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Tercera novela. (Fandom: Tokio Hotel/ HIATUS)

30 sep. 2011

Cap. 47 Verdadera sangre

Ashley no podía levantar la mirada para ver a los padres de Ruth, solo se mantenía sentada en medio de la sala a esperar a que el Doctor llegara con la noticia de que su amiga despertó al fin y que está fuera de peligro, pero en ningún momento fue así; los días pasaban, ya era el día número trece del mes y Ruth no podía despertar.
Ashley, solo se levantaba para ir por un poco de café barato del hospital, aunque el sabor era horrible, le ayudaba a calmar sus ansias por unos momentos; volvía a la silla celeste y tomaba asiento para tomarse aquella bebida. Jamás salió del hospital, además, no tenía un lugar a donde ir y no podía dejar a Ruth sola una vez más, no podía hacerlo.
— Es bueno verte por aquí. –La chica se exaltó al sentir una mano en su hombro y al voltear hizo una mueca al ver al Profesor Jefferson.- Aunque no lo creas, le das más fuerza a Ruth para poder despertar. –Ashley se encogió de hombros y miró a la nada.
— Supongo. –Murmuró y se volvió a recargar en la silla de plástico para encajar su mirada en su bebida. El Profesor se sentó a un lado suyo y descansó sus manos en sus rodillas y después suspiro.
— Supe lo de Peter, lo siento mucho. –Soltó por fin haciendo que Ashley volviera a la realidad. La chica balbuceó un momento para después soltar torpemente-:
— ¿Quién…?
— Tom… -Ashley apretó sus labios y al acto, sus hombros se encogieron. Tom, Peter… prácticamente, los perdió al mismo tiempo. El vaso de cartón que sostenía entre sus manos comenzó a temblar haciendo que algo de líquido salpicara poco el piso: las ganas de llorar regresaban una vez más.-… Sabes, antes de que llegaras Ashley, Tom estuvo aquí… pendiente de la salud de Ruth, esperando a que abriera los ojos y también, estuvo como loco buscándote… pobre, podía ver la desesperación en sus ojos, así que no soporte más y le dije donde te podía encontrar, además, a mí también me tenías preocupado, tú no te puedes andar sola –Le recordó.- ¿Y dónde ha quedado Tom? –Preguntó confundido- Pensé que estaría contigo… -Ashley negó.
— No tengo idea de donde esté, no creo que regrese al pueblo jamás. –Aseguró con un nudo en la garganta.
— ¿Qué? –Exclamó sorprendido- ¿Por qué…?
— Porque yo se lo prohibí.-Respondió tomando su café, que ahora, estaba frío. Daniel, soltó un suspiro de lástima y negó con la cabeza.
— Creo que cometes un error en alejarlo de tu vida. –Opinó cruzándose de brazos.
— El error que cometí fue permitirle entrar a ella. –Y antes de que el Sr. Jefferson pudiera contestar, la chica se puso de pie para salir de ahí.
Una vez fuera, pudo respirar nuevamente; alzó la vista al cielo que, por primera vez, dejó que el sol saliera completamente y soltó un leve sollozo. La duda crecía cada día dentro de ella, estaba preocupada y desesperada aunque trataba de reprimir aquellos sentimientos: ¿Dónde estaba Tom? ¿A dónde se fue? ¿Está solo? ¿Qué está haciendo? ¿Cómo se encuentra? ¿Qué está pensando? Tantas preguntas que tal vez ya nunca podrá resolver.
— Se supone que debo estar mejor sin ti, entonces… ¿por qué no es así?

