruel, alguien… sin alma.

Flash Back
-¿Por qué no me dejas matarlo? –Preguntó Bill- Tengo hambre.
-A él no pequeño, él… es diferente –Le respondió mi madre arrodillándose. Yo los observaba curioso desde la oscuridad de una de las casas que habíamos destruido solo por diversión.
-¿Diferente? –Bufó mi hermano- Es la misma mierda humana.

-No, no lo es –Le respondió anonada. Al ver la extraña actitud de mi madre, me acerqué a ellos y voltee a ver al bulto inconsciente que yacía en la tierra.
-¿Qué es lo que pasa mamá? –Pregunté confundido-¿Por qué no dejas que Bill acabe con él?
-Porque él, hijos míos… él será parte de nuestra familia –Nos respondió esbozando una sonrisa.
-¡¿Qué?! –Exclamamos Bill y yo al unísono
-El joven que está ante nosotros no es normal, él no debe de estar condenado a vivir como un patético humano –Nos hizo saber alzando la cabeza de ese muchacho- Tiene un gran potencial que hay que aprovechar.
-Pero nadie debe de estar condenado a vivir nuestra vida –Pensé al encogerme de hombros.
-Vivir como nosotros ¡Es una bendición Thomas! –Cerré mis ojos, detestaba que se metiera en mi mente- Y debes de estar agradecido por ello –Me reprendió.
-¿Agradecido? –Pregunté irónico- ¡Prefiero mil veces estar pudriéndome en el infierno que…! –Callé al sentir que Bill me tomaba del brazo. Volteé a verlo y pude notar que me rogaba con su mirada que no peleara más. Solté un pesado suspiro y asentí ante su petición.

Los dos volteamos hacia nuestra madre y vimos como mordía el cuello del chico, esta vez, no para succionar, sino para introducir ese maldito veneno. Bill se volteó, no quería ver más, no quería verlo retorcerse de dolor ni mucho menos quería oírlo gritar y yo comprendía el porqué: No deseaba recordar el momento en que maldijeron nuestra existencia.
-Tranquilo, tienes hambre –Escuché que le decía mi madre y acercaba su muñeca a la boca de ese joven- bebe, te hará bien –Vi como su rostro cambiaba al probar ese maravilloso éxtasis que desde ahora, iba a ser la única cosa que lo mantendría satisfecho: La sangre- Hijos, él será desde hoy su nuevo hermano, le enseñarán todo lo que saben: cómo actuar, cómo escabullirse, cómo ser casi invisibles ante el ojo humano, cómo cazar –Bill y yo asentimos ante la orden- Tom, él se sumará a tus responsabilidades, cuidarás de tus hermanos por ser el mayor.
-Si madre –Asentí y vi a Bill de reojo: Nuestra mamá no tocaba a cualquier ser y mucho menos, le daba de su sangre para alimentarse. Tenía razón, aquel chico era diferente, podría decirse, que él debió de haber nacido vampiro.
-Bienvenido a la familia… -Bill calló y se rascó la cabeza.
-Andrew –Habló mi… hermano y se relamió sus labios- Mi nombre es Andrew.
-¡Bienvenido a la familia Andy! –Festejó mi pequeño gemelo al fin. ‘Andy’ sonrió y con ayuda de nuestra madre se puso de pie.
Yo lo observé de arriba abajo y al verlo a los ojos me di cuenta: Esto era lo que buscaba desde hace tiempo, ser parte de una familia.
Fin del Flash Back

El foco había sido encendido: Al fin había entrado a su habitación. Se levantó de la gran rama del árbol y solo esperó a que volvieran a apagar la luz para poder acercarse, no tardó mucho en hacerlo, aunque solo se dejó una pequeña lámpara encendida. A los dos minutos, ya estaba sentado sobre el sepultado tejado gracias a la nieve que había caído hace un par de horas.
-Poco a poco me voy acercando a ti –Exclamó esbozando una sonrisa- Dios, eres tan… perfecta –Su boca formó una mueca y se aferró a sus piernas- Juro que te protegeré, no dejaré que Andrew te lastime, no dejaré que nadie lo haga y… si eso implica morir junto con ellos, lo haré, sólo para que tú sigas durmiendo tranquila en tu cama y para que tus sueños no se conviertan más en pesadillas –Lo siento Andrew, te metiste con la pareja equivocada.


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Disfruten la lectura c:

22 jun. 2011

Cap. 03 Andrew

-¿Pero por qué no?

-¡No insistas Ruth! Eso ya no es para mí, ya tengo suficiente de esas cosas llamadas ‘hombres’ –Le respondió poniéndose de nueva cuenta su abrigo- Ahora, si me disculpas, tengo que ir por Peter.
-Tú te pones ‘peros’ porqué no quieres salir otra vez lastimada, no tienes la valentía suficiente para rehacer tu vida –Ashley detuvo su marcha al escucharla y no pudo evitar aferrarse a la puerta de cristal.
-No. Me aterra cometer un grave error y que a causa de ello, me lleve de encuentro a Peter, jamás me lo perdonaría –Y al aclararlo, salió por fin de la cafetería.
Rápido, se sintió el cambio total del clima. Ella escondió sus manos del frío en las cálidas bolsas del abrigo y comenzó su marcha hacia la casa de la Sra. Heiffer. Miró al cielo y se percató que faltaba poco para que oscureciera, así que apresuró su paso lo más que pudo.















