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Tercera novela. (Fandom: Tokio Hotel/ HIATUS)

29 ago. 2011

Cap. 35 Nueva pareja.

Ashley se había olvidado que en esos momentos, salir, era una decisión de vida o muerte. En esas horas, ella no sentía peligro alguno ¿Por qué? Porque Tom estaba con ellos.

De regreso a su hogar, Ashley preparaba la cena ya que Peter había quedado exhausto y con mucha hambre, Tom le ayudaba a cuidar al pequeño mientras ella preparaba los alimentos y Peter dibujaba en el suelo con mucha inspiración.
— ¿Qué estás dibujando? –Preguntó curioso el de trenzas.
— Ahorita lo verás –Respondió pegando más su rostro en el papel.
— ¿Me das una pista? –Preguntó entre risas.
— Nop –Respondió tomando una crayola de color verde. Tom bufó y se recargó en el sofá, entonces, hay que esperar.
— ¿Ya terminaste? –Cuestionó una vez más el de trenzas.
— Aún no –Contestó apretando la crayola, ahora, de color azul- Listo –Avisó poniéndose de pie y levantando la hoja de máquina- Espero que te guste… -Dijo entregándole el papel-… somos nosotros.
Tom tomó la hoja y dio una pequeña sonrisa al ver la expresión de felicidad de Peter en su rostro. Si, eran ellos: Ashley, Peter, Tom. En ese orden los había dibujado el pequeño, la pareja lo tenía tomado de las manos y en todos dibujó una inmensa sonrisa, en aquella hoja, eran una familia normal y feliz.
— Está muy bonito, me gustó –Le dijo sinceramente, aquél pequeño le hacía sentir paz.
— Tom… ¿tú vas a hacer mi papá? –Preguntó y comenzó a jugar con sus manos un poco ansioso. Tom bajó la mirada hacia el dibujo que tenía entre sus manos ¿“Padre”? Él nunca supo el verdadero significado de aquella palabra y al parecer, Peter tampoco. El de trenzas se quedó sin habla ¿qué responderle? Él jamás llegó a pensar en ello, ni siquiera se imaginó lo que era tener una esposa, hijos, una familia… ellos, los asesinos ¿podían tener familias, unas verdaderas familias? Volvió a dirigir la mirada hacia el pequeño, sus ojos seguían anhelando una respuesta: sí ¿Tom podía ser padre? ¿Podía ser una figura paterna? ¿Podía pertenecer a una familia? Miró a Ashley quien estaba terminando de hacer la cena: la mamá, Peter: el hijo. El de trenzas miró a su alrededor, miró donde se encontraba sentado, analizó la escena que estaba viviendo en estos momentos, Tom: ¿el papá?
— Si eso es lo que tú quieres –Respondió al fin dando una tímida sonrisa.
— ¡Sí! Es lo que quiero.
— Entonces, si Peter, seré tu papá –El niño no dudó en lanzarse a los brazos de Tom, éste lo abrazó con fuerza dándole calor paternal. Si Tom nunca supo lo que era tener un padre, él se iba a encargar de que Peter si lo supiera.
— La cena está lista –Avisó Ashley- Peter, lávate las manos –Le ordenó y el niño asintió.
— El dibujo es tuyo –Le hizo saber antes de ir al baño. Tom dio una pequeña sonrisa y volvió a pegar los ojos en aquella hoja. El de trenzas se percató que a cinco centímetros de él estaba una crayola, en su rostro se formó una mueca y la recogió.
— Le gusta mucho dibujar… -Inquirió Ashley en murmullo.
— Lo hace muy bien –Confesó y la chica sonrió de medio lado.
— La cena está lista –Repitió- ¿seguro que no quieres acompañarnos? -El de trenzas negó.
— Debo irme –Avisó poniéndose de pie, dobló aquél papel y lo escondió en el bolsillo de su playera- Trata de no salir ya, cierra todo con llave…
— Lo sé –Interrumpió la chica- Tranquilo, estaré bien.
— Ashley, procura no invitar a personas desconocidas a entrar –Dijo con dificultad.
— ¿Invitar? –Preguntó un poco confundida, pero después, asintió- Tendré cuidado.
— Nadie más ha entrado aquí ¿verdad?
— No –Contestó desconcertada- Solamente tú y… Ruth –Tom apretó sus labios, eso significaba que la casa aún era un sitio seguro, Andrew aún no podía entrar- Hey, tú también toma tus precauciones –Le recordó y el chico soltó una incrédula sonrisa, si tan solo supiera.
— Lo haré.
Los dos guardaron silencio ¿ahora qué? Tom, inseguro, caminó hacia donde Ashley se encontraba y la tomó por el cuello para poder besarla. Él último beso de ese día. Al separarse, la chica lo tomó de la playera, no quería que se fuera, lo necesitaba a su lado; Tom tomó su mano, él tampoco quería irse, pero tenía que hacerlo: apartó con delicadeza el agarre y salió al fin de la casa.
Él no tardó en desaparecer de la colonia, en tan solo unos minutos se encontraba en el centro del pueblo en alguno de los tantos callejones que había en el lugar. Se recargó a un lado de las escaleras de emergencias y cuando se sentó, sacó el dibujo que le había regalado el pequeño y la crayola que había escondido en uno de los bolsillos de su pantalón. Apoyó la hoja en sus piernas y comenzó a hacer trazos, iba a terminar aquella imagen.
— Ahora es un poco más realista –Confesó entre dientes y trozó la crayola color rojo. A la mujer y al niño lo había dejado exactamente igual, pero al hombre le dibujó un par de colmillos y trazó líneas simulando sangre, remarcó los ojos haciéndolos de color rojo y le hizo cejas dándole al dibujo una mirada malvada- Sí, así es en realidad –Afirmó dolido y volvió a doblar el papel ¿Alguien con ese aspecto podía ser parte de una familia? No.
Tom alzó la vista a la Luna, siempre lo hacía, siempre admiraba su esplendor, era lo único que podía disfrutar de la noche al igual que Ashley. La chica admiraba aquella esfera nocturna desde la ventana de su cocina, pero despegó sus ojos para ver el frasco de pastillas que tenía en sus manos, frunció sus labios y apretó el contenedor. Ya no necesitaba de esas cosas, ya no iba a estar mal por su bien y el de Peter, no iba a consumirlas. Se dirigió al contenedor de basura y abrió la tapa del frasco:
— Nunca más volveré a decaer –Juró viendo como cada pastilla iba directo a la basura- Nunca.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
18 de Febrero

El catorce de Febrero había pasado, y aquél lugar no pudo festejarlo, ni siquiera pudieron recordar que aquella fecha era una en especial.
Las desapariciones se habían salido de control y nadie hacía nada al respecto, por más que la policía investigara nunca logaron encontrar alguna pista, era como si a esas personas se los hubiese tragado la tierra. Las calles estaban solas, los padres se habían rehusado a llevar a sus hijos a la escuela, solamente habían trece niños como máximo en cada aula. Ashley también se había rehusado en sacar a Peter, él niño solo podía ver la calle cuando iba a la casa de la Sra. Heiffer y de la Sra. Heiffer a su casa, el pueblo estaba en crisis. Aún así, la Universidad decidió no cancelar las clases, pero era estúpido, las instalaciones se veían desoladas. En la hora del receso, era obligación estar en la única cafetería del lugar, por primera vez, todos los alumnos alcanzaban lugar para sentarse y comer ¿Y por qué no? Hablar de la nueva pareja: Tom y Ashley. Nadie aún podía creer que existiera una persona sobre este mundo que fuese capaz de salir con aquella mujer, pero lo que ellos no sabían, es que Tom no era una persona. Aunque las bocas siempre se abrían cuando los veían pasar, eso no le impedía a la pareja llevar una relación normal, después de todo, comentarios de gente estúpida nunca lástima.
— ¿Ya la viste? –Cuestionó el de trenzas.
— No, aún no –Respondió nerviosa y no pudo evitar morderse la uña de su dedo pulgar.
— Oh, yo ya la vi –Inquirió sin mucha importancia- Esta en la mesa de allá –Señaló no muy a lo lejos. Ashley pudo soltar un respiro de alivio al confirmar la presencia de Ruth en la cafetería de la Universidad- No puedo creer que aún no se hablen.
— Algún día se le tendrá que pasar –Aseguró por lo bajo- No sabes cuánto la extraño.
— Ella también te extraña –Le pudo confirmar- Tal vez no te habla porque no sabe por dónde empezar.
— Esto me tiene asustada: cada vez que en las noticias anuncian otra desaparición, ruego porque no sea Ruth, yo… yo no sé qué haría si le pasara algo.
— Tranquila, Ruth es lista y sabe tomar precauciones… estará bien –Le pudo asegurar tomando su mano. Ashley solo asintió ante esas palabras.
Ruth, platicaba con otras chicas en aquella mesa pero se le podía ver en su rostro la incomodidad que sentía, no era lo mismo que hablar con su mejor amiga, Ashley.
Era por fin salida, antes de entrar al auto, Casandra observaba con rabia a la nueva pareja ¡Pareja! Ya tenían una maldita relación ¿Cómo Ashley se podía salir con la suya siempre? ¡¿Cómo?! ¿Es que acaso esa nunca iba a sufrir?
— Hola… -La rubia se asustó ante el saludo pero después se encogió de hombros al ver que era un chico-… Casandra ¿cierto?
— Si –Respondió malhumorada- ¿Cómo sabes mi nombre? –Preguntó alzando una ceja.
— Vamos en la misma Universidad –Contestó el chico un poco nervioso.
— ¿A sí? ¿Y por qué no te he visto antes? –Cuestionó entrecerrando los ojos, que tontería.
— Tal vez, no soy lo suficientemente importante para que alguien como tu se dé cuenta de mi presencia –La rubia ladeó su cabeza, el chico había logrado su atención, hey, pensándolo bien ¿cómo no pudo verlo? Él era alguien demasiado apuesto para pasar desapercibido por sus ojos.
— Tal vez –Repitió en murmuro- ¿Cuál es tu nombre?
— Andrew –Respondió dando una tímida sonrisa.
— Andrew, ¿qué te parece si damos una vuelta por el pueblo? –Inquirió abriendo la puerta de su auto.
— Me encantaría –Y esa sonrisa, creció más.
Ruth estaba sorprendida ¿había visto bien? ¿Andrew y Casandra? Un momento… ¿desde cuándo Andrew comenzó a salir con ella? ¿Ashley sabía al respecto?
La chica logró visualizar a Ashley apunto de subir al auto ¿debía decirle acerca de lo que había visto? Pero ¿cómo? Ha pasado casi un mes desde que no se hablan, ¿cómo volver a entablar una conversación?
— Mierda –Maldijo por lo bajo. Ashley se había ido.


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Las mentiras de Andew fluyen con facilidad xd. Me voy a terminar cientos de trabajos que desgraciadamente algunos son derecho a examen ._. No puedo creer que el miércoles ya empiece a presentar ._. y con Matemáticas D: en fin -.-' así que sinceramente no creo estar cerca de la computadora por un buen tiempo :/ al menos hasta este sabadito(: Así que disculpen esto! Pero juro que se los recompensaré, además, ya se viene una parte de lo mejor e_e, o algo así, la verdad presiento que me van a odiar con lo que va a pasar ._. peroooo ya mejor me callo! :X Bien, espero que ustedes tengan un buen inicio de semana, nada de estres y nada de examenes :/ porque es lo peor, los quiero mucho y gracias por leer <3!

27 ago. 2011

Cap. 34 Impulso.

8 de Febrero

Ashley detuvo la marcha de su auto y le pidió a su hijo que aguardara adentro. Bajó del automóvil y se aproximó a la cerca que cubría un terreno baldío; estaba anonada al ver las diferentes fotografías pegadas a su alrededor, ya habían más de 15 personas desaparecidas y al parecer la mayoría eran mujeres de entre 19 y 26 años, los pocos hombres de entre 18 y 22. Era increíble la desesperación de esas familias: comenzaban a pegar volantes en la calle como si se trataran de unas mascotas perdidas.