1 de Marzo.
En esos momentos, Tom se encontraba perdido, confundido, furioso, destrozado y sobre todo, solo: Se sentía traicionado por Aubrey y decepcionado por Ashley. Todo lo que él hizo por ellas, tantas veces que estuvo a punto de sacrificar su vida, tanto dolor y lágrimas que derramó ¡ellas lo mandaron a la mierda!
— ¡Maldita sea! –Rugió golpeando el tronco de un enorme árbol; éste vibro y a los pocos segundos se encontró en el piso y a causa del estruendo, todos los pájaros de esa zona volaron despavoridos.
Las venas le hervían de tanto coraje que su cuerpo sentía y rugió al recordar que era un completo estúpido al tratar de actuar contra su naturaleza, ¿por qué intentar hacer el bien, cuando él debe de hacer el mal? ¿Por qué salvar, si él debía matar? ¿Por qué amar, cuidar y proteger a Ashley si su deber era asesinarla y beber de su sangre? Porque él debía y podía hacerlo ya que, al morir Gordon, él era el rey en esos momentos y la sangre de Ashley por derecho le pertenece pero, al solo pensar que su deber es lastimarla, el odio y el asco hacia él mismo lo invaden ¿cómo lastimar a la persona que más ama en el mundo?...
— Pero, ¡¿por qué mierda te amo a ti?! –Le gritó a la nada y volvió a golpear al inmenso árbol que yacía en la tierra.- ¡Eres una malagradecida, una malcriada…! –Sus gritos se combinaron con los sonidos de los golpes hacia el árbol que poco a poco se estaba convirtiendo en nada.-… pero… eres hermosa. –Confesó bajando sus manos completamente rojas, pero aún así no sentía aquél dolor.- Eres especial, única, para mí eres perfecta… preciosa, dios ¿cómo no amarte? –Preguntó en susurro y se dejó caer de rodillas para romper en llanto.
— Ya no me queda nada aquí, ¿para qué seguir viva?
— Porque yo te necesito. –Respondió en su oído.
— Esa no es una razón para mí.

El chico levantó su mirada dolido al recordar aquellas palabras. Él la necesita pero al parecer, a ella no le importa. — ¿Nunca te importé? –Le cuestionó al tronco hecho añicos y sollozó.
— A ellos no les importa nada, Tom. –El de trenzas se enderezó al escucharlo a sus espaldas-… solamente se interesan en ellos mismos, por eso son las escorias que debemos de asesinar. –Tom rió irónico.
— Tú eres igual a esas porquerías humanas. –Le aclaró y se puso de pie- Eres egoísta Andrew. –Le recordó girándose para verlo frente a frente- Eres exactamente igual a ellos… -Dijo entrecerrando sus ojos-… si, tienes razón, son las escorias que debo exterminar. –Andrew alzó una ceja y se cruzó de brazos.
— Si me comparas con la perr… digo, con “Ashley”, te pregunto ¿quién es el egoísta aquí? –Tom apretó su mandíbula.
— Lo sigues siendo tú. –Andrew negó.
— A ella no le importas, a ella no le importa nada ¡ni siquiera su hijo!...
— ¡No digas eso! –Rugió perdiendo los pocos estribos que guardaba.
—… yo al menos, me preocupo por la única familia que me queda: Bill y tú.
— No seas hipócrita. –Pidió molesto.
— Si no me importaras, yo ahorita estuviera aguardando tranquilamente el eclipse lunar y dejaría que te murieras de dolor por aquella insensata, pero no soy cruel con mi familia, por eso estoy aquí… tratando de brindarte mi apoyo. –Le aclaró extendiendo su mano. Tom bajó su mirada para verla y gruñó.
— Lárgate, no necesito a nadie ¡mucho menos a ti!
— ¡Por favor! Te quieres vengar de todos los humanos, te quieres vengar de Ashley –Tom se tensó.
— Yo no… no quiero eso, no la voy a lastimar ¡no lo haré!
— ¡Pero si lo veo en tus ojos! –Soltó con una incrédula sonrisa- Veo en tus ojos una inmensa sed de sangre, sed que quieres terminar con el alma de Ashley… ¡con la sangre de estos malditos! –Los ojos de Andrew cambiaron a rojo y al señalar con furia a su izquierda, Pitts y Jinxx lanzaron a una mujer entre Tom y Andrew. La chica rebotó contra la tierra y asustada, se reincorporó y vio a todos los presentes con miedo.
— Andrew, no hagas esto. –Suplicó su hermano y comenzó a retroceder.
— Vamos Tom, sé que deseas beber una vez más la sangre humana. –Aseguró caminando hacia la muchacha, ésta al ver que él se acercaba, se levantó aterrada pero no pudo hacer más ya que Andrew la jaló del cabello y la dejó frente a Tom.- ¿O acaso no recuerdas? Nos diste la espalda por ellos… -Zarandeó a la muchacha y ésta lloró-… ¿y cómo te lo agradecieron? Mandándote a la mierda… -Tom negó asustado-… es momento de que paguen aquellos favores, ¿no crees?
— No. –Susurró Tom- ¡no!
— ¡No me lastimes! –Suplicó la muchacha- ¡No me lastimes! –Pero chilló una vez más al sentir como Andrew jalaba más de su cabello para ponerla más cerca de Tom, éste retrocedió.
— Es momento de que sufran ¡hazlos pagar! –El de trenzas lo vio de golpe- Hazlos pagar todo tu sufrimiento, ¡hazlos pagar tu dolor! –La chica lloró más fuerte.
“Hazlos pagar tu dolor” ¿Cuántas veces Tom trató de defenderlos, cuántas veces Tom los cuidó a todos ellos y cuántas veces los humanos lo trataron con desprecio? Ha intentado hacer las cosas bien pero todo resulta ser peor, pero ya no más.
El chico sacudió su cabeza al sentir el cuerpo de la chica en el suyo, alzó su mirada con Andrew y después, miró a sus seguidores quienes se encontraban en su alrededor. Bajó la mirada en aquella mujer morena y ésta volteó a verlo a él.
— No me lastime, se lo ruego… por favor no me lastime –Suplicó completamente cegada por las lágrimas que se encontraban atrapadas en sus ojos. Tom entrecerró sus ojos incrédulo, al tener una imagen borrosa de Ashley frente a él. No, él no lastima a las personas… ¿¡en qué estaba pensando?! Se lo había dejado muy en claro a… Ashley…
— ¡Yo no soy un asesino! –Gritó desesperado- ¡Jamás te haría daño porque te amo!
— ¡Alguien como tú no puede amar! ¡¿Por qué no lo entiendes?! –Preguntó harta- Y alguien como yo no puede… no puede amar a un monstruo.