La oscuridad gobernaba en las calles desiertas de este demacrado y patético pueblo y era el momento donde cosas inexplicables ocurren, cuando las personas sacan su verdadero ser, cuando nada tiene sentido, cuando todos se pierden en un abismo con la esperanza de no ser rescatados, había llegado el momento de la noche.
Se encontraba caminando buscando un lugar decente en donde dormir y ¿Por qué no? Encontrar un animal para poder alimentarse, pero nada. En ese maldito lugar no había nada bueno.
-¡Hey Bob! Mira quien se perdió –O tal vez estaba equivocado- Vaya, vaya ¿Qué es lo que hace un niño rico como tú por estos rumbos? –Preguntó esa porquería humana viéndolo de arriba abajo.
-¿Acaso no sabes lo que le hacemos a niños como tú? –Preguntó otro más saliendo de un callejón. El de trenzas ladeó la cabeza y bufó, que pérdida de tiempo- ¡Hey! ¿A dónde crees que vas?
Tom siguió su rumbo pero con dirección opuesta, no estaba de humor para rebajarse a su estúpido nivel, moría de hambre y por su bien, era mejor que no lo molestaran más.
-Hoy no es tu día de suerte –Logró escuchar los pensamientos de uno de esos- Ven, vamos a seguirlo –Le ordenó en susurro a su compañero. Tom sonrió, le gustaría despedazarlos, le divertiría mucho hacerlo, pero era una lástima que ya no juegue con porquerías como esas.
-Ven niño bonito, vamos a jugar –El de trenzas se detuvo al ver como una roca se estrellaba contra el vidrio de un auto accionando la alarma. Volteó a verlos y en cuestión de segundos otra roca había sido impactada, esta vez, en su rostro.
-¿Crees poder escapar? –Tom, anonado, llevó su mano hasta su mejilla: No tenía herida alguna, ni siquiera le ardía pero no se sorprendió, llevaba años sin sentir esa clase de dolor.
-¡Que no huya! –Había comenzado una persecución. Le habían colmado la paciencia- ¡Ven aquí imbécil!
-¡Te mataremos! –Ya habían pasado cinco calles, era momento de empezar el espectáculo.
-¿Dónde está? –Preguntó confundido caminando hacia el callejón donde habían jurado verlo entrar.
-¿Cómo… cómo logró eso? –Preguntó asustado- ¡Desapareció!
-¡Cállate! Nadie puede hacer eso, el muy maricón se escondió –Le regañó.
-N-no, eso no es normal –Su compañero estaba completamente aterrado- Bob, estaba enfrente de nosotros y de un parpadeo ¡nada! Mejor vámonos.
-Por dios ¡Son trucos baratos! No debe estar lejos –Aseguró retrocediendo, tenía razón- Que…que mierda –Titubeó.
-La pregunta correcta es: ¿Creen ustedes poder escapar? –Les corrigió amablemente y tomó a ese tal Bob por los hombros y lo lanzó contra la pared de aquel callejón- No, yo creo que no –Caminó hacia ese hombre y lo levantó del cuello aplastándolo un poco. Él tomaba sus manos, lo rasguñaba, golpeaba, pero Tom no sentía nada.
-¡Basta! –Chilló su acompañante y el de trenzas hizo caso omiso y siguió apretando el cuello hasta sentir sus huesos tronar, pero no era suficiente, seguía vivo.
-¡Déjalo! ¡Por favor! –Tom giró su vista hacia ese hombre, lloraba- Por favor, déjalo ir –Le suplicó de rodillas, él rió, le gustaba verlos sufrir porque lo hacían sentir más fuerte.
-Ah… -El leve quejido de la persona que tenía entre sus manos se dejó escuchar. Volteó a verlo, quería ver cómo se desvanecía, quería verlo morir.
-¿A-Ashley? –Preguntó con un nudo en la garganta ¡Era ella! Lo miraba con miedo, sus mejillas estaban mojadas y sus rojos ojos hinchados. Inmediatamente la soltó y retrocedió, su cuerpo temblaba, no se podía controlar ¡iba a matarla!