La chica apretó sus labios y se estremeció al sentir varios escalofríos recorrer su columna. Sin dar algún otra expresión, volvió a subir al auto, cerró la puerta y apretó sus manos contra el volante ¿Acaso estaban siendo atacados por unos terroristas? ¿Un asesino en serie? ¿O de un…? Sacudió su cabeza, podía tratarse de todo menos de unos seres ficticios.
<< — La historia que te contó, era cierta>> ¿Cómo podía ser cierta? Tom no es un vampiro, no lo es, él es un chico normal ¡una persona! Pero entonces, eso quiere decir que Aubrey le mintió, pero ella es incapaz de hacerlo. Se quejó por lo bajo, todo era tan complicado, era como un problema razonado de matemáticas en el cual por más que te quiebras la cabeza, jamás le encuentras sentido y por ende, no llegas al resultado.
— ¿Qué pasa mami? –Preguntó Peter por lo bajo. Ashley solamente negó y se mordió el labio inferior.
— Nada –Su voz sonó dura. El pequeño solo se encogió de hombros, al parecer, seguía molesta con él, o eso es lo que pensaba. Ashley arrancó el auto con dirección a su hogar.
Al llegar, Peter se quedó parado en medio de la sala y se dedicó solamente a observar los movimientos que su madre hacía, el pequeño tenía miedo de hacer o decir algo que hiciera que Ashley se enojara más. La chica de cabello negro dejó de recoger la mesa al ver que Peter no hacía movimiento alguno, se volvió a colgar su bolsa y lo vio confundida.
— ¿Qué tienes Peter? –Preguntó ladeando su cabeza. El niño no respondió- Habla, no tengas miedo –El niño negó. Ashley entreabrió su boca y parpadeó desconcertada- Peter, dime de una vez que te está pasando –Ordenó molesta. El niño bajó su cabeza.
— Ya no quiero que estés enojada –Murmuró.
— ¿Qué dijiste? –Preguntó caminando hacia él y se encogió a su misma estatura- ¿Qué dijiste? –Repitió tomándolo del mentón para que la mirara a los ojos.
— Ya no quiero que estés enojada –Volvió a responder- Te prometo que seré un buen niño, pero ya no te enojes conmigo. –Ashley lo vio sorprendida por las palabras de su hijo. Había estado tan atrapada en sus problemas, en sus pensamientos, en su mundo, que se había olvidado completamente de la realidad, de Peter.
— Oh pequeño –Exclamó dolida- Yo no estoy molesta contigo, no pienses eso ¿mejor hijo? Si fueras un mejor hijo te convertirías en el niño más perfecto que existe en este mundo –Le hizo saber esbozando una sonrisa al mismo tiempo que acariciaba sus mejillas.
— ¿Entonces por qué actuabas así conmigo? –Preguntó con sus ojos tristes. Ashley dio un profundo respiro y meditó un momento la respuesta que tenía que dar.
— Hay veces en que los adultos tienen muchos problemas y por no hundir a sus seres cercanos junto con ellos, prefieren alejarse un poco –Contestó con calma- pero te prometo que no volveré a hacerlo y te pido perdón por hacerte sentir mal pequeño, esa no fue mi intención…
—… solo querías protegerme –Interrumpió Peter dando una pequeña sonrisa. Ashley asintió.
— ¿Qué te parece si vamos a jugar al parque? Solamente tú y yo, tendremos un gran día de diversión –Sugirió rozando sus narices.
— ¡Sí! –Exclamó el pequeño feliz.
— Bien, deja tus cosas en tu cuarto para irnos –Ordenó poniéndose de pie. Peter corrió escaleras arriba completamente emocionado.
Al estar sola, Ashley se encogió de hombros ¿acaso era mala madre? Al parecer, era la peor de todas. El sonido agudo del timbre sonó; la chica volteó hacia la puerta y bufó: mal momento para tener visitas.
— Oh, hola –Saludó por lo bajo. Todo el día trató de evitarlo en los pasillos de la única universidad de la región, no quería verlo, no en esos momentos porque sabía que si lo veía cara a cara no iba a poder resistir, lo besaría.
— Necesito hablar contigo –Avisó con el mismo porte de siempre: sus manos dentro de sus bolsillos de pantalón de delincuente, al igual que toda su demás ropa, su posición despreocupada, su dura expresión en el rostro, pero… sus ojos no estaban secos, esta vez, transmitían algo, tenían brillo, necesidad, deseo.
— Ahora no es un buen momento –Contestó bajando su mirada- tendrá que esperar.
— No, no puede esperar –Repuso poniendo un pie delante del otro. Ashley soltó un pesado suspiro.
— Entonces, habla –Dijo sin más y cruzó sus brazos.
— Lo que pasó ayer en el gimnasio…
— Tom… -Habló sobándose su sien-… eso fue un error ¿okey? Un error por parte de los dos –Aseguró, pero el de trenzas negó.
— Tu sabes que eso no es cierto –Ashley no contestó- Nada fue un error.
— ¡Si, si lo fue! –Gritó- tú… tú no me quieres y… yo no te quiero, solo… solo fue un impulso, solamente somos amigos –Recordó tratando de dar batalla a ese ‘impulso’ de mandar esa conversación a la mierda para así, poder besar aquellos labios que la volvían loca, quería sentir nuevamente aquél frío metal que Tom tenía de adorno en su boca, necesitaba tener al chico una vez más cerca de ella.
— No estés tan segura, yo te quiero –Ashley se tensó al escuchar esas palabras provenir de la misma boca de Tom- Y sé que sientes lo mismo por mí.
La chica miró el suelo y comenzó a negar. Por más que sabía que Aubrey no iba a estar molesta, por más que haya hecho lo que sus sentimientos ordenaron, no podía hacerlo.
— Lo siento Tom, yo no… -Sus ojos se abrieron sorprendidos al sentir el aliento del de trenzas sobre sus labios, pero inmediatamente se cerraron al sentir sus labios juntos una vez más. El ‘impulso’ les había ganado una vez más a los dos.
Torpemente, caminaron hacia dentro de la casa. Tom la atrajo más hacia él al tomarla de la cintura, Ashley posó sus manos sobre el pecho del de trenzas y se aferró a él al sentir su corazón latir fuertemente. Latidos. Alguien muerto no tendría latidos, entonces, Tom no era un vampiro.
— ¿Qué hacen? –Preguntó con asco y la pareja se separó desconcertada.
— Nada importante –Le respondió Ashley con sus mejillas completamente rojas, Peter los había atrapado. Tom carraspeó y le esbozó una sonrisa al pequeño.
— ¿Cómo has estado Peter? –Preguntó sobándose su nuca.
— En las novelas que ve Ashley, cuando un hombre y una mujer se besan es porque se quieren mucho –La pareja se enderezó al escucharlo- eso es lo que me dijiste…–Inquirió mirando a Ashley, ésta solo se tapó sus ojos con una sola mano y asintió-…entonces, ¿se quieren mucho? –Cuestionó ladeando la cabeza. Peter, podría ser un niño pero no era tonto.
Tom soltó un suspiro y tomó la mano de Ashley. La chica vio anonada el agarre y después, dirigió su mirada hacia él.
— Si, nos queremos mucho… o bueno, al menos, yo la quiero a ella –Le contestó al fin y volteó a ver a Ashley. Ella sonrió ya que sabía que se refería a lo que le había dicho hace unos segundos en la puerta.
— Yo lo quiero a él… y mucho –Peter saltó de alegría. Eso era lo que anhelaba desde que conoció a Tom: Su mejor amigo y su madre, estaban juntos. Sabía muy bien que Ashley iba a ser feliz e iba estar segura con él, Tom se lo había prometido a Peter y éste le creía a su amigo gigante, él no podía defraudarlo- ¿Listo para ir al parque? –Cuestionó Ashley extendiendo su mano. Peter asintió y la tomó al mismo tiempo extendía la otra. Tom vio atónito la mano del pequeño, volteó a ver a Ashley y ésta solo asintió como signo de aprobación.
— Vamos Peter –Dijo al fin el de trenzas tomando su mano.
Ninguno de los tres se dio cuenta de que esa escena sería el primer momento como una familia, una familia de verdad.
Andrew los observaba desde el árbol más alto de la zona. En su rostro tenía una sonrisa de satisfacción, todo estaba saliendo de acuerdo al plan, todo estaba de su lado, como siempre.
— Tan fácil y lo hubiéramos matado aquella noche en el callejón –Inquirió Purdy, uno de sus seguidores.
— Si, pero no hubiera sido divertido –Le hizo saber ladeando su cabeza- ¿Apoco no te divierte todo lo que está pasando? –Purdy hizo una mueca.
— Supongo –Respondió por lo bajo, la verdad no le encontraba lo divertido. Andrew resopló- La verdad aún no entiendo tu plan.
Andrew agachó la cabeza y negó decepcionado. Lentamente se puso de pie haciendo que Purdy se tensara, aquél chico era impredecible.
— Actúas como si no me conocieras –Inquirió entrecerrando los ojos.
— No te conozco –Admitió con un nudo en la garganta- Agh… -Se quejó al sentir de inmediato como la mano de Andrew aplastaba su cuello.
— ¿Alguna vez los he decepcionado? –Purdy negó- ¿Alguna vez las esperas han sido pérdidas de tiempo? –Purdy volvió a negar.
— Solo quiero brindarles un espectáculo –Gruñó entre dientes, cada vez apretaba más- el espectáculo más grande y genial que nunca hayan visto y te aseguro que disfrutarás ser parte de mi ‘elenco’ –Dijo soltándolo al fin. Purdy no tardó en tratar de recuperar el aire. Andrew volteó hacia donde la pareja caminaba con el pequeño niño- Y el espectáculo se disfruta más cuando los protagonistas sufren y cuando vidas inocentes se pierden –Susurró entrecerrando sus ojos.
— Lo que no entiendo es porque.... –Dijo con dificultad-… si tanto Bill como Tom le dieron la espalda cuando lo exiliaron, aún los quiere a su lado para reinar.
— ¡¿Qué estupideces dices?! –Gritó furioso y Purdy pasó una gran cantidad de saliva al ver los ojos rojos de su amo- Yo no quiero a esos imbéciles a mi lado… –Aclaró acercándose a él-… solo los quiero ver sufrir, solo quiero verlos agonizar de dolor –Había tanta furia en sus palabras que hizo que su propio discípulo le temiera- Pero antes de eso… necesito la sangre de uno de los dos para poder gobernar –Finalizó al fin alcanzando a ver a la perfección a su querido hermano Tom- después, los mataré con mis propias manos.

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Awwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwn no saben cuánto las adoro (: *-* Me subieron el ánimo! Son tan lindaas(': muchas gracias por expresarse y compartir experiencias conmingo <3 ! Realmente son unas fabulosas personas (:! akljdhalgd aay no sé que decir :$ xd espero que disfruten este capítulo, ya se viene un poco de acción e_e y no duden! Cualquier cosa ya saben que aquí tienen su espacio para desahogarse (: yo siempre trataré de ayudarlas <3, en el lado derecho están los links de las páginas donde me pueden encontrar y así <3!
Cuídense mucho <3!

24 ago. 2011

Cap. 33 ¿Gesto erróneo?

7 de Febrero

Cultura Física y Salud, última materia y se podía ir a su casa. El profesor los puso a correr tres vueltas en aquél gimnasio para poder terminar e irse a duchar.
Ashley no podía aguantar, su pecho le ardía desde que comenzó a hacer los ejercicios. No pudo más, le faltaba el aire y sin pensarlo detuvo su marcha para poder respirar, su profesor se dio cuenta del estado de su estudiante y le pidió que tomara asiento en las gradas para que pudiera reponerse nuevamente.
— Ve a la enfermería, no quiero que te pase algo Owen –Le ordenó el profesor antes de salir del gimnasio. Ashley asintió.
Se había quedado sola, sus compañeros de aquella materia ya estaban seguramente en las duchas. Tomó el bote de agua que le había ofrecido el profesor y se le dio un gran sorbo, estaba sedienta. Sabía que todo esto se lo habían ocasionado las pastillas, ya no eran cuatro, sino el bote entero. Tenía que detenerse, tenía que suspender el medicamento, pero no podía ¡las necesitaba!
La puerta del Gimnasio se abrió y la chica se giró de mala gana ya que sabía que era el profesor para insistirle nuevamente a que fuera a la enfermería.
— ¿Qué haces aquí? –Preguntó sorprendida y se puso de pie.
— Te estaba esperando, pero no salías así que decidí buscarte aquí… el profesor me dijo que te sentiste mal ¿no has ido al ver al doctor? –Habló mientras subía las gradas y se detuvo al llegar a ella.
— No lo necesito, voy a estar bien –Le aseguró volviéndose a sentar.
— ¿Por qué eres tan terca? ¡Ve con un puto doctor! –Le ordenó tratando de controlarse.
— No –Musitó dándole un sorbo al agua.
— ¡No estás bien! ¡Mírate! –Le ordenó señalándola- ¿Eso es estar bien?
— ¡Me encuentro bien, me siento bien!
— ¡Agh! Eres demasiado terca –Se quejó tocándose la cabeza con desesperación. Ashley hizo caso omiso y siguió tomando agua- Irás con el Doctor en este mismo momento –No le contestó, prefirió seguir tomando el líquido- ¿Me escuchaste? Iremos al doctor –Siguió sin responder.
— ¡Hey! –Gritó frunciendo el ceño. Tom le había arrebatado ese maldito bote.
— Iremos al doctor –Repitió una vez más aplastando aquel plástico con sus manos.
— No iré –Contestó al fin- No iré a ver a nadie.
— ¿Por qué? –Preguntó molesto.
— No puedo entrar a un hospital una vez más, no me pueden obligar a ir otra vez.
— ¿De qué hablas? –La chica volteó a verlo.
— Hay algo de mí que aún no te he dicho Tom y no lo hice por vergüenza y miedo de lo que podrías pensar… -El de trenzas se sentó a su lado y recargó sus brazos en sus piernas-… hasta el momento, solo tuve el valor de contarle la verdadera historia a Ruth, a nadie más pero… creo que tú también mereces saberlo.
>> ¿Te acuerdas que te dije que mis padres estaban muertos? Te mentí, ellos siguen vivos y viven en algún lugar en Moscú, yo soy la que estoy muerta para ellos desde que decidí entrar en el mundo de las drogas, desde los 14 años me convertí en una adicta por enamorarme de la persona equivocada. Hice cosas que no te puedes siquiera imaginar por conseguir drogas, cigarros, alcohol y dinero para sobrevivir en las calles. Sabes, al no ser porque la persona de la que me enamoré me abrió los ojos de una forma cruel, yo seguiría andando drogada por las calles o tal vez hasta ya estuviera muerta. Peter, también me ayudó a salir de aquél vicio, de una forma u otra, mis padres lograron encontrar el lugar donde vivía en esos momentos y me hicieron entrega del pequeño ¿Por qué? Tal vez, ya no querían hacerse cargo de nadie, solo de ellos mismos.
— Ashley…
— He estado ingiriendo unas pastillas –Prosiguió- Porque tienes razón, no estoy bien. Al principio si las estaba tomando como se debía pero… esto se está saliendo fuera de mí alcancé, nada me mantiene tranquila ¡solo ese medicamento! Ahora, me estoy tomando un bote entero por día ya que las ansias y nervios aumentan cada vez más…
— ¡Ashley! –Le gritó para que volviera en sí- Yo ya sabía que eras drogadicta –La chica entreabrió su boca sorprendida- Esas dos chicas, Joselyn y… como sea que se llame la otra, me contaron acerca de ti en mi segundo día de clases.
— ¿Lo supiste todo este tiempo? –Preguntó en susurro y se tomó la frente con desesperación.
— No quise creerles hasta escucharlo de tu misma boca y ahora que se que es verdad…
— Tom, entiendo que no quieras volver a hablarme, soy una mierda de persona y…
— Nadie es perfecto –Interrumpió y Ashley volteó a verlo- Nunca nadie lo será, todos hemos cometido errores, algunos, errores demasiados fuertes, pero de esto se trata la vida y pasa para poder aprender de ellos... –Le hizo saber apartando un mechón de cabello de su rostro — Ahora, que sé que es verdad que tuviste un mal pasado, quiero que sepas que no me importa, no me importa los errores que hayas tenido y lo que hayas hecho, porque sé que a pesar de ello, eres una buena persona y te puedo confirmar que eres una excelente mujer.
— Tom, tú sabes que eso no es cierto –Dijo con una sonrisa ingenua pero esa curva se le borró del rostro al sentir el dedo índice del chico sobre sus labios.
— Lo es, yo lo sé, Peter y Ruth lo saben. Déjame ayudarte Ashley, hace días tu me pediste confianza, ahora, te la pido yo a ti, no te alejes con tus problemas.
La chica tomó la mano de Tom e hizo que dejará de tocar sus labios. El de trenzas entrelazó sus dedos con los de ella y acarició su mejilla con la yema de sus dedos. Ashley pudo sentir que el tacto por parte de él era frío, su piel era fría como si se tratase de la misma nieve, pero sus labios, sus labios eran cálidos. Entreabrieron sus bocas para dar así, su primer beso.
Tom tomó a Ashley por el cuello atrayéndola más hacia él, por ningún motivo iba a permitir que se alejara en estos momentos. Ashley dejó que la lengua del de trenzas se introdujera en su boca para comenzar a rozarla con la suya; los dos disfrutaban de aquél beso que venían anhelando ya desde hace tiempo y no lo iban a romper tan fácilmente.
Casandra, los observaba furiosa desde la puerta del gimnasio. Después de todo lo que Ashley le había hecho ¿tenía el descaro de quedarse con Tom? ¿De ganar? ¡No! Ashley merecía sufrir e iba lograr que lo hiciera, no importa lo que le cueste, ella es la que saldrá victoriosa.
El de trenzas no estaba pensando en ese momento, solamente quería disfrutar de aquellos labios que le hicieron comprobar que en ellos podía refugiarse para poder estar feliz, no quiere decir que con Aubrey no lo era… ¿Aubrey? ¡¿Pero qué está haciendo?!
— D-debo irme –Balbuceó y torpemente se puso de pie. Ashley abrió poco a poco los ojos pero no le dirigió la mirada. No hizo movimiento alguno, se quedó inmóvil hasta que escuchó el horrible rechinido de la puerta del Gimnasio dándole aviso de que Tom ya no se encontraba más en ese lugar.
Ella, llevó sus dedos hacia sus labios y los apretó lentamente; por más que haya deseado aquél beso y por más que lo haya disfrutado, algo no la dejaba sentirse totalmente bien.
— Esto no debió de haber pasado –Susurró avergonzada.
Aunque Aubrey lo había aceptado y Ashley lo amara, no podía hacerlo; eso, se llama traición.



































¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cómo pudo haberle hecho eso a Aubrey? ¿Qué estaba pensando? ¿Por qué la necesidad de besarla lo invadió? ¿Qué le pasó? Realmente… ¿realmente estaba enamorado de Ashley? ¿En qué momento paso?
Tal vez, fue en el momento en que comenzaba a anhelar estar con ella todos los días, de ir a visitarla a la cafetería, a su casa, ser su acompañante en las horas de clases; cuándo descubrió que ella era una excelente amiga, que –sin importar su pasado- tenía un alma pura, que era diferente a las demás mujeres, era mejor… mucho mejor.
Al cerrar sus ojos pudo sentir nuevamente como los labios de Ashley presionaban los suyos con delicadeza, sonrió ante ese recuerdo; pero al abrirlos nuevamente, su sonrisa se marchó al recordar a Aubrey, le había faltado el respeto de una forma vil, eso no era justo ¿Por qué lastimar de esa forma a una persona que supuestamente amas?
— ¿Qué pasa hermano? –Cuestionó Bill y se sentó a un lado de él. Tom no le contestó en ese instante, solo se dedicó a observar las luces que brindaba aquél pueblo desde arriba del edificio más alto que había en ese lugar- Es hermoso, la noche da hermosos espectáculos –Inquirió admirando lo mismo que Tom.
— Si no tuvieras a Kerstin contigo, ¿te volverías a enamorar? –Bill volteó a verlo y frunció su ceño.
— ¿De la forma en la que tú no tienes a Aubrey? –El de trenzas sólo asintió— Sería difícil, no creo que exista jamás una mujer que se le compare –Respondió al fin y después, dio una vaga sonrisa- No, no lo volvería a hacer, jamás amaré a otra mujer que no sea ella –Tom cerró fuertemente sus ojos ¿Qué mierda había hecho?- Ashley no es una mala mujer, pero jamás será Aubrey –Finalizó y Tom volteó a verlo de golpe- Soy tu gemelo, lo que tú sientes, yo siento, lo que tú piensas, yo pienso; si así lo deseas, tú tienes todo el derecho de volver a rehacer tu vida, sabes, aunque seamos unos ‘asesinos’ también tenemos derecho a otra oportunidad… tienes derecho a volver a enamorarte, si así lo deseas –Repitió esto último.
— ¿Cómo me pude haber enamorado de ella? –Se preguntó nuevamente- ¿Cómo dejé que ella ocupara el lugar de Aubrey? –Tom calló de golpe y arrugó un poco su nariz. Bill levantó sus cejas y sonrió, Tom ya había comprendido- Ashley no está ocupando el lugar de Aubrey, jamás lo hará.
— Te puedes volver a enamorar hermano, pero el lugar de Aubrey nadie lo llegará a ocupar y creo yo, que Aubrey estará de acuerdo en que lo vuelvas a intentar y más tratándose de Ashley.
— ¿Por qué lo piensas así? –Preguntó confundido.
— Ustedes dos tienen muchas cosas en común, han pasado por tantas cosas y aún así siguen de pie, han pasado por demasiado dolor y aún así, siguen siendo fuertes, han estado tanto tiempo solos que es momento de tener a alguien a su lado para volver a ser feliz, para poder recordar lo que es amar. La vida jamás será tan injusta con nadie, y con nosotros, tampoco. –Le recordó palmeando su espalda. Tom no dejó de asentir ante las palabras de su hermano, eso logró hacerlo sentir mejor y también logró ver las cosas más claras: Tenía razón, nadie podía ocupar el lugar de Aubrey y la vida le da una nueva oportunidad a todos para poder corregir los errores, para poder empezar desde cero. Su oportunidad había llegado al fin y ésta, es junto con Ashley.
— Ashley no volverá a estar sola, nadie jamás le volverá a hacer daño… -Al ir pronunciando estas palabras, volteó con su gemelo-… y yo, voy a amarla como nunca nadie más lo ha hecho.
— Sé que lo harás –Le aseguró- Te juro hermano, que las cosas serán diferentes cuando por fin matemos a Andrew, ya no habrá más problemas y Ashley y tú podrán estar tranquilos.
Tom no respondió, ojalá y todo fuese así de sencillo pero Bill olvidaba un pequeño detalle: Ashley no sabía que la persona que ama es un vampiro y que su sangre, era la fuente de poder más codiciada de entre su especie.
¿Las cosas serán fáciles sabiendo todo esto?

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¿Les digo algo? Les recomiendo leer este capítulo con la canción de 'Good Enough' de Evanescence ;) Cuando Ashley le contó lo de Peter a Tom por obviedad omitió decir que es su hijo porque aunque Tom lo sepa, Ashley no se lo ha dicho personalmente y así.
Oigan, ¿a veces no se sienten pérdidos? ¿qué están en medio de la nada? Así me estoy sintiendo yo en estos momentos ._. En la preparatoria la verdad no sé si voy bien o voy mal, si soy cumplida o irresponsable, a veces hasta me pregunto si estoy perdiendo el tiempo y sobre mi vida personal bueno, realmente no sé que mierda estoy haciendo con mi vida xd se podría decir que estoy como que en el limbo |: pero bueno, espero que sea una sensación pasajera xd lo único que sé es que me siento mucho mejor cuando me desahogo en esta historia y cuando estoy cerca de mis amigos, siento que vuelvo a retomar el rumbo aunque sea por un par de horas ;) y también me siento mejor al leer los comentarios que dejan sobre la novela sean malos sean buenos, sean para felicitarme o por cualquier otra razón y sé que hay más personas que entran a leer, solo que no quieren comentar xd y quiero darles las gracias por tomarse unos minutos de su rutina solo para venir y meterse al mundo de 'Pain Of Love' enserio, no saben lo feliz que me hacen *-* logran que mis ánimos de seguir escribiendo nunca se acaben y que me siga aferrando al sueño de ser escritora :B ¿Ya les había dicho xd? Me encantan los géneros: Terror-amor-suspenso no sé lakjhakjgd me gusta mucho escribir sobre cosas ehm, dígamos del 'más allá' :P y créanme que la siguiente novela será mejor que esta e_e, no daré ningun adelanto! Pero les aseguro que tendrá mucha más intriga y por supuesto, amor (:
haha no sé porque me agarre por decir todo esto, tal vez quería desahogarme no es obligatorio leerlo $: xd Bien, como siempre, disfruten la lectura ;) <3

21 ago. 2011

Cap. 32 Enfermizo amor.


Ashley se puso de pie gracias a la perilla de la puerta, no podía caminar, sus piernas le temblaban, sus manos no respondían, sus labios y garganta estaban secos y podía escuchar sus latidos en sus oídos. La historia de Tom era cierta.
Visualizó su laptop sobre la mesa y casi a rastras se acercó hacia aquél mueble para tomar el aparato. Torpemente la abrió y difícilmente entró al navegador principal.
Vampiros.
Pudo sentir como pasaba una gran bola en lugar de saliva por su garganta, nada de eso podía ser verdad. Miró la tecla ‘Enter’ por más de dos minutos, tenía miedo de oprimirla, tenía miedo de lo que podía llegar a ver, pero tenía que hacerlo.
La página se llenó de diferentes páginas con todo tipo de respuestas y ella, completamente desorientada, le dio clic a uno de los encabezados.
























Diferentes chicas, diferentes víctimas invitando a pasar a sus enemigos a sus respectivos hogares pensando que solo buscaban una noche de diversión: lujuria y deseo en cada habitación, risas, besos, gemidos y pasión, era una maravillosa noche.
— Eres hermosa, es una lástima que tenga que matarte –Susurró antes de depositar un beso en su mejilla.
— Espera… ¿qué dijiste? –Preguntó asustada y dio un sollozo ahogado al ver como el rostro de aquél guapo joven cambiaba a la de un demonio- ¡Quítate! –Gritó a todo pulmón y trató de empujarlo para que se apartara de encima- ¡Quítate! –Volvió a rogar.
— ¿Qué? ¡Nos estamos divirtiendo! –Rugió y la tomó por los brazos.
— ¡No! –Sollozó más fuerte aún- ¡Por favor no! –Suplicó sin dejar de empujarlo.
— Esto lo disfrutarás –Aseguró dejando ver sus perfectos colmillos.
Un grito desgarrador fue lo último que exclamó aquella chica antes de que su garganta fuera destrozada. De esta manera, empezaron los asesinatos y desapariciones desde los hogares.
Nadie escuchaba los gritos de aquellas pobres mujeres y menos, si te encontrabas al otro lado del pueblo en medio de la nada del único bosque de la zona. Tom se dirigía a visitar aquél pequeño altar que sus compañeros habían hecho en nombre de Aubrey con la esperanza de sentir un poco de paz, por lo menos, cinco minutos.
— ¿Quién es? –Se preguntó a sí mismo al ver la silueta de una mujer frente la pequeña cruz hecha de madera- No lo toques –Advirtió al ver que aquella muchacha se inclinaba para recoger la foto.
Ella se detuvo por cuatro segundos al escuchar la voz de Tom, pero hizo caso omiso a aquella advertencia y tomó la foto con sus dos manos.
— Tan hermosa e ingenua –Susurró aquella mujer y acarició la imagen con su dedo pulgar.
— Baja la foto –Ordenó al mismo tiempo que las venas de su frente se saltaban- ¡Bájala ya!
— Y yo tan perfecta y lista… ¿por qué la elegiste a ella? –Cuestionó confundida y lentamente se dio vuelta- ¿Por qué la preferiste si yo era mejor que ella?
— ¿Tú? –Soltó impactado- ¡Tú estás muerta!
— Es increíble que pensaras eso ¿Creíste que la imbécil de Beatriz iba lograr matarme?
— No te atrevas a insultarla –Amenazó entre dientes.
— Es una imbécil –Repitió- al igual que todos tus seguidores, pero tú, tu mi amor eres más listo que todos ellos juntos –Susurró esbozando una sonrisa- Vamos Tom, únete a Andrew, sabes muy bien que no podrás vencerlo, él te perdonará la vida si te…
— Con que de eso se trata –Musitó entrecerrando sus ojos- y tú te uniste a él ¿cierto? Siempre fuiste una traidora.
— Elegir el bando más fuerte no es traición, es estrategia –Dejó en claro alzando una ceja- Además, el me prometió algo que he anhelado desde hace décadas: a ti –Tom soltó una sonora carcajada.
— ¿No puedes entender? Nunca te amé, no lo haré jamás.
Verónica comenzó a temblar ante el dolor que le ocasionaron esas palabras, las gotas de lágrimas inundaron sus ojos y la furia la invadió.
— ¡Tú me amabas! –Le escupió- ¡Lo hacías hasta que esta…! –Señaló la foto- ¡… se metió en nuestras vidas! Íbamos a casarnos Tom –Murmuró con un nudo en la garganta.
— Porque mi padre así lo ordenó –Verónica negó- Yo jamás sentí algo por ti.
— ¡No! ¡¡No!! –Gritó tapándose sus ojos con desesperación- ¡Nos íbamos a casar por amor!
— ¡Eso es lo que tú creías! –Le hizo saber perdiendo los estribos- Tú sola te encerraste en un sentimiento que nunca existió ¡Jamás te amé!
— ¡Cállate! –Rugió con sus ojos completamente negros- Yo se que tu sentías algo por mí, pero esta maldita zorra de porquería se metió en tu cabeza, te sedujo con engaños –Aseguró entre dientes y bajó su vista hacia la imagen que tenía entre sus manos- pero es hora de que abras los ojos Thomas.
— No te atrevas –Le advirtió al ver que Verónica estaba dispuesta en partir aquella y única imagen.
— Es hora de que vuelvas a mis brazos –Hizo caso omiso- ¡De que vuelvas a amarme! –Las manos de Verónica se volvieron locas, comenzaron romper la foto, a romper los pedazos de los pedazos hasta que ya no quedó más.
— ¡No! –Rugió completamente cegado por la furia y la aventó contra uno de los árboles haciendo que aquél tronco se trozara en dos- Eres una puta enferma, eso es lo que eres –Maldijo entre dientes mientras que sus manos aplastaban el cuello de aquella mujer- Jamás te amaré, jamás… ¡porque tú no eres ella! –A Verónica le comenzaba a faltar el aire, las manos de Tom le estaban destrozando poco a poco la garganta, deseaba matarla.
— Así no se trata a una dama –Le recordó Andrew y lo apartó de un solo golpe. Tom, anonado, se puso de pie y observó como los discípulos de su hermano ayudaban a Verónica. Ellos habían salido de la nada, no, todo este tiempo los estuvieron observando.
— Ella no es una dama –Aseguró Bill tomando el lugar a lado de su hermano, los discípulos de los Kaulitz no tardaron en mostrarse. Andrew no pudo evitar sonreír.
— Vaya, vaya, los reuní sin hacer ningún esfuerzo, que bien, en estos momentos podría despedazarlos con facilidad –Aseguró y sus ojos rojos se iluminaron ante esa idea. Tom alzó su cabeza al percatarse de ello, su querido hermano acababa de comer.
— Quiero que lo intentes –Le retó Georg dando un paso al frente, al mismo tiempo que uno de los discípulos de Andrew hacía lo mismo.
— Tranquilo Georg, ya tendrás tu oportunidad –Aseguró Tom deteniéndolo.
— Tienen suerte de que aún no sea la hora del ‘espectáculo’, así que por esta vez, los dejaré ir –Declaró Andrew dando media vuelta- Pero la próxima vez que nos veamos, no correrán con la misma oportunidad –Aseguró caminando hacia las sombras.
— ¿Qué mierda pasó Tom? –Cuestionó Bill desorientado.
— Verónica, eso paso –Contestó viendo a Beatriz, ésta solo bajó su cabeza al percatarse que todos la miraban fijamente.
— ¿Cómo logró sobrevivir? –Preguntó anonada Kerstin.
— La subestime, por eso sigue viva –Respondió Beatriz sin alzar su mirada. Gustav tomó la mano de su novia e hizo que levantará su rostro para poder verse a los ojos.
— Pero no lo estará por mucho tiempo –Le aseguró.