Las pupilas del de trenzas se dilataron completamente, tomó el cabello de la mujer y la jaló hacia atrás haciendo que su cuello quedara al descubierto, sin piedad, se lanzó a su piel desnuda y la perforó causando que la mujer soltara un grito desgarrador. El cuerpo del de trenzas se sintió tan bien al recibir aquella sangre, al sentir verdadera energía, al sentir aquella alma en su sistema. Andrew, miraba la escena orgulloso y al ver como los ojos de aquella muchacha se cerraban, en su rostro se iba formando una sonrisa, todo iba de acuerdo a su plan.
El cuerpo vacío cayó a la tierra, Tom había terminando de comer. Pasó su lengua entre sus labios y dientes para tratar de obtener un poco más de aquella deliciosa sustancia, por primera vez, se encontraba satisfecho.
— Quiero más. –Confesó con la voz ronca y clavó los ojos en lo que había sido su alimento.
— Lo tendrás. –Le aseguró su hermano- Lo tendrás…
— Quiero la sangre de Ashley ¡Quiero hacerla sufrir! –Gritó sintiendo como sus ojos cambiaban su color a… rojo. Andrew entrecerró sus ojos como un gato y sonrió de medio lado.
— Te prometo querido hermano, que tu venganza se realizará, pero antes… debemos de deshacernos de quienes la protegen: Bill y sus patéticos seguidores. –Tom pasó su manga para limpiarse por última vez su boca.
— Hagámoslo ya.
— Tranquilo, ¿cuál es la prisa? –El de trenzas lo vio furioso- Una verdadera venganza, se realiza con lentitud para que así, se disfrute más.
— Al parecer, ya tienes un plan. –Se percató alzando su cabeza.- Más vale que sea bueno.
— Tranquilo hermano, no te decepcionaré.

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Sonaré cruel o no se pero me encanta escribir las partes dramáticas ._. xd La parte de '1 de Marzo' fue así como un FlashBack... avancé "mucho" con Ashley y ahora me regresé con Tom.
Y si creen que este capitulo es malo, esperen a leer los otros e_e xd! Muchas graciaaas por pasarse, leer y comentar :) Ayer comencé con los exámenes indicativos así por favor, deséenme suerte ya que el lunes presento matemáticas -.- en fin, como siempre, que pasen un buen fin de semana, los quiero <3 

25 sep. 2011

Cap. 46 Verdaderas amigas.