-¡Bob! –Gritó aquel hombre y corrió hacia donde Ashley.
-¿Qué?... –Susurró el de trenzas desesperado y confundido ¿Qué demonios pasaba? Ya no era ella la persona que yacía en el suelo, era el hombre que estaba a punto de matar hace unos segundos.
-Bob, amigo… -Lo trataba de hacer reaccionar, el chico se movió- ¡Te sacaré de aquí!
Tom bajó su vista hacia sus temblorosas manos tratando de encontrar una explicación ¿Qué le paso? Él no es así, él no lastima ¡ya no más! ¿Por qué decayó? ¿Por qué hizo eso? Perdió el control, se dejó llevar, era extraño… hace mucho que no tenía un ataque ¿Qué ocasionó que actuara de ese modo?
-Resiste amigo, te voy a sacar –Esos sollozos lo trajeron de nueva cuenta a la realidad- ¡Quédate conmigo! –Tom se dejó caer de rodillas, iba a matar a una persona que aunque no fuese inocente no merecía morir, no en sus manos.
-L-Lo siento –Tartamudeó sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas- ¡Lo siento!
-¡No te acerques! –Le gritó tratando de cargar a su amigo.
Tomó su cabeza con desesperación al saber la respuesta de su acto: Era el hambre. El hambre lo estaba descontrolando, necesitaba comer… lo que fuese.
-Lárguense… ¡Lárguense ya! –Les gritó a todo pulmón mientras sus ojos cambiaban de color y eso, no era buena señal- ¡Váyanse! –Les suplicó entre sollozos y después de eso, solo escuchó pisadas, al fin se habían ido. El de trenzas se terminó de dejar caer sobre un charco, bajó su mirada hacia éste y ahí vio al Tom que estaba guardado desde hace más de 50 años: El demonio quería volver a salir, pero no iba a permitirlo. Cerró sus ojos, necesitaba calmarse y cuando lo logró, se puso de pie dispuesto a salir de cacería al bosque que se encontraba a tan solo 500 metros, necesitaba tomar el control otra vez y para eso, tenía que alimentarse.
-¡Que mierda! –Soltó exaltado al ver que el cuerpo de una persona caía sobre sus pies.
-Hemos oído hablar mucho de ti, Tom –Se escuchó una voz proveniente de la oscuridad.
-¿Quién eres? –Preguntó mostrando sus colmillos- ¡Muéstrate! –Rugió.
-Tranquilo, no queremos hacerte daño –Una voz más- Solo estamos aquí para decirte…
-Nuestro jefe quiere verte –Le avisó en susurro, estaba detrás de él y al acto, se giró, pero ya no había nadie.
-Pensé que eras más rápido –Confesó desilusionado. Tom sonrió.
-No me subestimen –Aseguró.
Ya no tenía necesidad de hacer un movimiento brusco, los cuatro salieron de las sombras y caminaron hasta
quedar frente a frente.
-¿Quiénes son? –Cuestionó frunciendo el ceño. Ellos voltearon a verse y uno caminó hacia él.
-Nada, en el día, pero en la noche somos el Dios de este pueblo –Respondió limpiando sus colmillos al tener restos de ‘comida’ en ellos y puso sus manos detrás de su nuca- Nuestro jefe se ha enterado de que éstas aquí…-Tom bajó su mirada hacia el bulto que tenía en sus pies, era una chica. Al parecer acababan de comer y por ende, no era buena idea atacarlos-…y quiere hablar contigo.
-¿A sí? –Preguntó riendo- ¿Y quién es su jefe?
-Tu pequeño hermano… -El cuerpo del de trenzas se tensó completamente al escuchar su voz. Miró sobre el hombro del ser que tenía enfrente y vio como los otros se hacían a un lado para dejar ver a su líder, que para él, era un viejo conocido: Vestimenta de cuero negro, rosarios como colguijes, botas, rostro maquillado al igual que sus parpados, labios y mejillas y esa melena que hacía que lo reconocieras a kilómetros de distancia.
-Andrew.