Día 29 de Enero.Ashley salió del baño después de haberse tomado aquellas pastillas que la ayudaban a mantenerse tranquila, aunque a veces sienta un horrible dolor en sus venas, las necesitaba. Logró visualizar que Ruth se aproximaba hacia donde ella estaba y esbozó una pequeña sonrisa pero ésta se desvaneció cuando su querida amiga pasó de largo sin siquiera mirarla, todo esto iba de mal en peor.
— Al parecer, aún no están bien –Ashley se estremeció al escucharlo y después se encogió de hombros.
— Me siento mal, no quiero que este enojada –Confesó reteniendo sus lágrimas- Pensé que se le pasaría, pero ya veo que no.
— Si es tu verdadera amiga, volverá a hablarte, te lo aseguro –Ashley alzó su cabeza para mirarlo. Observó con atención cada facción de su cara, sus ojos, nariz, boca, color de piel, cabello; después, bajó su mirada hacia su cuello, cuerpo, brazos y manos ¿Quién lo diría? Ayer no creía en leyendas urbanas y ahora, tenía que investigar sobre una en especial ya que al parecer, se encontraba viviéndola.
— Tienes razón –Susurró viendo el piso.
— Eh… ¿Iré a tu casa para la tarea de…?
— No –Respondió antes de que el de trenzas completara la pregunta- Hoy no.
— De acuerdo –Dijo sin más.
— Tom… ¿por qué no te gusta salir cuando está el sol? –Preguntó de golpe.
— ¿Disculpa?
— Responde –Ordenó un poco nerviosa.
— No lo sé, nunca me agradaron los días soleados –Contestó extrañado- ¿Por qué…?
— ¿Y a tu hermano? –Tom calló por un momento.
— A ninguno de los dos nos gusta –Respondió con seriedad- ¿Pero esto que tiene que ver…?
— Me tengo que ir –Avisó tomando su mochila con fuerza.
— Ashley, espera –Le suplicó, pero ella no lo hizo.
El timbre había sonado ya, todos estaban en sus salones, todos excepto ella. Se recargó en uno de los casilleros y abrió uno de los cierres de su mochila para sacar su pequeño bote de pastillas; necesitaba otra ya, sino, no iba a poder soportar este día. Cerró fuertemente sus ojos al tragar y nuevamente pudo respirar al sentir el medicamento en su sistema, se sentía bien, solo endureció su mandíbula al sentir ese ardor en sus venas, pero aquél malestar pasaría en menos de tres minutos y volvería a estar tranquila.
En ninguna clase prestó atención, en el receso ni siquiera comió y se podía observar que su mente no se encontraba conectada con su cuerpo. Tom se percató de aquello, trató de hablar con ella, de intercambiar alguna palabra, pero no lo logró, algo le pasaba a Ashley y por más que trataba de averiguar que era, no lo conseguía, algo bloqueaba su mente.
Pasaron ocho días, las desapariciones en el pueblo seguían aumentando, la mayoría, mujeres. El lugar ya era un peligro, la gente ya no sabía si salir o quedarse en sus casas ya que por lo visto, iba a ser el mismo resultado.
Ashley recibía mensajes de texto de Andrew quien la invitaba a salir junto con Peter, los dos primeros días accedió y solamente porque Peter se lo suplicó y porque pensó que eso la ayudaría a distraerse, pero no fue así. Cada día necesitaba más de aquellas pastillas para estar en calma, esta vez, eran cuatro pastillas cada seis horas; su hijo se encontraba preocupado por la condición de su madre y lo peor era que ni siquiera sabía del porque se encontraba tan demacrada e inestable, a veces llegaba pensar que estaba molesto con él, tal vez, hizo algo malo sin darse cuenta pero hasta ahora, no lo ha podido descifrar.
Ruth seguía sin hablarle a Ashley y eso la hacía sentirse peor, la necesitaba ahora más que nunca, pero aún si tuviera su apoyo, sería inútil porque ni siquiera ella sabía exactamente qué problema tenía, además, debía contarle acerca de Aubrey y eso, era algo que no podía hacer por el momento.
Ashley se había apartado del mundo estos últimos días, escondiendo su cara detrás de diferentes libros antiguos, necesitaba investigar acerca de los vampiros, necesitaba… necesitaba descubrir que Tom era uno. Solo de pensar en eso, comenzaba a llorar: su lado obstinado le decía que estaba loca, nada de esto es real, Aubrey le mintió, ninguno de esos seres existe y jamás existirán pero, si Aubrey es real, entonces, todo lo inimaginable también lo era ¿Y qué podía hacer si lo de Tom fuese cierto? ¿Cómo iba a reaccionar? Tom. Lo extrañaba demasiado, no lo había visto en estos ocho días porque cada vez que él se acercaba, ella se alejaba tal vez por miedo, tal vez por sus sentimientos, tal vez por Aubrey y aunque mantenía su distancia, quería correr a su lado, quería ver su sonrisa, quería escuchar su voz, si, porque lo quería; por fin se había vuelto a enamorar cuando creyó que no iba a ser capaz de hacerlo después del castigo que recibió por parte de la vida pero al parecer, también le había dado otra oportunidad.
— Quiero verte –Susurró contra sus rodillas al tener abrazadas sus piernas. Bajó su vista a su lado y observó uno de los libros que había estado leyendo: tenía la portada de diferentes demonios y brujas y la pasta estaba algo maltratada. Lo recogió con sus dos manos y lo aventó furiosa contra la pared, Tom no era un demonio, él era su ángel, lo dedujo desde el primer día que lo conoció y nadie le iba a quitar aquél pensamiento.
Tom, iba a visitar todas las noches a Peter como se lo había prometido: Jugaba y platicaba con él. Trataba de buscar la respuesta ante la actitud de Ashley con el pequeño, pero también fue inútil, Peter tampoco sabía lo que le pasaba. Al de trenzas le dolía ver que Ashley sufría por alguna razón y se sentía impotente al no poder hacer nada por ayudarla y se sentía peor al percatarse de que de alguna forma lo evitaba ¿por qué lo hacía? ¿Acaso no veía que la necesitaba a su lado? Si, la necesitaba ¿Por qué? Aun no comprendía el porqué y también la extrañaba, demasiado: necesitaba escuchar su voz, sentir su fragancia, tener una conversación con ella, escucharla reír, verla jugar junto con Peter, necesitaba escuchar su ‘Todo mejorará’ que de algún modo lo hacía sentir tranquilo.
— Háblame –Le suplicó al verla dormir desde el borde de su cama- Por favor, háblame.

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akjgagdk ya estoy esribiendo las partes que me agradan e_e cuando complico más las cosas y hago sufrir mucho más a los personas e_e vi el comentario donde decía que ya quieren las escenas más 'románticas' bien, quiero decirles que no falta mucho para eso c: solo que tengan en cuenta que la novela es más sobre el drama de la vida de los personajes, bien espero que disfruten mucho la lectura <3 gracias por leer (: y buen inicio de semana!

20 ago. 2011

Cap. 31 Sentimientos.

— No te gusta broncearte, eh –Inquirió en broma, Tom no hizo ningún comentario. Ashley destapó la pluma color negro y comenzó a escribir sobre las líneas vacías.

“-Vampiros:”
— Bien ¿y qué trama tienes en mente? –Preguntó volteando a verlo, el chico siguió en silencio- Creo que eso lo tenemos que pensar los dos –Inquirió ante el silencio de su amigo.
— No –Musitó.
— ¿No?
— Yo ya tengo hecha una historia –La chica lo vio asombrada y recargó su cabeza en su mano.
— Entonces, cuéntamela –Pidió impaciente.
— Hace siglos, existió una mujer hermosa, literalmente era perfecta: su cabello era largo y negro como la noche; sus ojos, azules como el mar; su piel era blanca como la nieve y suave como el pétalo de una flor, su cuerpo era lo que todo un hombre deseaba y sus labios carnosos y dulces eran rojos como la sangre. Él la amaba y ella lo amaba a él y aunque sabían que su amor era extremadamente prohibido, no les importó, pero a los demás, sí. Los demás vampiros sabían acerca del romance que tenían y sin perder más tiempo, actuaron: Hicieron de todo para separarlos, más para el bien de él que para la mujer pero sus esfuerzos fueron en vano, la pareja logró escapar de sus garras.
>>Aquél joven vampiro era ingenuo, pensó que por fin él y su amada iban a estar a salvo, que nadie nunca más iba a tratar de hacerles daño, pero no fue así: Antes de salir del país, los esperaba una emboscada. Él la defendió sin importar que fuesen demasiados, él estaba dispuesto de dar su vida solo para mantenerla a salvo, pero… desgraciadamente no pudo con ellos: Los separaron cruelmente, él solo escuchaba como su amada gritaba su nombre con desesperación mientras trataba de soltarse del agarre de aquellos seres, él quería correr a auxiliarla, quería sacarla de ahí, pero las manos que lo oprimían eran más fuertes y no pudo siquiera moverse, ellos lo llevaron hacia la mujer solo para que observara como le arrebataban la vida de la forma más fría que no te puedas imaginar –Tom retenía las lágrimas al recordar aquella escena, al recordar que los que lo detuvieron fueron sus propios padres; los que hicieron que observara como la vida de su amada se iba sin que pudiera hacer nada: Kiro, Strify, Shin y Yü; y él que le quitó la vida a Aubrey, el que se atrevió a tocarla hace ya siglos atrás marcando así su perdición: Andrew.
Ashley pasó saliva con dificultad y presionó la punta de la pluma contra la libreta. No le había gustado para nada aquél relato, lo único que le ocasionó fue que se le revolviera el estómago y sintiera como la sangre se le bajaba hasta los pies.
— Esa historia no –Suplicó en murmullo y comenzó a negar- Esa no.
“-Vampiros:”
— ¿Por qué hiciste eso? –Preguntó frunciendo el ceño y volteó a verla confundido.
— Tampoco será de vampiros –Aseguró remarcando aquella línea- No será de eso.
Solo se escuchó el pesado respiro de Tom. A Ashley realmente no le había caído muy bien aquél relato inventado por alguien que se supone no se le daba inventar historias.

— Solo… solo espero que no haya sido nada grave para ponerte de esa, y si lo fue, descuida, todo mejorará… siempre es así.
— No, no lo hará.
— Todo mejora –Replicó- No importa lo que sea.
— ¿Y si es perder a un ser amado? –Soltó de golpe y apartó su brazo bruscamente- ¿¡Cómo puede mejorar eso?!