Ashley observaba por la ventana del auto como el sol salía y se ocultaba una y otra vez, ya habían pasado seis días, estaban a punto de llegar nuevamente a “casa”. En ningún momento las dos chicas se dirigieron la palabra, solo se miraban de reojo y soltaban un pesado suspiro; cuando la chica de cabello negro miró a Kerstin en el segundo día de viaje, se sorprendió al ver que ellos no necesitaban dormir, podían estar horas, días y tal vez meses sin pegar el ojo y eso no les afectaba en absoluto. En cambio Ashley, una patética humana, necesitaba dormir al menos tres horas para sentirse descansada, pero no se lo permitió en todo el viaje: ella no podía dormir, no podía cerrar los ojos porque no quería tener esa pesadilla, no quería llorar en sueños, tenía miedo.
— Si quieres me detengo para que vayas a los asientos traseros, creo yo que ahí será un lugar un poco más cómodo para dormir –Opinó Kerstin sin despegar la vista del camino. Ashley negó.
— No necesito dormir, estoy bien.
— No te ves bien, si sigues así, tus ojeras tendrán ojeras. –Le advirtió haciendo una mueca, la chica solo bufó y se volvió a recargar en la ventana. Se encogió de hombros al ver su débil reflejo, parecía que se había pintado de morado sus ojos, tenía razón Kerstin, necesitaba hacerlo.
La prometida de Bill sonrió al ver de reojo como Ashley iba poco a poco cayendo en el sueño y respiró aliviada al percatarse de que se había dormido de una vez por todas.
— Eres fuerte Ashley… -Admitió orgullosa y aceleró el motor.

6 de Marzo.
Peter desaparece. Ashley corre para tratar de encontrarlo. Andrew la detiene y le recuerda que el niño está muerto gracias a él…
Se estremeció y abrió los ojos un poco pérdida al percatarse de que el auto ya no se encontraba más en movimiento. Echó un vistazo y se dio cuenta que se encontraba en su colonia, Kerstin había parado en su casa.
— ¿Qué hacemos aquí? –Cuestionó desconcertada.
— Quiero que bajes, tomes una ducha, te cambies y comas algo. –Ashley apretó sus labios y vio su aspecto un momento y pudo sentir como su estómago le gruñía, su cuerpo le pedía comida de verdad pero ella no lo escuchó en todos esos días.
— Estaré bien si no como un día más.
— Sino lo haces, no hay trato –Amenazó y Ashley la vio molesta.- Te estaremos acechando, querida, créeme que sí. –Se escuchó un leve ‘crack’ la chica abrió la puerta para salir del automóvil.
Una leve brisa ocasionó que su cabello se alborotara. En su estómago se formó un horrible nudo al ver como su casa se había deteriorado en tan poco tiempo, parecía que estaba abandonada por años. Tomó la cinta amarilla, que no estaba la última vez que estuvo allí porque tal vez la colocaron un día después, y la arrancó de la puerta y entró: Sus muebles estaban llenos de polvo y pudo apreciar que faltaban algunas cosas que adornaban su hogar. Se giró nuevamente hacia la entrada e hizo una mueca al ver a Kerstin parada en la puerta.
— Entra si quieres. –Avisó dando una sonrisa de medio lado.
— Ve a ducharte, yo por mientras te haré de comer.
— ¿Sabes cocinar? –Kerstin sonrió.
— Se muchas cosas.
En la habitación, Ashley abrió los cajones de la ropa y sacó lo primero que vio: nada combinada, pero lo que quería ya era ir para el Hospital. En su camino hacia el baño, se detuvo en seco al ver la puerta de la habitación de Peter y la abrió admirando su interior. Su vista se clavó en los vidrios del espejo que había quebrado ante la furia que la había invadido y después, observó la cama de su pequeño, aún seguía intacta: tendida, sus almohadas en orden y el Soldado Marcus recargado en las orillas del acolchonado cojín.