-
hoho no me canso de llenarlas de sorpresas e_e xd ! Me voy  disfrutar este rico clima que me ofrece hoy mi ciudad L_L LLUEVE <3 ! Saludos (:

21 jun. 2011

Cap. 02 Apuesta.

-¿Por qué tienes que ir? –Preguntó Peter tristemente mientras trataba de caminar sobre las calles sepultadas de nieve.
-Porque tengo que trabajar para traer comida a la mesa –Le respondió Ashley encogiéndose de hombros- Ya sabes que el dinero no se consigue solo.
-Si pero… es diciembre, nadie traba en diciembre porque es el mes en el que todos conviven con su familia –Le rezongó.
-Eso es lo que crees –Murmuró haciendo una mueca- Bien…-Musitó deteniéndose enfrente de la puerta blanca con una gran corona de adorno-… ¿Cuáles son las reglas?
-Portarme bien con la Sra. Heiffer, hablarle fuerte porque ya no escucha, ser paciente, no hacer que corra y procurar que tome su siesta.
-Y…
-Oh, y no aceptar nada de sus dulces y galletas.
-¡Buen chico! –Lo felicitó mientras subía los dos pequeños escalones.
-Ashley… ¿Por qué agregaste eso a las reglas?
-Uhm, por nada importante –Respondió tocando el timbre. No quería que Peter tuviera pesadillas.
Una tierna anciana abrió la puerta y se balanceó hacia las mejillas del pequeño, éste vio asustado a su hermana mayor buscando ayuda, pero no la consiguió.
-¡Oh! Pero mira qué hermoso estás ¡Cada vez estás más grande!
-Ah… -Peter seguía mirando a su hermana, pero ella solo levantó sus hombros y sonrió-… Gracias Sra. Heiffer.
- Bien, me tengo que ir –Habló Ashley bajando los escalones- Muchas gracias por acceder a cuidar a Peter –Se lo dijo de corazón
-No hay problema Ashley, ya sabes que haría cualquier cosa por ustedes –Le respondió esbozando una sonrisa.
-Pasaré por Peter a las seis, ¡Adiós, los quiero! –Se despidió comenzando a caminar, ya era tarde.
-¡Adiós! –Dijeron al unísono.
Las calles estaban desiertas, no se presenciaba ninguna alma, solo estaba ella, su querida nieve y el rico frío que calaba hasta los huesos y que se podía disfrutar aún más gracias a la serenidad que gobernaba en el lugar.
¿Quién iba a decir que su vida podía llegar a ser tan tranquila después de todo el daño que le hicieron física y sicológicamente y más importante, que se hizo a ella misma? Pero lo logró, fue difícil el camino, pero nuevamente está con la frente en alto, enfrentándose de nueva cuenta a este infierno llamado ‘vida’ para estar dispuesta a dejar el mal pasado que la persigue atrás y darle vuelta a la hoja para un nuevo comienzo, ella ya no se dejaría doblegar por nad…
-¡Cuidado!
-¿Ah? –Ese escandaloso grito logró traerla de vuelta a la realidad para percatarla del auto que se acercaba a máxima velocidad.
Ashley abrió sus ojos asustada y gracias al miedo, logró paralizarse completamente, ni siquiera sentía la fría brisa que chocaba contra su rostro. El conductor comenzó a frenar, pero era imposible, no se detendría a tiempo. La chica tragó saliva y al ver al auto más cerca, sus brazos cobraron vida y la cubrieron inmediatamente con la esperanza de protegerla. El carro ya no se escuchó más y eso logró desubicar a Ashley, aún asustada, bajó poco a poco sus brazos dejándole ver el parachoques que se encontraba a apenas tres centímetros de ella.
-Mierda… -Soltó sorprendida y se dejó caer completamente alterada, por poco y moría. La puerta del auto se dejó escuchar y ella, seguía ida viendo el lujoso parachoques.
-¡¿Qué te pasa mujer?! ¿¡Estás loca?! Si el semáforo está en verde ¡Tú te detienes! –Le gritó como un completo desquiciado.
-Yo… lo-lo siento –Tartamudeó tratando de recuperar el aliento, aun se encontraba aturdida. El conductor soltó un pesado suspiro y se encogió de hombros.
-Déjame ayudarte –Ofreció extendiendo su mano.
Ashley giró su vista hacia él y al verlo a los ojos se dio cuenta de algo: Era el mismo chico de sus sueños. Mismo rostro, mismo cabello, misma forma de vestir ¡mismo auto! Pasó saliva con dificultad al ver su mano extendida hacia ella, sin pensarlo dos veces retrocedió y bajó su mirada, no pensaba tocarlo.
-D-descuida, estoy bien –Le hizo saber levantándose.
-Uhm… ¿Segura? –Preguntó guardando su mano en el enorme pantalón.
-S-sí –Le respondió torpemente, quería irse de ese lugar de inmediato.
-No te ves bien, si quieres, puedo llevarte a un hospital –Se ofreció preocupado apuntando hacia su auto, Ashley giró su vista hacia el hermoso deportivo y pudo sentir como sus ojos se abrían como plato, sin querer, estaba repitiendo aquella pesadilla.
-Eh… enserio, estoy bien –Le repitió comenzando a retroceder.
-Okey –Musitó viéndola extrañado- A la otra, ten más cuidado –Le aconsejó caminando hacia su coche.
-Si, lo haré –Le contestó comenzado a alejarse de ese lugar.
Al escuchar el motor rugir, detuvo su paso y giró su vista hacia la calle para poder observar aquel Audi marcharse con rumbo desconocido para ella. Se encogió de hombros y soltó un suspiro: su interior seguía temblando, era increíble el miedo que le ocasionó un completo desconocido y solo por un estúpido sueño.
-Solo… solo es una tonta coincidencia –Se repitió a ella misma para calmarse- Si, solo fue eso… ¡Maldición! –Exclamó acelerada al percatarse de que ya era demasiado tarde. Volvió a acomodar su bufanda café y retomó su paso hacia la cafetería dejando aquel incidente atrás, al fin y al cabo, aquel chico y su coche jamás se volverían a presenciar en su vida.

