Ashley entreabrió su boca ante ese recuerdo, cuando Tom se encontraba totalmente devastado, en ese momento, un ser querido para él había fallecido, entonces, esa historia no es de todo ficticia.
— Esta historia, no todo es mentira ¿verdad? –Cuestionó con dificultad y entrecerró sus manos ante los nervios que sentía.
— ¿De qué hablas? –Preguntó Tom arrastrando la silla hacia atrás- Todo es mentira –Ashley negó.
— Uno de tus seres cercanos falleció ¡tú mismo me lo habías dicho! –Tom cerró su boca de golpe y bajó su mirada.
— Si, perdí a alguien ¿y qué con eso? –Dijo tratando de no darle importancia y miró la mesa. Ashley lo vio atónita y se puso de pie.
— “¿Y qué con eso?” ¡Tom! Te dolió demasiado y sé que aún te duele, lo puedo ver en tus ojos –Aseguró señalándolos, él de trenzas negó- Si, si es verdad –Dijo entre dientes- Lo único que hiciste hace unos momentos fue revolver la realidad con la fantasía. Tal vez… tal vez esto no me incumbe, tal vez no querías hablar de esto pero… es lo que debes de hacer para sentirte, al menos, un poco mejor ¡necesitas desahogarte! Necesitas que ese dolor se alejé por dios, ¡deja de hacerte el fuerte! –Le rogó entre regaños. Tom volteó a verla con furia en sus ojos ¿Quién era ella para decirle lo que debía de hacer? ¿Quién era ella para opinar?
— ¿¡Tú que sabes!? –Le gritó al fin y al ponerse de pie, la silla dio con el piso- Yo no quiero dejar ir este dolor, yo no quiero hablar sobre mis asuntos con nadie ¡mucho menos contigo! Y no me hago el fuerte, porque no lo soy –Le dejó en claro mientras que la llama de furia se encendía en su interior.
Sabía que tenía que hacerlo, tenía que contarle todo, además, ya había hecho el trato con Gustav: ella debía de saber la verdad antes de que termine Febrero, pero ¿por qué cuando está cerca, su garganta se cierra? ¿Por qué le molesta tanto hablarle sobre Aubrey? ¿Por qué le enfada que Ashley quiera ayudarlo?
— ¿Y por qué no conmigo? –Preguntó desorientada y se encogió de hombros- ¿Es qué acaso todavía no me tienes confianza? –Cuestionó. Pensó que Tom la consideraba su amiga, pero al parecer, todo este tiempo estuvo en un error.
— Si te tengo confianza –Respondió al ver la melancolía en su rostro- Fuiste mi primer amiga en este país ¿cómo no iba a tenerte confianza? –Preguntó al mismo tiempo que su adrenalina bajaba. Ver la expresión en el rostro de Ashley, hizo que volviera en sí. — Esto… esto no es fácil para mí ¿okey? –Inquirió tratando de que lo comprendiera pero lo que no sabía, es que Ashley ya lo hacía. La chica tomó su mano y le ofreció una pequeña sonrisa de seguridad.
— Esto nunca será fácil para nadie –Le hizo saber.
Tom bajó su mirada para observar como la mano de Ashley cubría la de él y después, alzó su vista hacia los ojos de la chica: era diferente en todos los sentidos, en todos. Podía ser Aubrey físicamente, pero su interior no se podía comparar ¿Cómo no se dio cuenta antes? Desde el primer día en que entabló una conversación la energía, los sentimientos y las sensaciones eran diferentes, pero no quiso darle importancia, no quiso pensar que ella no era Aubrey ¿Por qué? Porque aún así, él se sentía bien, se sentía feliz, se sentía en paz a lado de Ashley.
No ¡No! ¿Qué está pensando? ¡No! Él no podía sentir nada por Ashley ¡nada! No, ella solo era su protegida, solo eso.
Apartó su mano y la guardó dentro del bolsillo de su pantalón; quitó su vista de la chica y trató de que esas absurdas sensaciones por ella se marcharan.
— Aubrey –Murmuró el de trenzas al fin.
— ¿Qué? –Preguntó Ashley ladeando su cabeza, no había logrado entenderlo.
— Ella es a quien perdí, ella es quien apartaron de mi lado injustamente: Aubrey -Ashley se tensó. Esa era la relación que Tom y Aubrey tenían: ellos eran pareja; al fin una de sus dudas había sido resuelta, pero aún había más que responder y más preguntas estaban surgiendo.
— ¿Y cómo…? –La chica comenzó a balbucear ¿qué es lo que pasó entre ellos? No pudo haber sido lo de aquella historia, eso era imposible- ¿Cómo… cómo? –No podía hablar, ni siquiera sabía cómo hacerlo. Su cuerpo temblaba, de haberlo sabido desde un principio, jamás hubiera empezado a sentir sentimientos por él, dios, no puede hacerle eso a Aubrey, no puede jugar con su confianza.
— Robo a mano armada –Pero que gran mentira había dicho, a veces, se sorprendía de lo ágil que podía ser. La chica se encogió de hombros: Tom ya le había dicho la mínima parte de la historia, ahora, quería escucharla de la misma boca de Aubrey.
— Lo siento mucho –Susurró ida: las ansias y la desesperación volvían. Alzó su mirada para cruzarse con los ojos de Tom y pesadamente los cerró: Los sentimientos que le guardaba debían de ser eliminados inmediatamente.
— ¿Qué pasa Ashley? –Preguntó el chico algo preocupado.
— Na-nada –Tartamudeó- Eh, debo de ir por Peter ya –Avisó señalando la puerta.
— Oh, entonces… creo que nos vemos mañana –La chica asintió.
— Si, mañana y… realmente lo siento –Murmuró después de escoltarlo hacia la puerta.
— Adiós.
Ashley cerró lentamente la puerta y al estar sola, trató de calmarse. Por dios, ¿cómo creyó que podía ser feliz nuevamente, qué se podía volver a enamorar, que iba a volver a comenzar desde cero?
Despacio, se fue dejando caer hasta sentarse en el piso, necesitaba hablar con Aubrey, ella tenía que dejarle en claro este asunto.
<<— Cada vez que quieras verme, cierra los ojos y di mi nombre; cuando los abras, ya estaré contigo. >>
Los ojos de la chica ya se encontraron cerrados y aunque pareciese una locura, tenía que intentarlo.
— Aubrey –Con miedo, los entreabrió y soltó un bufido al percatarse de que no había funcionado. Pero no podía darse por vencida, debía de intentarlo una vez más, necesitaba hablarle.
Nuevamente, cerró sus ojos, está vez, tenía plasmada una imagen de Aubrey en su cerebro y por último, se desconectó de la realidad.
— Aubrey.
Los pocos rayos de luz que lograban propasar las frondosas hojas de los altos árboles hizo que se diera cuenta que está vez sí dio resultado.
Se levantó sacudiéndose la tierra de su pantalón y dio un vistazo a su alrededor para tratar de encontrarla, ¿dónde puede estar?
— ¿Aubrey? –La llamó comenzando a caminar sin rumbo.
El bosque era inmenso: los árboles y pinos eran enormes, los arbustos cubrían casi todos los caminos y el sol no tenía la oportunidad de iluminar aquél lugar. Siguió caminando buscando a su ‘amiga’ en ese terreno sin fin pero se detuvo al estar debajo del único lugar libre de árboles donde la luz podría entrar con libertad.
— Hola Ashley –La saludó a sus espaldas.
— ¿Qué te costaba decirme que Tom y tú eran pareja? –Preguntó encogiéndose de hombros y se giró para verla frente a frente.
— ¿Eso hubiera cambiado tus sentimientos hacia él? –Le cuestionó acariciando una rosa que tenía entre sus manos- Aparte, eso no es lo que realmente importa.
— ¡Sí! Por supuesto que sí… un momento –Cerró su boca de golpe al analizar lo que le había preguntado- Lo supiste todo este tiempo, ¿cierto? Sabías que me estaba enamorando de él –Dijo atónita- ¿Y no hiciste nada por detener esto? ¿¡Por qué?! Se supone que lo amas…
— ¡Lo amo! –Aseguró dejando caer aquella rosa- ¡Lo amo como no tienes una idea! Él es la única razón por la que me mantengo en este lugar, por eso estoy haciendo esto, ¡porque lo amo! No puedo permitir que siga sufriendo, que siga llorando, que se niegue a seguir adelante, que detenga su vida ¡por mí! Eso sería demasiado egoísta e injusto por parte de alguien que ¡ni siquiera existe más! Lo único que quiero es que sea feliz, que vuelva a vivir, que se vuelva a enamorar y sé que eso lo logrará solamente a tu lado Ashley –Explicó por fin al mismo tiempo que las lágrimas brotaban de sus ojos.
— No, no puedo hacer eso, no puedo estar con él –Le aseguró con un nudo en su pecho.
— Ashley, no importa cuánto te resistas, tú destino es estar a su lado. Él va a ser el único hombre sobre este mundo que te va a saber valorar, cuidar y amar y tú… tú vas a hacer la única mujer que le enseñará el verdadero significado de la vida y el amor.
— Aubrey… esto, esto no está…
— Escúchame –Le rogó tomándola del rostro- Esto es lo correcto ¿te preocupas por mí? No lo hagas, ya no hay porque hacerlo: Yo seré feliz si ustedes dos están juntos, te lo juro –Ashley asintió dos veces y apartó las manos de Aubrey de su rostro.
— Gracias –Dijeron las dos al unísono: Aubrey porque al fin logró comprenderla y Ashley porque la dejó estar al lado de Tom.
— Tu no debiste de haber muerto de esa forma –Inquirió Ashley y Aubrey ladeó su cabeza confundida- Solo te tocó estar en el momento y lugar equivocado, esos asaltantes, ellos…
— Yo no morí a manos de unos asaltantes.
— ¿No? Pero Tom dijo que…
— Y te aseguro que yo dejé de existir hace más de dos semanas –La chica bajó su mirada- Llevo más de 50 años muerta.
— ¿Qué? –Exclamó atónita. El escalofrío se apoderó de todo su cuerpo ¡eso era imposible!- No puede ser eso cierto porque… si tu falleciste hace 50 años… Tom…
— La historia que te contó, era cierta.

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Sábado <3 Muchas gracias por ser pacientes (: y por comprenderme con eso del internet la vez pasada ._. realmente estaba enojada ._. Espero que disfruten mucho este capitulo (: y obvio, también disfruten su fin de semana que es lo que yo trataré de hacer xd Gracias por leer y por comentar (: <3

15 ago. 2011

Cap. 30 ¿Qué son los vampiros?

— ¿Y entonces?
— Antes de que finalice Febrero –Era la decisión final de Gustav, Tom asintió- Ya no pierdas más el tiempo, porque si es así, se lo diré yo.
Por fin habían llegado a un acuerdo, ahora, lo único que quedaba era ganarle el tiempo al tiempo y más importante a Andrew.



Día Veintiocho de Enero.

— Ashley ¡Explícame! –Le exigió Ruth mirándola por el espejo del baño.
— ¿Qué quieres que te explique? –Preguntó desesperada.
— ¿“Qué”? Por dios, lo que te sucedió en la cafetería: lo que dijiste, el porqué de tu desmayo y… sobre la persona que te quiere lastimar –Ashley se encogió de hombros y se apoyó en la barra de los lavamanos.
— Ya te dije, solo estaba cansada –Repitió en susurro.
— Oh, ¿enserio? –Preguntó irónica- ¿Y sobre la persona que quiere lastimarte? –Ashley cerró sus ojos- ¿Lo alucinaste o qué? –La chica solo negó, no podía verla. Ruth se enderezó completamente y pestañeó- Eso es verdad –Afirmó y antes de que Ashley pudiera hablar, inquirió-: Es Casandra ¿cierto? ¡Es una maldita! ¿Ahora qué te dijo? –Ashley no hizo movimiento alguno- ¡Respóndeme Ashley!
— ¡No es Casandra! –Habló por fin y miró el reflejo de su amiga- No es ella, no es nadie de aquí ¿okey?
— ¿Entonces quién es? –Ashley dio media vuelta para verla.
— Ni yo lo sé –Confesó y Ruth entrecerró los ojos.
— Dijiste que era una mujer –Le recordó.
— Estaba en un error, ella no es la que quiere lastimarme, es otra persona pero aún no sé quién es –Trataba de explicarle con calma, pero todo sonaba como un problema matemático: Nada tenía sentido y era inútil.
— Okey… ¿Quién es ‘ella’? –Preguntó alzando una ceja. Ashley frunció sus labios y apretó la barra de los lavamanos- Dime Ashley, ¿Quién-es-ella?
— No puedo decírtelo –Contestó con los ojos cerrados- No puedo decirte nada, lo siento.
— Okey, con que así esta todo –Entendió asistiendo.
— Ruth, ¿a dónde vas? –Preguntó deteniéndola del brazo. La conocía, sabía que de una u otra forma, la había herido- Oye por favor, espera… no me malinterpretes, realmente quiero decírtelo ¡necesito decirle esto a alguien!
— Entonces, ¡dilo! –Exclamó soltándose del agarre de su amiga- Dime, ¿qué está pasando? ¿En qué estás metida? –Ashley miró hacia el piso y cerró fuertemente sus ojos.
— No, lo siento –Murmuró.
— Es increíble que después de todo, no me tengas la confianza suficiente –Confesó con un nudo en la garganta.
Ashley solo escuchó a la puerta abrirse y al cerrarse, abrió sus ojos. Volteó a verse en el espejo y se encogió de hombros: Esto le estaba ocasionando muchos problemas.
Ruth era su amiga, no, ella era su hermana, siempre le brindó su apoyo cuando estaba en malos pasos, nunca la dejó sola y su mano en ningún momento dejó de extenderse para ayudarla a levantarla cuando caía por una fuerte equivocación. Pero aunque ella sea su único apoyo, no podía decirle nada, se lo había prometido a Aubrey y estaba dispuesta a cumplir, al menos, hasta que sepa toda la verdad.
La chica comenzaba a sentir agobiada y desesperada una vez más y esa horrible sensación la estuvo invadiendo este fin de semana, no iba a permitir que regresara. Metió su mano en su bolsa buscando el pequeño bote, cuando lo encontró, lo sacó con cuidado para ver la etiqueta: Ansiolítico. Esas pastillas solo eran para calmarla, es medicamento, así que está bien ¿verdad? Si, estaba bien.
Había tomado en seco la pastilla y al ver por el espejo que Casandra estaba entrando, guardo el bote rápidamente en su bolsa.
— Pero miren a quien tenemos aquí –Inquirió jugando con su rubio cabello.
— Ahora no estoy de humor –Advirtió Ashley por lo bajo y se dio vuelta dispuesta a salir del baño, pero Casandra la detuvo.
— ¿Crees que eso me importa? –Preguntó dando una sonrisa.
— Creo que, lo único que te importa es hacerme miserable –Respondió indiferente. Casandra negó.
— Quiero que sientas lo que yo sentí cuando me dejaste en vergüenza frente toda la secundaria, quiero que sufras lo que yo cuando me arrebataste a mi novio y quiero que estés sola como cuando pusiste a todas mis amigas en mi contra, eso es lo único que me importa –Le recordó soltando su brazo bruscamente.
— Si no te diste cuenta ‘Cas’, siempre estuve sola –Recalcó saliendo por fin de aquél lugar.
Si, le había hecho cosas horribles a ella y a otras personas en el pasado, es por eso, que no se queja tanto cuando Casandra comienza a insultarla, algunas veces, se lo tiene merecido.





