— Te vengaré. –Juró sin algún titubeo- Ellos pagaran por todo lo que nos hicieron. –Y dicho esto, cerró la puerta para dejar nuevamente a ‘Marcus’ en su soledad.
La ducha se hizo interminable, las gotas tibias en su cuerpo la hicieron sentir mejor y lograron reponerla un poco. Al bajar, le agradeció la comida a Kerstin aunque no haya sido la gran cosa ya que casi toda la comida se había echado a perder por el tiempo.
Aquél alimento no la había llenado, pero era suficiente para soportar estar todo un día en el hospital. Kerstin aparcó el auto en la entrada/salida de ambulancias al no ver movimiento alguno en el lugar, aplanó un botón de la puerta del conductor y ocasionó que los seguros saltaran para poder abrir de una vez la puerta.
— De todo corazón, espero que tu amiga mejore –Murmuró sin verla.
— Gracias… -Fue lo único que pudo decir antes de bajar del auto pero antes de cerrar la puerta, preguntó-: ¿Cumplirás tu promesa? –Kerstin asintió.
— No sabrás nada de nosotros. –La puerta se cerró al fin-… pero cometes un gran error –Aseguró preocupada. Ya era Marzo y el eclipse lunar estaba cerca.
Doctores, enfermeras, personas alucinando, niños llorando, así era el panorama del hospital. Ashley se dirigió con la secretaria y un poco agitada, le habló-: Busco a Ruth Bogdánov –La secretaria de unos veintisiete años, miró la pantalla de la computadora, para después contestarle-: Piso cinco.
La chica no perdió más tiempo y corrió hacia los elevadores, pero los muy malditos –como siempre- se tardaron una eternidad, así que optó por las escaleras.
Al entrar en aquél piso, a la primera persona quien vio fue a la madre de Ruth: Luisa, quién al percatarse de la presencia de Ashley, no pudo evitar romper en llanto y detenerla.
— ¡¿Tú qué haces aquí?! –Le cuestionó dolida- ¡Tú eres la causante de todo esto, vete!
— No lo haré, vengo a ver a mi amiga y no me iré de aquí hasta que despierte. –Le dejó en claro y volteó hacia el enorme ventanal que dejaba ver a Ruth en un estado débil- Voy a entrar… -Susurró y Luisa la vio atónita.
— No te atrevas a hablar con mi hija.
— ¡Ella me necesita!
— ¡Ella no necesita nada de ti! –Le gritó arrugando el pañuelo que tenía en manos.
— Lo siento señora, pero está en un error. –Le retó abriendo la puerta de la habitación de Ruth y al entrar le colocó el candado para que así, Luisa no entrara a sacarla a golpes.- Gracias… -Sollozó y tomó la mano de su amiga-… gracias por proteger a mi pequeño. –Aunque Ashley no presenció los hechos, sabía exactamente que Ruth lo protegió con valentía porque así era ella: daba todo por sus seres queridos- Perdóname por no haberte contado mis problemas, sé que pensaste que yo ya no confiaba en ti ¡pero no es así! Eres mi hermana, eres la única merecedora de mi confianza, eres mi única amiga… -Sollozó una vez más-… y perdóname por no venir aquí hasta ahorita, perdóname por dejarte sola, pero ya estoy aquí y te juro que no me iré hasta que abras los ojos… -Se encontraba hincada a un lado suyo y sostenía la mano de Ruth con fuerza para tratar de brindarle algo de calor, por primera vez en su vida, sentía que le estaba devolviendo todos los favores que su amiga alguna vez realizó sin pedirle nada a cambio.