-¡Ashley! Llegas tarde –Le regañó su mejor amiga…- Da gracias que la cafetería no esté tan llena-…Su nombre era Ruth: Una chica de estatura mediana, complexión normal, cabello largo ondulado y su color café le hacía resaltar sus lindas facciones de niña: Sus pómulos rosas, sus pequeños labios, su coqueta nariz y su linda sonrisa.
-Lo sé, lo sé –Contestó Ashley un poco más tranquila mientras colgaba su enorme abrigo- No me hubiera retrasado si no fuese porque casi muero atropellada –Le hizo saber cas escupiéndole las palabras.
-¡¿Qué?! –Soltó sorprendida y la tomó por los hombros- P-pero ¿Estás bien? ¿No te duele algo? ¿Te tiemblan las piernas? ¡Rápido! Dime cuantos dedos vez –Ordenó poniendo su pequeña mano en su rostro. Ruth era un poco paranoica.
-Tranquila, estoy bien –Le respondió riéndose- y veo tres dedos –Le hizo saber tomando su mano. Su amiga suspiró aliviada.
-Y el tonto que no merece estar al volante ¿Está en prisión? –Preguntó frunciendo el ceño.
-Nop –Le contestó sin importancia y se colocó su delantal, que para ellas, era su uniforme- No me pasó nada Ruth, aparte, fue mi culpa. –Después de eso, guardó silencio y antes de tomar la cafetera le preguntó-: ¿Alguna vez has soñado con una persona que jamás has visto en tu vida… y al día siguiente se cruza en tu camino? –Ruth ladeó su cabeza e hizo una mueca.
-No –Contestó extrañada- Pero tengo conocidos que sí, creo que es algo común ¿Por qué?
-Porque fue lo que me paso a mí –Respondió tomando la cafetera al fin- Ayer soñé con un chico que jamás había visto y resultó ser la persona que casi me mata –Ruth hizo un gesto de asombro y se recargó en la barra.
-Y dime ¿Qué soñaste? –Preguntó curiosa- y… ¿cómo era el chico? –Preguntó con picardía. Ashley se encogió de hombros y soltó un suspiro.
-Soñé que el chico era un vampiro y yo alimentaba –Contestó la primer pregunta y se quedó unos momentos ida para después dar una ingenua sonrisa- Era hermoso…-Rió-… Realmente su belleza parecía sobrehumana.
-Okey, estás loca –Confesó asustada su amiga, Ashley soltó una pequeña carcajada.
-Si, lo sé –Admitió sirviendo una taza de café.
La mañana estuvo tranquila. Varios empresarios llegaban a tomar una deliciosa bebida caliente, familias tranquilas pedían su desayuno y otras más llegaban directo a los postres, esta vez no hubo rastros de niños chiflados u hombres grotescos que se aprovechaban de las meseras, después de todo, resultó ser un buen día de trabajo –Excluyendo lo que pasó esta mañana-.
-Ashley, Ashley –La llamó Ruth por lo bajo, estaba emocionada. Ashley dejó la bandeja llena de platos sucios arriba de la barra y se aproximó hacia donde se encontraba su amiga.
-¿Qué pasa? –Le preguntó curiosa.
-¿Ves a aquél chico de la mesa nueve? –Ella giró su vista y al visualizarlo, asintió.
-¿Qué pasa con él?
-A frecuentado la cafetería estos últimos meses y ten por seguro que no es por el menú que ofrecemos –Le aseguró encarnando una ceja, Ashley la miró confundida, realmente no entendía lo que le quería decir.
-¿Y?
-¡Ashley! ¿Enserio no te has dado cuenta? ¡Ese chico viene a verte!
-¿A mí? –Preguntó sorprendida señalándose- Por dios, eso es una tontería.
-¡No! Todos los días se sienta en aquél lugar y nunca te quita la mirada de encima ¿realmente no te has dado cuenta?
-Ehm, no, no lo había notado –Le respondió extrañada y bajó su cabeza.
-Bueno, pues lo notarás ya que hoy te toca atender esa mesa –Ashley levantó su cabeza de golpe al escucharla- Y te apuesto $20 a que te invita a salir –Revoleó los ojos, que estupidez.
-Acepto la apuesta –Accedió estrechando su mano. Ruth levantó sus cejas y volteó hacia donde se encontraba aquel extraño chico- Ya voy –Bufó soltando un pesado suspiro.
Ashley se encogió de hombros y se dignó al fin a ir a aquella mesa mientras preparaba su pequeña libreta y su pluma y al ver que el chico miraba hacia la ventana, aprovechó para examinarlo: Cabello negro hasta los hombros con flequillo, era de complexión delgada, tenía una camisa verde con cuadro negros, un pantalón entubado color negro y botas de combate.
Al estar frente a frente con él, se percató que tenía un tatuaje en cada brazo, tenía dos perforaciones en su labio inferior y llevaba un poco de sombra negra en sus hermosos ojos azules que le daban el aspecto de un tierno niño.
-Bienvenido a la cafetería ‘Kapol’ ¿Puedo tomar su orden? –Preguntó con amabilidad.
Él, levantó su mirada hacia ella y al verlo a los ojos, una corriente eléctrica recorrió su espina dorsal haciendo que se estremeciera y él, al percatarse de eso, sonrió.











-¿Y bien? –Preguntó Ruth con una sonrisa.
-Toma tus $20 –Le contestó aventando el billete.

 
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Bien, espero que disfruten este capítulo

20 jun. 2011

Cap. 01 Navidad.