— ¿Y Peter? –Preguntó el de trenzas dejando caer su maltratada mochila a un lado del sofá. Ashley no le respondió, estaba preocupada por la pequeña discusión que había tenido con Ruth, ella nunca había reaccionado de esa manera, jamás se habían enojado, eso no estaba bien- ¿Ashley?
— ¿Mh? Oh, esta con su eh… digamos ‘niñera’ –Respondió tomando asiento en la mesa. Tom asintió.
— ¿Te sigues sintiendo mal? –Ashley lo miró confundida.
— No, ¿por qué?
— Te veo... extraña –La chica respiró profundamente.
— Tuve un mal día –Murmuró- Discutí con Ruth.
— Wow, eso sí que… es malo –Inquirió sentándose a su lado.
— Si lo sé, pero pronto se le pasara… -Aseguró dando una forzada sonrisa. Se le tiene que pasar- ¿Y bien?... ¿Alguna idea? –Preguntó hojeando su libreta. Ya no quería hablar del tema.
— Tengo una, pero no sé –Murmuró.
— Dila, recuerda que no tenemos nada para la historia… cualquier cosa ayudaría.
— Vampiros –Soltó de golpes y Ashley lo vio divertida.
— ¿Qué? –Preguntó riendo- ¿Vampiros? ¿Estás hablando enserio? –Tom asintió.
— ¿Qué tiene de malo?
— No sé... es que ¿vampiros? Es algo estúpido y muy fantasioso –Aseguró.
— ¿No crees en ello? –Ashley negó.
— No creo en nada de eso: vampiros, hombres lobos, ángeles, demonios… ¡el chupa cabras! Todo eso son historias tontas creadas por personas locas y patéticas –Dijo con una sonrisa de burla.
— Deberías de creer en algunas leyendas, porque pueden ser ciertas –A la chica se le borró la sonrisa. Eso mismo le había dicho Aubrey, pero es que ¿cómo creer en historias ficticias?
— Y… ¿Qué idea tienes acerca de ese tema? –La burla ya no estaba. Tom se encogió de hombros y volteó a ver a las líneas en blanco de la libreta.
— ¿Sabes algo de ellos? –Preguntó entrecerrando los ojos.
— No, pero por lo visto, tu sí –El de trenzas asintió- Cuéntame.
— Su apariencia es humana, pero es solo un disfraz para ocultar lo que realmente son: unos demonios. Están muertos, por ende, son pálidos y su piel es helada pero el demonio que llevan dentro los hace estar vivos.
— Son los ‘no-muertos’ ¿no? –El chico asintió- Si, eso siempre escuché.
— Para algunas personas, ellos son dioses y puede que si los sean ya que tienen: poder, fuerza, agilidad, rapidez, astucia. Se dice que son los mejores seres que hay sobre este mundo pero la ‘perfección’ tiene su precio: Su superioridad los hicieron invencibles, la fuerza y el poder los cegaron convirtiéndose en unos verdaderos monstruos, su castigo fue vivir en las sombras, deambular el mundo sin nunca morir y alimentarse solamente de sangre, de nada más. Podían comer carne, tomar agua pero es una pérdida de tiempo ya que se vuelve ceniza en sus bocas. A ellos no les importa nada, solo hacerse más fuertes y… lastimar a personas inocentes solo por diversión –Ashley levantó una ceja.
— ¿Quieres hacer la historia de unos asesinos? –Preguntó volteando a verlo.
— No todos son así.
— ¿Y cómo lo sabes?
— Estoy seguro que muchos de ellos no pidieron ese destino, ser… un asesino y por eso, no hacen daño.
— Buen punto –Admitió asintiendo ligeramente- Sabes mucho sobre ello –Tom levantó sus hombros.
— Me gustan las historias antiguas.
— Ya veo, sabes, si hacemos la historia, no será problema en que tu interpretes a un ‘vampiro’ –Aseguró sonriendo.
— ¿Por qué?
— Eres pálido y casi siempre estás frío –Tom rió- Pero no te culpo, el clima no ayuda en mucho –El chico apretó sus labios.
— Siempre he sido así.

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Odio, odio, odio, odio, odio, odio mi internet ¡lo odio! Me muero de ganas de que sea Agosto del próximo año para aventarle su mugrero a Telcel, no saben cuando lo deseo y lo haré -.- No me conecta a NADA 9 minutos tratando de entrar al blogger y a google -.- que no jodan .l. Es una porquería -.- agh y jamás me quiere conectar al msn -.- que mierda. Perdón por esto, pero es que realmente ya me tiene harta este mugrero, en fin, realmente perdón por eso ._. hahaha.
Pasando a otras cosas, espero que disfruten la lectura n_n' ! <3

13 ago. 2011

Cap. 29 Altar

Pestañeó 5 veces: tres para despertarse y dos para reincorporarse. Su cuerpo ya no le pesaba, su cabeza no dolía más, se sentía tranquila ¿Por qué? Porque pudo dormir, está vez, sin interrupción alguna, al fin pudo descansar. Se estiró un poco disfrutando la fría mañana, dio un pequeño bostezo y volvió a retomar su lugar en la cama, aún no quería levantarse porque después de todo era domingo y ella… ¿Domingo? Mierda ¡Ella trabaja los domingos!

— ¿Dónde está mi celular? –Preguntó alarmada para ella misma y comenzó a buscarlo entre las sabanas. Cuando lo encontró miró la hora: 12: 35 pm- ¡Perfecto! –Bufó de mala gana, ya era demasiado tarde para ir a la cafetería. Ladeó su cabeza al ver el pequeño icono de mensaje en la pantalla y extrañada, lo abrió.
“Ruth.
Qué bien que decidiste tomar el día libre, tranquila, yo hablo con James.”

Ashley dio un suspiro de alivio, recordó que James –Su jefe- le había dicho que podía tomarse un día de descanso por el accidente del día anterior.
Se volvió a acostar retomando nuevamente la tranquilidad, dio un largo respiro y cerró sus ojos estirando un poco su cuerpo, tenía que disfrutar aquél momento.
— Peter –Musitó sentándose de golpe. Saltó de la cama y se dirigió hacia la habitación de su pequeño, abrió lentamente la puerta y asomó su cabeza- ¿Peter? –Al no tener respuesta, entró.
Ashley frunció su ceño al ver que el niño aún seguía dormido, era extraño, él siempre se despertaba, a más tardar, a las nueve de la mañana. Caminó hacia él y acarició su mejilla, Peter estaba en un profundo sueño- Supongo que despertarse tarde una vez al año, no hace daño –Susurró y salió de la habitación.
Lentamente bajó las escaleras y tomó asiento en su enorme sofá, hace ya mucho tiempo que Ashley no disfrutaba de un domingo.
— Agh. –Se quejó al escuchar que tocaban la puerta- ¿Quién puede ser a estas horas? –Preguntó levantándose de mala gana- ¿Si?... Tom –Soltó sorprendida al verlo en la entrada.
— Hola –Saludó por lo bajo y no pudo evitar ver a Ashley de arriba abajo- Supongo que te acabas de levantar.
— ¡Oh!... Eh, si, algo así –Contestó tratando de arreglar su horrible cabello, que vergüenza- ¿Qué haces aquí? –Preguntó tratando de evitar el tema de su aspecto.
— Pase a la cafetería a ver como seguiste, pero no estabas así que decidí venir aquí y bueno… ¿estás mejor? –Ashley se encogió de hombros, si que había preocupado a muchos.
— Si, gracias… ¿gustas pasar? –Preguntó sin más, Tom negó.
— De hecho, tengo que irme ya… ¿de casualidad sabes qué día es hoy? –Ashley meditó un momento.
— Veintisiete –Contestó al fin y Tom asintió.
— Nos vemos mañana –Ashley se encogió de hombros.
— Adiós –Susurró y cerró la puerta. Aún no se podía acostumbrar a los repentinos cambios de humor de Tom.
El de trenzas subió a su auto y arrancó nuevamente hacia la cabaña. Falta poco para que el mes de Enero termine, ya pronto sería Marzo, prácticamente, tenía el tiempo encima y aún no podía confesarle la verdad a Ashley. Para empezar ¿Cómo hacerlo? Como le había dicho a Bill: No era algo que se podía decir de un día para otro, no era cualquier tema, no era cualquier cosa.
Al llegar, bufó al ver que Gustav se encontraba esperándolo en la entrada, con él, sentía más presión aún y de una forma, le complicaba las cosas.
— ¿Qué pasó? –Preguntó el rubio con sus brazos cruzados.
— Nada, no pasó nada –Contestó Tom dando un portazo.
— ¡¿Por qué?! –Preguntó atónito- Si ella ya lo supiera, se nos haría más fácil cuidarla –Le hizo saber.
— ¡Ya lo sé! –Gritó entre dientes- Pero… ¡Mierda! No-es-fácil –Trataba de calmarse- Ella ni siquiera sabe sobre los vampiros, ni siquiera sospecha que está en peligro ¡No sabe nada!
— No me importa –Tom cerró su boca anonado- Se lo tendrás que decir, no me importa que sea inesperado, no me importa que se lo digas de golpe ¡No me importa! Solo hazlo ya para poder alejarla de aquí, de Andrew.
— No puedo decírselo de esa forma –Insistió controlando su respiración.
— ¿Qué no me escuchas? –Preguntó desesperado- ¡No me…!
— ¡Tiene un hijo! –Le escupió al fin. Gustav se tensó.
— ¿Qué…? ¿Qué dijiste? –Comenzó a balbucear. Sus pestañeos eran constantes, trataba de asimilar la noticia.
— Ella tiene un hijo –Repitió lentamente- No puedo alejarla del niño, y no puedo alejarlo a él de su madre –Explicó- No soy un monstruo como para hacer eso –Murmuró. El rubio bajó su mirada, por fin comprendía porque Tom dudaba al hablar sobre la verdad con Ashley, esto complicaba mucho las cosas, pero aún así…
— No podemos detenernos, Andrew no lo hará, nosotros tampoco –Dejó en claro- Las cosas siguen igual, se lo dirás mañana a más tardar. –Tom apretó sus labios y asintió.
— Yo no lo diré nada –Aclaró cuando estaba cara a cara con Gustav- Al menos, no hoy, pero si tanto insistes… hazlo tú –Y dicho esto, lo empujó con su hombro y entró a la cabaña.
Gustav se tomó su cabello con desesperación y se sentó sobre uno de los escalones tratando de analizar la noticia ¿Un hijo? ¡Era lo único que faltaba!
— ¿Beatriz? –Cuestionó para el mismo al verla salir del bosque- ¿Dónde has estado? –Le preguntó al tenerla enfrente.
— Caminando –Respondió por lo bajo.
— ¿Estás bien? –Cuestionó tomando su mano, estaba preocupado por ella- Algo te inquieta, lo veo en tus ojos.
— No-no es nada –Contestó torpemente- Estoy bien –Le aseguró entrelazando sus dedos. Gustav asintió no muy convencido.
Beatriz volteó a ver a los árboles un poco nerviosa. Solo esperaba que se estuviera equivocando porque si Verónica estaba viva, iba a complicar las cosas aún más.

















— ¿Tom? –Llamó su gemelo entrando a la habitación.
— ¿Qué ocurre? –Respondió guardando la carta de Aubrey en su pantalón.
— Ven, necesito que veas algo –Tom lo vio extrañado y siguió a su gemelo.
— ¿A dónde vamos? –Cuestionó al darse cuenta que iban al lugar donde había intentado matarse. Bill no respondió, solo se puso a lado de Georg- ¿Qué está pasando? –Andrea y Kerstin se hicieron a un lado dejando ver una pequeña cruz hecha con ramas sostenida de fuertes piedras, a su alrededor había unas siete flores y enfrente de la cruz, una pequeña foto.
— Nos pareció buena idea, hacerle un pequeño altar a Aubrey –Respondió Kerstin al fin. Tom entreabrió su boca y los vio impactados a todos. Sin decir una palabra, caminó hacia ese pequeño ‘altar’ y se dejó caer- Esa foto yo se la tomé en su última vida –Inquirió la prometida de Bill al ver que el de trenzas miraba con admiración aquel trozo.
— Gracias –Fue lo único que pudo decir. Sus compañeros solo asintieron y sin necesidad de pedirlo, lo dejaron solo- No sabes cuánto te extraño –Confesó a la vieja imagen de la chica que amó.

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Disfruten la lectura, los quiero <3

12 ago. 2011

Cap. 28 ¿Querer = Amar?

— ¿Qué ocurre mami? –Preguntó Peter al ver que Ashley no probaba su cena.

— ¿Mh? Oh… nada –Respondió sonriendo.
— Desde la mañana estás distraída –Le hizo saber comiéndose el último bocado de su plato.
— Si, pero eso es normal en mi, ¿no crees? –Peter vaciló un momento y después asintió.
— Tienes razón –Ashley bufó- Ya terminé, iré a acostarme –Avisó levantándose de la mesa.
— De acuerdo pequeño, buenas noches. -La chica de cabello negro le dio una mirada al plato vacío de su hijo y después, vio el suyo- Agh -Estaba harta de comer así que lo hizo a un lado. Dejó caer los codos en la mesa y se agarró el cabello con un poco de desesperación, le estaba dando vueltas al asunto una vez más, quería buscar respuestas por ella misma, quería comprender el asunto ella sola, pero no lo conseguía.
Aubrey, ella estaba aquí para advertirle de alguien que quiere lastimarla. Bueno, para empezar ¿Quién es Aubrey en realidad? Después, ¿quién quiere hacerle daño? Tuvo demasiados enemigos en el pasado quienes pudieron matarla en cualquier momento, pero no lo hicieron y en estos últimos años ha tratado de alejarse de problemas para ahorrarse esos espectáculos, entonces ¿quién podía ser? ¿Casandra? ¡Por dios! Ella ni siquiera podía aplastar un mosquito, era demasiado ‘fina’ para ser una asesina. Estaba completamente en blanco. Luego, recordó que Aubrey mencionó su sangre ¿Qué clase de enfermo quiere algo con su sangre? ¿Qué es lo que podía hacer con ello? ¿Qué tiene su sangre que es tan importante según Aubrey?
— Mierda –Maldijo por lo bajo ante el agudo dolor de cabeza. Un timbre ridículo comenzó a sonar, Ashley se levantó y fue hacia el sillón donde había dejado su bolsa, buscó su celular entre todas sus cosas y cuando lo halló vio el nombre de ‘Ruth’ en la pantalla- Hey, ¿qué pasa? –Saludó frotándose su frente.
-“¿Cómo sigues?
- Mejor, mucho mejor –Mintió.
- Ashley, realmente me estás preocupando mucho ¿estás comiendo? ¿Duermes?
- Sí y sí -Contestó fastidiada- Creo que… solo es estrés por la universidad. –Un silenció se produjo al otro lado de la línea.
- En la cafetería… mencionaste que alguien quería hacerte daño, una mujer ¿qué tiene eso que ver con la Universidad? –Ashley cerró fuertemente los ojos, lo había arruinado.
- Ruth, estoy muy cansada ¿podemos hablar de esto luego? –Suplicó esperando que la respuesta fuera un ‘Sí’.
- Si, sí… descansa por favor.
- Lo haré” –Se despidió para oprimir el botón de ‘colgar’.
¿Podía hacer eso? Descansar, lo dudaba mucho. Se dejó caer en el sillón y aventó su celular lejos, se recargó en el enorme sillón y exhaló un poco frustrada, comenzaba a sentir a su cerebro palpitar de tanto pensar, de tanto buscar respuestas sin éxito. Dios, esto parece es un sueño… es un sueño, debe de ser un sueño, si, uno muy malo pero a la cuenta de tres despertará: uno, dos ¡tres!
— Maldición… -Musitó tallándose sus ojos-… no lo es ¿En qué momento me metí en este enorme problema?
“— Tú estás aquí porque yo te elegí, te pareces a mí porque yo lo desee, Ashley, tú eres la única persona que puede terminar con esto de una vez por todas” — Okey, lo estoy por tu culpa, me elegiste porque dices que soy ‘fuerte’, ¿me parezco a ti porque así lo quisiste? No, eso no puede ser y ¿detener qué? ¿El calentamiento global, la política, unos ladrones? Por dios santo ¡¿Qué?!
“— Realmente perdóname, no quise que pasaras por esto pero… alguien debía tomar mi lugar” — Me heredaste algo, ¿qué demonios puede ser? –Ashley meditó por un momento- Tom lo sabe, él lo sabe pero debo esperar a que me lo diga por voluntad propia, él tiene las respuestas a todas mis preguntas. Aubrey me dijo el porqué tu eres el que me cuidas, pero aún así, no contestó mi pregunta ¿Por qué tú Tom? ¿Qué es lo que hiciste, lo que sabes? ... ¿Quién eres en verdad?
“— Ashley, ¿crees en las leyendas urbanas? –Negué- Deberías hacerlo, algunas son ciertas”
La chica se enderezó completamente ¿enserio? ¿Unas patéticas historias de terror? No es cierto, pero no perdía nada con intentar investigar, tal vez, solo tal vez podría resolver la mitad de sus dudas –un tal vez muy pero muy lejano- Mmm ¿por dónde podía empezar? ¿La historia del monstruo del lago Nes o con Pie Grande? Es patético, aún así no tenía nada.
“Misteriosos ataques han llenado de pánico al pueblo… Más asesinatos, se presume que es un asesino en serie… Se aconseja no salir de sus casas si no es necesario cuando sea de noche, ya que está confirmado que todo ocurre a estas horas… Las víctimas presentaban huellas de tortura y dos pequeños orificios en sus cuellos que caracterizan que se trata del mismo atacante...”
— ¿Y si todo tiene que ver con lo que está pasando en el pueblo? –Preguntó sorprendida por haber llegado a esa conclusión- Dios mío, acaso el que está haciendo todo esto ¿quiere matarme? ¡Ah! –Soltó un pequeño grito ante el débil sonido del reloj ‘cucú’ que estaba colgado en la pared: 1:00 am. Al parecer, el tiempo pasó volando. La chica se levantó dispuesta a ir a su cuarto para dormir un poco, si no pegaba los ojos aunque sea unas horas estaba segura de que se volvería loca de tanto pensar.
— Actuó extraña desde la mañana, hasta parecía que su espíritu no estaba aquí, ¿tú sabes lo que pasa?
— No, por eso vine aquí, pensé que tú sabías… me preocupa Peter.
Ashley se detuvo en seco al escuchar esa voz proveniente de la habitación de su hijo y sin dudarlo dos veces, abrió la puerta y entró.
— ¡Peter! –Lo llamó alarmada, él niño abrió sus ojos y se sentó asustado.
— ¿Qué? –Preguntó con un hilo de voz. Ashley encendió la luz y comenzó a inspeccionar cada rincón de la habitación.
— Nada –Respondió en susurro y volteó a verlo- ¿Con quién hablabas?
— Con nadie –El niño se había espantado por la forma en que había sido despertado. Ashley miró la ventana y cerró sus ojos avergonzada.
— Ya me estoy volviendo más loca –Contestó en murmuro- Perdón por haber entrado así, no fue mi intención asustarte –Se disculpó abrazándolo fuertemente, el niño se calmó- Descansa… -Peter asintió y se volvió a acostar.
Al salir de la habitación, soltó un sollozo: ya comenzaba a imaginar cosas ¿a dónde demonios la llevará todo esto? Entró a su habitación como alma que lleva al diablo y no se detuvo hasta que encendió el foco del baño, dudosa, caminó hasta el espejo-botiquín y lo abrió. Al sostener el pequeño bote, soltó un pesado suspiro.
— Solo es una –Repitió con la voz temblorosa- No pasará nada porque solo es una –Y aclarado esto, se llevó la pastilla a la boca. Si no tomaba ese sedante, estaba segura de que no podría dormir.
Mientras tanto en la otra habitación, Peter saltó de la cama y tomó su lugar de hace unos momentos: el piso frente a la ventana.
— ¿Ves lo que te digo? –Preguntó el pequeño. Tom se recargó en el marco de la ventana y asintió.
— Debo averiguar el porqué de su estado… -Dijo más para él que para Peter.
— Te preocupas bastante por mi mami –Confesó asombrado- es porque la quieres mucho ¿verdad? –Tom lo vio sorprendido y observó que los ojos de su pequeño amigo se iluminaron al hacer esa pregunta.
— Debes dormir –Contestó asintiendo- ya es muy tarde para que un niño como tú esté despierto a estas horas –Dijo poniendo un pie fuera.
— Tú nunca duermes –Aseguró- ¿no te cansas? –Preguntó curioso. Tom bajó su mirada y frunció sus labios.
— Eres un niño muy listo –Es lo único que pudo decir- Hasta mañana Peter.
— Hasta mañana Tom –Respondió el pequeño cuando el de trenzas desapareció de su vista.
Tom se recargó en la pared de alguna casa de la zona y se sentó recargando sus brazos en sus rodillas , alzó su vista hacia la hermosa luna y citó:
— ‘Querer’ puede llegar a ser una palabra fuerte como ‘amar’ –Sacudió su cabeza. Él no la quería, solo se preocupaba porque era su deber cuidarla a toda costa, eso era todo.

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Cómo se dieron cuenta, Tom ya sabe que Peter en realidad es el hijo de Ashley, más adelante verán como lo descubrió c:! Disfruten muchoooooooooooooooooo su fin de semana! Yo lo haré haciendo tarea (: *sarcasmo* Saludos <3 c:

8 ago. 2011

Cap. 27 Juego

— Sabes, no te debiste de haber quedado todo mi turno, ya te dije que estoy bien –Le dijo saliendo de la cafetería.

— No hay problema, además, Ruth me rogó que lo hiciera, tenía mucho trabajo y no podía cuidarte –Ashley bajó su cabeza y asintió- Por lo que veo, te quiere mucho.
— Somos como hermanas, por supuesto que nos queremos mucho –Dijo comenzando a caminar.
— ¿Y tu auto? –Preguntó Tom confundido.
— En mi casa –Respondió extrañada volteando a verlo.
— ¿Por qué no te vas en auto?
— Mi casa está a unas calles de aquí así que opto por caminar, aparte, hay que cuidar el planeta –Inquirió esbozando una sonrisa al igual que Tom.
— ¿Quieres que te lleve? –Preguntó señalando su carro, Ashley vaciló un momento.
— Seguro…
Al entrar al automóvil, Ashley recordó el sueño donde conocía por primera vez a Tom y hasta sintió un poco de comodidad por el interior de coche.
— ¿Pasa algo? –Preguntó Tom encendiendo el motor.
— Creo que estoy teniendo un déjà vu –Respondió volteando a verlo- Sabes, yo soñé contigo y ese mismo día nos conocimos, extraño ¿no crees? –Cuestionó ladeando su cabeza.
— Supongo… -Contestó alzando sus cejas- ¿Y qué soñaste? –La chica entreabrió su boca pero no salió ni un sonido de ella, esa era una buena pregunta.
— No lo recuerdo muy bien –Dijo un poco extrañada, ya había pasado un buen tiempo desde que lo soñó- Solo recuerdo que estaba parada a un lado de alguna carretera, estaba lloviendo y un auto se detuvo a auxiliarme, tú eras el conductor –Le hizo saber volteando a verlo- Y hasta ahí queda todo.
— Al menos soñaste algo bueno –Ashley se encogió de hombros.
— Si, creo que lo fue –Musitó.
¿Ahora de qué podían hablar? La chica quería decirle toda la verdadera razón de su desmayo y todo lo que Aubrey le había dicho para que Tom le dijera de un vez por todas que es lo que está pasando con ella, quien quería lastimarla y sobre todo, porqué. Pero solo apretó sus labios para esperar a que la sensación de soltar todo fuera disminuyendo, además, le había prometido a Aubrey mantener el silencio acerca de su existencia y estaba dispuesta a cumplir con la promesa, después de todo, Tom tenía que hablar tarde o temprano, ¿no?
— Ashley, ayer te encontrabas muy bien… -Al escuchar su voz, sus pensamientos la dejaron libre-… ¿Por qué la repentina caída?
— No lo sé, ya te dije que me ha pasado estos últimos días –Le respondió viendo el casi oscuro paisaje por la ventana.
— Eso no es normal… -Inquirió despegando la vista del camino por un momento-… deberías ir a ver a un doctor –Ashley volteó a verlo.
— Tienes razón, iré a ver a uno lo más pronto posible –Mintió y Tom asintió, pero sabía que eso no era verdad.
— Y… ese tal Andrew, ¿de dónde lo conoces? –La chica lo vio confundida ante el repentino cambio de tema.
— Cliente de la cafetería –Respondió sin más.
— Oh…
—Al principio no quería hablarle –Comenzaba a hablar demasiado.
— ¿Por qué?
— No me brindaba confianza, pero mi di cuenta que es un chico solitario tratando de encajar en la sociedad… Estaciónate aquí –Señaló la casa de la Sra. Heiffer.
— Entonces, ¿te cae bien? –Ashley meditó un poco.
— Sí, sino no saliera con él –Respondió con obviedad- Además, me identifiqué un poco con él.
— ¿En qué sentido?
— Los dos estábamos solos –Ashley calló de golpe ¡tonta! La lengua se le había soltado de más- Gracias por traerme Tom –Agradeció saliendo lo más rápido posible del auto.
— Espera -Ella cerró sus ojos y exhaló un poco de aire- Salúdame a Peter –Le pidió dando una pequeña sonrisa. Ashley solo asintió un poco desubicada, al parecer, Tom no se había dado cuenta del pequeño error que cometió.
— Lo haré –Y dicho esto, Tom arrancó. Ella solo lo vio alejarse y en unos minutos era incansable para su visión- Seré paciente solo porque estoy segura contigo. –Murmuró al recordar todo lo que le había dicho a Aubrey. Dios, todavía esto es de locos- Porque lo estoy ¿cierto?