-¡Despierta! –No, no molestes- ¡Ashley despierta! –Cinco minutos más… mejor que sean diez- Vamos Ashley ¡Es navidad! –Su vocecita chillona comenzaba a penetrar en sus sueños.

-Peter, vuelve a dormir… aún es temprano –Le rogó escondiéndose en las sábanas, su cita con Morfeo aun no terminaba.
-¿Qué? –Preguntó confundido el pequeño.
Ashley sonrió. Ya no habló más, al fin volvería a dormir. Se volvió a acomodar poniéndose de lado, colocó una mano debajo de la almohada y el rico sueño no tardó en apoderarse de ella.
-¿Eh? –Exclamó en susurro al sentir un pequeño bulto arriba de ella.
-Dije que… ¡Despiertes! –Ese pequeño maldito bulto comenzó a saltar aplastándola completamente- ¡Despierta, despierta, despierta!
-¡Peter! –Le gritó molesta sentándose en la cama, él también se dejó caer y ella hizo una mueca de dolor- ¿¡Cuántas veces te he dicho que no es bueno subirte arriba de la demás gente cuando duerme?! –Frunció el ceño.
-Ehm… ¿Contando esta? –Preguntó inocentemente. Ella solo entrecerró más sus ojos- Una –Respondió esbozando una enorme sonrisa.
-¿Enserio? –Preguntó confundida encogiéndose de hombros.
-Sí –Le respondió de la misma manera. Hubo un momento de silencio, pero eso lo rompió Peter con su risa.
-Basta Ashley ¡Basta! –Le rogaba entre carcajadas.
-¡No! Me la pagarás por haberme despertado –Venganza, dulce, dulce venganza.
-¡Ya, no lo volveré a hacer!
-¿Lo prometes? –Preguntó deteniéndose.
-Si… si –Respondió reincorporándose.
-Ah… -Los dos soltaron un suspiro.
Ashley giró su vista a la ventana que se encontraba a 35 cm de su cama al percatarse de algo: Nevaba. En sus labios se formó una enorme sonrisa, le encantaba ver nevar.
-Vístete Peter –Le ordenó sin despegar la vista de la ventana- Saldremos a jugar con la nieve.
-¿Enserio? –Solo asintió- ¡Sí! Me pondré mi chaqueta.
Al escucharlo decir, eso volteó a verlo: Se levantó de la cama de un salto y salió de la habitación como un rayo. Peter, el pequeño Peter: Un niño de cinco años, casi seis, estatura normal para un niño de su edad, cabello negro como el de Ashley y tez blanca, sus ojos color azabache eran lo más lindo de él, mentira, lo más lindo de él es su sonrisa. Es un niño demasiado risueño y bueno, sus mejillas color rosa te despertaban la tentación de apretárselas todo el día sin cansancio.
Ashley al fin se había resignado a levantarse. Sus pies desnudos tocaron el piso tibio –Gracias a la calefacción que se había resignado comprar- y comenzó a andar hacia la ventana: las calles, los autos y las fachadas de las casas estaban cubiertos por esa hermosa manta blanca que es digna admiración de toda persona.
-Genial –Exclamó feliz al ver el jardín sepultado, tendría todo un día de diversión con su pequeño- Mi carro –Susurró sorprendida al verlo estacionado fuera de la cochera envuelto en un color blanco, anoche había tenido el sueño más raro, loco y real de toda su vida. Pensándolo bien, no fue un sueño ¡Fue una pesadilla!
-No debí comer esos dulces de la Sra. Heiffer, creo que estaban echados a perder –Susurró entre dientes.
- Te encontré al fin Ashley –Su cuerpo se estremeció al escuchar esa voz resonar en su mente. Unas ligeras punzadas se dejaron sentir en el lado izquierdo de su cuello, con cuidado, llevó su mano hacia ahí y al palpitarlo recordó lo que ese chico le hizo: Morderla. Aún así, no recordaba haber sufrido, al contrario, pareció gustarle porque lo alimentaba.
Sacudió su cabeza, eso sí que era extraño. Aunque había que admitir que aquel muchacho era realmente apuesto para ser un invento de su mente.
-Ashley… -Su vocecita chillona la trajo de vuelta a la realidad.
-¿Qué pasa? –Preguntó volteando a verlo.
-¿Podemos abrir los regalo primero? –Al escucharlo preguntar eso, ella sonrió.
-Por supuesto pequeño ¿Unas carreras?
-¡Sí!
Los dos bajaron hacia la sala como si el diablo los estuviese persiguiendo. Peter llegó primero y por ende, fue el primero en abrir su obsequio.
-Wow, ¡Un soldado! –Gritó emocionando viendo el empaqué del muñeco con uniforme militar- ¡Gracias Ashley! –Y al pronunciar esas palabras, sus brazos tenían rodeado el cuello de la chica.
-De nada pequeño, bien, es mi turno –Avisó recogiendo el plano obsequio que se encontraba debajo del pequeño pino.
-Espero que te guste, lo hice yo mismo –Alardeó emocionado. Ella sonrió y destruyó el papel que envolvía aquel regalo y dejó ver el marco de una foto, solo que esa foto, era un dibujo: Peter y ella, dibujados con crayolas de color verde, amarillo, negro y azul.
Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas, ese era el obsequio más lindo que había recibido en toda su existencia.
-¿No te gustó? –Preguntó el pequeño desanimado.
-No, no –Contestó limpiándose sus mejillas- Me encantó, es demasiado hermoso –Le dijo atrayéndolo hacia ella- Gracias Peter.
-De nada, ahora, ¿podemos salir? –Preguntó inocentemente, ella rió.
-¡Sí!
Esa, sin duda, era su mejor navidad de todas.

















Sonreía. Ashley sonreía sin saber que podría ser la última vez que lo haría. Disfrutaba su existencia, eso era bueno, porque puede que después la aborrezca con toda su alma. Amaba y desconocía la palabra “odio” de su diccionario, qué triste es saber que él no sea una de las personas que ama y que entienda el significado de odiar con aquél majestuoso ser: Tom Kaulitz.
Después de 57 años, el destino volvió a entrelazar sus caminos y lo seguirá haciendo hasta que Ashley sea libre de la maldición que lamentablemente le tocó vivir desde el día que nació. La maldición que es lo único que mantiene sus destinos unidos, es lo único que los hace sufrir, pero también, es lo único que hizo que se diera cuenta de que ella es la única mujer a la que amó y amará por siempre. Nunca le importó que su amor fuese prohibido, no le importó traicionar a su propia gente y ni siquiera le importó matarlos. Jamás le importó lo que Ashley era y eso, fue el peor error que había cometido en… podría decirse, en su vida. Pero de una forma u otra, quiso remediarlo tomando una decisión: Alejarse de ella. Si el destino volvía a juntarlos, él estaba dispuesto a estar lejos para no lastimarla, pero suficientemente cerca para protegerla de esos inmundos seres que no tenían derecho de tocarla aunque sus ‘vidas’ dependieran de ello. La decisión salió mal. Él no se alejó, al contrario, tuvo contacto con ella, debes de inculcarle odio, lo único que logró fue que creciera una enorme curiosidad acerca de su existencia, en vez de rechazarla, aceptó que su amor hacia ella creciera y que el de ella hacia él naciera nuevamente, pero, ¿Qué más podía hacer? ¿Cómo borrar un destino que ya está escrito? ¿Cómo terminar con aquél dolor de amor si era lo que más le fascina? Si, le fascinaba sentirlo porque de alguna manera lo hacía sentir vivo, lo hacía sentir nuevamente humano. Junto con Ashley, no se sentía una enferma criatura de la noche, no, simplemente se sentía él.
Ahora, que la vida le había dado una oportunidad más, no iba a tomar decisiones absurdas: No se alejaría de ella, no dejará que aprenda a odiar, pero le ayudará a aprender a no tener miedo, le ayudará a no temerle a la oscuridad y le hará saber que la noche puede llegar ser su mejor amiga como su peor enemiga, la protegerá a toda costa y la amará aún más de lo que ya hace.
Y, mientras se esconde en un demacrado motel en la oscuridad de la acabada habitación, sostiene la carta que le dio antes de partir en su otra vida y aunque ya se había aprendido su contenido, volvía a leer hasta lo que decía entre líneas:
-…’ No me dejes ir, acércate a mí, enamórame, hazme sufrir, convénceme a ser como tú…’
La luz de la luna iluminaba la habitación, me dispuse a ponerme de pie para caminar hasta la ventana y observando esa enorme esfera brillante tomé con fuerza la carta con mis dos manos esperando a que la oscuridad me diera la energía suficiente para poder salir en tu búsqueda, Ashley.
-Al fin llegó el momento que los dos esperábamos Aubrey –Le susurró a la luna- Te juro que esta vez todo será diferente.


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Bien, primer capítulo subido c:! Esta fic creo yo (?) será más larga y con muchas más sorpresas que cambiarán el rumbo de la historia, en fin, conforme avance la novela se darán cuenta (: saludos <3

16 jun. 2011

Pain Of Love Segunda Temporada

Después de 57 años la historia se volverá a repetir, pero esta vez, realmente será dolorosa...