Si no comía, Bill se ocuparía en cuidar a Ashley y de matar a Andrew, él no quería perderse eso, así que -como se los prometió a sus compañeros- salió de caza.
Dejó el cuerpo ya sin vida del pequeño ciervo recargado en las raíces de un árbol, se relamió sus dientes exterminando cualquier rastro de sangre mientras que al mismo tiempo lo saboreaba una vez más.
— Oye, tú sí que no dejas rastro –Exclamó sorprendido. Tom se giró desconcertado y al verlo solo resopló.
— Soy cuidadoso –Contestó guardando sus manos en las bolsas de su chaqueta- ¿Qué te trae por aquí?
— ¿Por qué tienes que arruinar mi puta diversión Tom? –Preguntó cansado- ¿Por qué eres tan entrometido?
— No dejaré que la lastimes, ya te lo había dejado en claro –Respondió entre dientes.
— Pero ella no es Aubrey, así que no hay razón para que la… “defiendas” –Tom se tensó y frunció sus cejas.
— ¿Cómo sabes eso? –Preguntó por lo bajo.
— Su energía no es la misma, me sorprende que no te hayas dado cuenta antes –Respondió rotando sus ojos. Si lo hizo, después de dos semanas porque al principio era la misma aura de Aubrey, aún Tom no comprendía como sus energías se parecían al principio- En fin, solo vine a decirte que no interrumpas mi ocio porque después de todo, Ashley es mía.
— No lo es –Recalcó entre dientes.
— Gracias a Aubrey, sí –Dejó en claro y esbozó una sonrisa- Ella le pasó el poder a Ashley, poder que me pertenece.
— Jamás será tuyo, de eso me encargaré yo –Aseguró levantando su cabeza.
— Tienes razón.
— ¿Qué? –Cuestionó frunciendo el ceño.
— No será mío, sino de los dos –Explicó extendiendo su brazo. Tom bajó su vista para verlo confundido- Reinaremos juntos –El de trenzas gruñó apartando la mano de su hermano.
— ¡Te dije que no me uniría a ti! –Gritó perdiendo los estribos, pero aún así, Andrew no dejó de sonreír.
— Pero lo harás, muy pronto –Aseguró entrecerrando sus ojos- Mientras tanto, seguiré divirtiéndome con este pueblo, al fin y al cabo, no tengo prisa.
— El eclipse es dentro de dos meses –Recordó y Andrew y rió con descaro.
— ¿Ves? No tengo prisa –Repitió y soltó un suspiro- Me tengo que ir, mis dos juguetes preferidos me esperan: Ashley y ese pequeño… ¿cómo se llama? –Preguntó meditando un poco- Ah sí, Peter.
— ¡Hijo de perra! –Gruñó acorralándolo contra el tronco de un árbol- No te atrevas a meterlo en esto ¡no te atrevas a tocarlo! -Amenazó mostrando sus colmillos.
— Demasiado tarde y si no me sueltas, él será el primero en caer –Tom bufó por la nariz y lo dejó ir- Te estaré esperando querido hermano.
— ¿Por qué yo? –Preguntó por lo bajo- ¿Por qué me lo pides a mí?
— Oh tranquilo, Bill también se unirá –Contestó dando media vuelta- y lo hará sin necesidad de pedírselo –Tom se encogió de hombros.
— ¿Qué quieres decir? -¡Maldición! Ya no estaba. Dio un grito ante la furia que sentía y tumbó un enorme pino de solo un golpe. Para ese maldito, todo esto era un juego, los habitantes de este pueblo eran sus juguetes, por eso no ha tocado a Ashley, ella es su ‘muñeca’ preferida, quiere jugar más con ella, disfrutarla y que sea la última.

 
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No quería que el capitulo me quedara corto ._. pero descuiden, los demás serán largos ;)! El fin de semana no estuve en mi casa es por eso que no me aparecí por aquí, además, estaba 'aprovechando' (digamoslo así) mis dos últimos días de vacaciones de verano :\ así es, hoy entre de nuevo a la prepa D: y con el turno de tarde ._. todos los días entro a la 1:10 y las horas de salidas son diferentes, unos días a salgo a la 7:20 otro a las 8: 10 [wtf ._.] a las 6:30 y 5:40 así que tengo la sospecha de que la preparatoria de tarde será un poco más pesadita ._.! Así que por favor deséenme toda la suerte del mundo D:!
Besos&Abrazos <3

5 ago. 2011

Cap. 26 Aubrey

— ¿Ashley? –La llamó Ruth asustada- Ashley, respóndeme… -Le suplicó sacudiendo su mano.

Claro, por eso es que se sentía tranquila cuando estaba con Tom, él era como su protector. Pero eso no le resolvía sus dudas y para el colmo, venían más preguntas: ¿Por qué Tom? ¿Él sabrá que es su protector o simplemente lo está siendo sin saberlo? ¿De qué la está protegiendo? ¿Qué conexión tiene con ‘Ella’? Mierda ¿¡Qué demonios está pasando aquí?! Esa es la pregunta que quería gritar a los cuatro vientos y es que todo fue extraño: Ayer por la tarde se estaba divirtiendo como nunca, asimilando, que por fin podía tener días normales y para la noche, todo dio un vuelco violento. Ni siquiera se encontraba en el mundo, todos sus sentidos estaban en el limbo.
— ¿Qué le pasa a Ashley? –Preguntó sorprendida una mesera al ver el estado de la chica. Ruth se puso de pie y corrió hacia la cocina por un vaso de agua, cuando volvió, vio a su compañera tomando el brazo de su amiga.
— ¡Déjala! –Le ordenó apartándola.
— ¡Hey! –Gruñó frunciendo el ceño. Ruth se encogió de hombros y balbuceó por un momento.
— Se… se siente muy mal, tiene… náuseas –La mesera entrecerró sus ojos y asintió.
— Claro, náuseas –Musitó alejándose del lugar.
— Vamos Ashley, bebe esto –Le pidió dándole el vaso de agua- Por dios ¡toma al vaso! –Gritó en susurro.
La cafetería no estaba llena, así que nadie más prestaba atención a esa escena, nadie más que Tom. El chico ladeó su cabeza confundido ante el repentino estado de Ashley, ella el día anterior no se encontraba así, estaba sonriente y feliz. Apretó sus labios tratando de encontrar una respuesta acerca de la actitud de la chica y solo obtuvo una: Andrew. Pero aquello era imposible, Tom y sus seguidores resguardaron la casa de Ashley, por lo tanto, su querido hermano no pudo acercarse, al menos que…
De inmediato se puso de pie y trotó hacia donde se encontraba Ashley y su amiga.
— ¿Qué le ocurre? –Preguntó exaltado el de trenzas.
— No lo sé –Respondió desesperada Ruth tomando el vaso con las dos manos- Está así desde la mañana, habló poco y de la nada se quedó ida –Le informó con su voz temblante.
— Mierda –Maldijo asustado y apartó la inmensa cortina de cabello del rostro de Ashley- Se desmayó.



“— ¿Dónde estoy? –Preguntó Ashley viendo que estaba rodeada de árboles.
— En mi mundo –Respondió ‘Ella’ a sus espaldas. Ashley se giró bruscamente y al verla se encogió de hombros.
— Déjame en paz por favor –Le suplicó desesperada- Créeme que lo que te haya pasado no tiene nada que ver conmigo –Aseguró pasando sus dedos por su frente.
— Estás equivocada.
— No, ¡no lo estoy! –Gritó al borde del llanto.
— Tranquila –Murmuró dando un paso hacia ella, Ashley retrocedió.
— No te acerques –Amenazó y ‘ella’ retrocedió.
— Estás muy equivocada –Repitió- Yo no soy la que quiere hacerte daño –Ashley ladeó su cabeza- Yo estoy de tu lado.
— Si no eres tú entonces… ¿Quién es y por qué? –Exigió la respuesta.
— No es mi deber decírtelo.
— Oh, sí lo es –Aseguró apretando sus manos- ¡Dime!
— Él te lo tiene que decir –Ashley se encogió de hombros y pestañeó varias veces.
— ‘Él’… él es Tom, ¿verdad? –Preguntó por lo bajo, ‘ella’ asintió- Bien, ¡exigiré que me lo diga ahora mismo! –Le hizo saber dándole la espalda para comenzar a caminar sin rumbo.
— No –Ashley se detuvo en seco, ‘Ella’ ya estaba frente suyo- Tom te lo tiene que decir por él mismo, tú no puedes ordenárselo –La chica de cabello negro gritó ante la desesperación.
— ¡Estoy harta! No sé qué mierda está pasando ¡ni siquiera sé quién eres tú! Así que déjame tranquila porque tú y yo no tenemos nada que ver en esta vida –Dijo entre dientes.
— Me llamo Aubrey –Ashley se enderezó- Y la similitud que tenemos ante nuestro destino puede llegar a sorprenderte –La chica de cabello negro se dejó caer sobre unas viejas hojas, Aubrey hizo lo mismo.
— Habiendo tantas personas en este mundo, me elegiste a mí, ¿por qué?
— No eres como los demás –Aseguró. Ashley soltó una sonrisa ingenua.
— Soy peor –Aubrey negó.
— Tienes una fortaleza que nadie más posee ¿por qué crees que sigues aquí? –Ashley volteó a verla a los ojos- Ninguna persona hubiera salido viva teniendo tu destino.
— ¿Y se supone que eso debe hacerme sentir mejor? –Aubrey sonrió.
— Quise intentar…
— Simplemente me siento pérdida –Confesó viendo la tierra- y con todo lo que está pasando ahorita, también me siento loca… ¿eres real, verdad? –Preguntó alzando una ceja, Aubrey asintió- Si, solo quería confirmar.
— Cuando sepas toda la verdad por fin comprenderás donde perteneces y todo eso será con ayuda de Tom…
— ¿Por qué él? –Preguntó confundida- ¿Qué tiene él de especial para que lo hayas elegido? –Aubrey bajó su mirada y se encogió de hombros.
— El destino lo escogió, lo hizo cuando yo estaba en tu lugar –Contestó pasando saliva con dificultad- Y te aseguro que estás a salvo, nunca te decepcionará.
— No… no entiendo ¿a qué te refieres con lo de mi lugar? –Cuestionó asustada.
— Ashley, ¿crees en las leyendas urbanas? –Ashley negó- Deberías hacerlo, algunas son ciertas…
Ashley ¡despierta! -La chica volteó hacia el horizonte al escuchar esa voz, era de Ruth.
— ¿Qué está pasando? –Preguntó poniéndose de pie.
— Tienes que irte –Le avisó dando un profundo respiro- Mi trabajo termino…
— Espera… ¿¡qué?! Ya no… ¿ya no te voy a ver? –Aubrey calló un momento.
— No le digas a Tom acerca de esto, no se lo digas a nadie –Le dejó en claro- Solo tú debes de saber sobre mí ¿Okey?
— Supongo –Contestó nerviosa- No le diré a nadie –Prometió con la fortaleza que tenía su voz.
— Te juro que pronto las cosas serán más claras y por lo que más quieras, no bajes la guardia, estás en un enorme peligro, gente cercana a ti quiere hacerte daño…
Por favor Ashley, abre los ojos –Otra vez la voz de Ruth. Ashley vio a Aubrey alarmada, cada vez estaba más lejos.
— Estaré atenta –Le aseguró- Pero por favor, no me dejes sola… -Aubrey asintió.
— Cada vez que quieras verme cierra los ojos y di mi nombre y cuando los abras, ya estaré contigo –Ashley comenzó a correr, una luz cegadora comenzó a invadir el cuerpo de Aubrey, se iba.
— No ¡Espera!
¡Ábrelos Ashley! –La voz de Ruth se hacía más fuerte.
— No te alejes de Tom porque… él también necesitará de ti…
— ¡Aubrey!
— Su destino es estar junto a ti.
— Aubrey ¡no te vayas! –Esa luz comenzó invadir todo el lugar…
— Y perdóname por haberte involucrado –… en cuestión de segundos, ya estaba sobre ella.
¡Despierta Ashley! –Esta vez, la voz era de Tom.”


La chica se despertó tosiendo, al parecer, el olor del alcohol había hecho efecto. Su vista dejaba de ser borrosa y pudo observar a casi toda la cafetería a su alrededor y a dos personas importantes a su lado: Tom y Ruth.
— ¡Ashley! –Soltó su amiga aliviada y no dudo en abrazarla.
— ¿Qué paso? –Preguntó la chica de cabello negro confundida.
— Te desmayaste –Le contestó tomándola por los hombros. Ashley dirigió su mirada hacia Tom y pudo ver que él también tenía una expresión de alivio.
— ¿Enserio? –Preguntó frunciendo sus cejas.
— Ruth, déjala respirar –Le pidió Tom separándola de su amiga- ¿Te sientes mejor? –La chica asintió.
— Me siento cansada, eso es todo.
— Ashley, es mejor que te tomes el día –La chica volteó hacia donde se encontraba su jefe.
— No –Contestó poniéndose de pie con ayuda de Tom- solo… comeré un poco y estaré mejor –Su jefe asintió.
— Te daré media hora, pero si quieres irte, no dudes en hacerlo… me preocupas –Ashley asintió.
— Gracias.
— Bien ¡todos devuelta al trabajo! –Les ordenó a sus demás empleados y de inmediato todos se dispersaron- Ruth te traerá de comer –Le avisó yendo hacia la cocina.
— No tardo –Dijo su amiga y Ashley asintió.
— Si que nos diste un gran susto –Dijo Tom cruzándose de brazos- ¿Esto te pasa seguido?
— Me ha pasado estos últimos días –Contestó por lo bajo- Creo que es por el estrés –Mintió.
— Sabes, eso no es bueno para tu salud, deberías tomarte un descanso.
— No, te juro que no volverá a suceder – Aseguró tomando asiento.
— Okey, dejaré que… dejaré que comas a gusto –Musitó dando unos pasos.
— Espera –Tom se giró ante esa orden- ¿Quieres acompañarme? –Lo invitó señalando la silla de enfrente.
— Si eso quieres –Contestó tomando asiento y se acercó al rostro de Ashley.
— ¿Qué haces? –Preguntó al ver que ponía su cabello detrás de sus oídos.
— Hago que se te vea el rostro –Respondió volviendo a recargarse en el asiento, Ashley dio una pequeña sonrisa y Tom pudo respirar nuevamente: Andrew no la había tocado, no tenía ninguna marca en su cuello.

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Espero que les guste este capitulo : ) No saben como me encanta el género de terror-suspenso L_L ya tengo ideas para la próxima novela e_e, saludos <3