Se encontraba en el auto de un completo desconocido en Noche Buena, ya eran más de las ocho, se le hacía tarde y su pequeño Peter la esperaba ansioso en casa. Qué bonita manera de festejar navidad.
Ansiosa, comenzaba a golpear la mediana caja que tenía entre sus manos con sus dedos índices mientras observaba cada rincón de ese deportivo coche. Fijó su mirada en la radio y después, despistadamente, volteó a ver al conductor. Su estilo era correspondiente a sus gustos musicales, hip-hopero, pero no al extremo.
-Bien Ashley ¿Dónde te dejo? –Preguntó aquel chico viéndola de reojo. Ella miró a su alrededor y se percató de que no se encontraba tan lejos de casa.
-A dos calles de aquí –Le señaló volviendo a tomar su chaqueta, no tardaron en llegar al lugar indicado- Bien, muchas gracias –Sonrió abriendo la puerta. El sonido de las gotas de lluvia se dejó escuchar.
-Espera, sigue lloviendo ¿Segura que no quieres que te lleve a casa? –Ashley se encogió de hombros ante la pregunta. Hasta el momento ha tenido suerte, el conductor no resultó ser un maniático o un acosador, pero aún así, no iba a permitir que un desconocido la llevase hasta las puertas de su hogar.
-Gracias, pero no –Le respondió colocándose el gorro de su enorme chamarra. El sonrió y agachó su cabeza.
-Esta bien, como quieras. Adiós Ashley –Se despidió extendiendo su mano. Ella se volvió a encoger de hombros y la observó insegura.
Algo en lo más profundo de su ser despertó, era la pequeña alarma de advertencia que había estado dormida en ella desde hace años, le avisaba que tenía que alejarse de ahí lo más pronto posible ¿Por qué?
Dejó de ver su mano para recorrer con la mirada todo su cuerpo hasta llegar a sus ojos cafés, mejor dicho, sus hermosos ojos cafés.
-No la tomes, si no quieres –Su voz la había sacado de sus pensamientos.
-¿Ah? –Volvió a dirigir su mirada a su mano que seguía extendida- Lo siento yo, yo me fui por un momento –Se disculpó anonada estrechando su mano al fin.
-¿Quién eres? -Eso no importa… -¿Cuál es la razón de tu odio?...-¡¿Sabes cuál es mi problema?! ¡Tú! ¡Tú eres mi maldito problema!... Tom -¿Qué pasa? -¿Realmente me amas?... -Sufrirás Ashley: Él te lastimará como tú lo hiciste conmigo… - Falta poco para el amanecer, quédate un rato más ¿Si? -No puedo… Lentamente mi mano derecha se levantó sin dejar de temblar y delicadamente tomé el rostro de ese… monstruo: -T-Tom -… ¿Por qué? ¡Tú no puedes ser esto!... Prometiste nunca hacerme daño Tom. Todo fue mentira –No. Nada lo fue… -Nosotros no tenemos vida -Nosotras tampoco… -Él solo te utiliza -Él me cuida… Mi vida siempre había sido así ¿Cómo fue que no me había dado cuenta antes? La respuesta era obvia: Porqué a lado de él me encontraba en el cielo, en la gloria. Aunque la gloria pareciese inalcanzable y el cielo de papel… -Termina con esto ya -No, este dolor de amor estará siempre en nuestro corazón.
Los vampiros existen.
Jaló su mano bruscamente para soltarse de su agarre. En su cabeza comenzaba a gobernar un dolor horrible a causa de la voz que resonaba en su mente.
-‘Los vampiros existen’ -Se levantó y salió del coche completamente ida ¿Qué significa todo esto? ¿Qué fueron todos esos recuerdos?
-Agh ¡Mi cabeza! –Se quejó tomándola con las dos manos.
-‘Los vampiros existen’
-¡Cállate! –Chilló tapándose los oídos con fuerza. La lluvia la tenía empapada ya de pies a cabeza, sentía que se ahogaría en cualquier momento, no podía andar ni un minuto más. Se recargó en una pared para tratar de reincorporarse, pero era imposible.
-‘Los vampiros existen’
-¡Ya! –Volvió a chillar con todas sus fuerzas. Las enormes gotas de lluvia estaban ahogando su rostro, era imposible calmarse. Comenzaba a jadear- Ayuda… -Susurró desesperada.
-Tranquila, todo estará bien –Levantó su vista hacia él sin dejar de jadear. Al verlo a los ojos, los de ella comenzaron a llenarse de lágrimas: Estaba atrapada y sola con alguien que… no es una persona- Todo estará bien –Repitió ese de trenzas tomándola de los brazos.
-Suélteme –Imploró asustada- ¡No me toqué!
-Se que te sientes mal, pero eso terminara en unos momentos –Le aseguró con una sonrisa, ella empezó a llorar.
-¡Que me suelte! ¡Suéltame ya! –Gritó con todas mis fuerzas, todo esto estaba mal, él no era normal, él la iba a matar.
-Tranquila, ya terminara –Le repitió acercándose más a ella.
-No… no me toque –Rogó en susurró mientras ese dolor de cabeza aumentaba cada vez más. Su vista se distorsionaba, las gotas de lluvia se comenzaban a hacer eternas…
-Te encontré al fin Ashley.
-No…
Una sombra negra estaba sobre ella, no podía hacer nada, no podía defenderse. Sintió unos labios sobre su cuello para después, sentir unos afilados dientes perforándolo. Comenzaba a alimentarlo, como antes.
-Tom… -Fue lo último que dijo antes de quedar inconsciente.




... Subida el 20|Junio|11...
 
Sip, es oficial. El lunes esta Fic se comenzará a subir, al fin salí de vacaciones, no dejé ninguna materia pendiente ¡Estoy libre! Así que... hasta la próxima semana ;)
Arly Gzz.