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No contaba con que este capítulo me quedara súper corto ._. y no puedo creer que actualice a la 11:17 pm haha no pensé que un diccionario de términos jurídicos y médicos me haya tomado tanto tiempo ._. y todavía me queda tarea por hacer x.x es un horror, en fin! Regresaré con un capítulo más largo, se los prometo(: gracias por leer y por comentar *-* <3 

24 sep. 2011


No sé porque cada vez que escucho esta canción me recuerda exactamente lo que está pasando con la novela, es como si Paty la haya escrito exclusivamente para esta historia xd! Escúchenla chicas, la letra es hermosa y ella canta genial! Es una de las pocas cantantes mexicanas que valen la pena escuchar, realmente, amo su voz <3. Espero que les guste :) y si están de acuerdo conmigo acerca de que esta canción le queda a la novela, comenta! ;)

Cap. 45 Ya no existe secreto alguno.

Ashley pasó saliva con dificultad, si quería alejarlo de una vez por todas… tenía que ser cruel.
— Esa no es una razón para mí –Respondió dejando ir un sollozo. Dios, ¿cómo podía mentirle de esa manera al hombre que ama?
— Ashley, por favor ¡recapacita! –Le rogó entre dientes.
— ¡No quiero vivir para estar cerca de un asesino!–Gritó llorando con más fuerza. Tom se apartó desconcertado.
— ¿Qué?
— ¡Ya me escuchaste! No quiero tener a un maldito asesino pisándome los talones, no quiero que un demonio me proteja, ¡no quiero que alguien como tú me toque!
— ¡Yo no soy un asesino! –Gritó desesperado- ¡Jamás te haría daño porque te amo!
— ¡Alguien como tú no puede amar! ¡¿Por qué no lo entiendes?! –Preguntó harta- Y alguien como yo no puede…-Se mordió su labio inferior con fuerza, no podía mostrarse débil-… no puede amar a un monstruo.
Monstruo. Esa maldita palabra que Tom estaba tratando de evitar todos estos siglos, por eso se alejó de su pueblo, porque él no quería matar, no quería lastimar ¡porque él no era un monstruo! Pero, ¿a quién vamos a engañar? Él es un vampiro, su instinto es matar sin piedad a quien sea que se le aparezca en su camino, y en este caso es…
— Tienes razón, yo no puedo amar –Admitió entre dientes y la apegó más contra la pared- porque soy un asesino, soy un demonio que se alimenta de sangre y que tiene que aplacar su sed a toda costa –Sus ojos se tornaron negros.
— ¡Suéltame! –Le ordenó al sentir como las manos de Tom aplastaban sin piedad sus brazos.
— No, tengo sed y tú tienes que morir, porque es lo que dijiste hace un momento ¿cierto Ashley? –La chica sollozó- ¡¿cierto?! –Volvió a preguntar y la estrujó.
— ¡Sí! –Gritó aterrada.
— Por fin alguien va a cumplir tu deseo de morir –Dijo furioso y quitó bruscamente el cabello de la chica haciendo que su cuello quedara al descubierto. El de trenzas mostró sus colmillos y sin piedad se aproximó a la arteria principal. Ashley dejó de sollozar al sentir como una gota caía en su cuello; no, Tom no era un monstruo-… No lo haré, yo no te haré daño Ashley… te amo demasiado para hacerlo. –Confesó quebrándose completamente y se alejó de ella para dejarla libre al fin.
— Eres un cobarde. –Murmuró y Tom la vio de golpe- ¡Eres un cobarde como Aubrey!
— ¿Aubrey? –Preguntó atónito- ¡Tú no sabes nada acerca de ella! –Ashley apretó sus labios, el último secreto se había ido al fin.
— ¡Se más de lo que te imaginas! He hablado con ella ¡he convivido con ella! Ella…ella me confesó lo que realmente eras y me mostró la forma en que lo descubrió en su vida pasada… Se todo acerca de esa maldita. –Susurró furiosa, la odiaba. Tom se congeló ante aquella noticia y sintió como la voz de Ashley hizo eco en su cabeza.
— A-Aubrey… y tú…
— Ella siempre estuvo aquí, siempre estuvo conmigo.
Tom bajó su vista y miró el piso desorbitado, comenzaba a comprender todo: la primera vez que se encontró con Ashley en la carretera, la energía que sintió era de Aubrey, ella lo ayudó a encontrarla. Aubrey nunca se fue, siempre estuvo cerca de él y cerca de Ashley, por eso que no podía leer los pensamientos de la chica, Aubrey se lo impedía.
— ¡¿Por qué no me lo dijiste?! –Le preguntó frenético. Sus manos se dirigieron a su cuello, la furia lo había cegado- ¡¿Por qué no me hablaste de Aubrey?! ¡¿Por qué no me dijiste que ella estaba aquí?! ¡¿Por qué Ashley?! –Sus manos se cerraban más, Tom podía sentir como el cuello del a chica tronaba pero no se detenía- ¡Debiste decirme por la mierda!
— ¡Tom! ¿¡Qué haces?! –Preguntó alarmada una voz femenina.
— ¡Suéltala Tom! –Ordenó Bill y de un parpadeó los separó. Ashley cayó al piso y se tomó su cuello mientras trataba de recuperar el aliento. Kerstin corrió a su auxilió pero la chica la apartó.- ¡¿Qué intentas hacer?!
— ¡Ella sabía de Aubrey! –Soltó estupefacto y Bill se tensó- ¡La estuvo viendo todo este tiempo y nunca me dijo nada! –Rugió dispuesto a lanzarse sobre Ashley pero su hermano lo detuvo una vez más y lo aventó contra la pared.
— Sácala de aquí Kerstin ¡ahora! –Ordenó Bill y Kerstin asintió.
— No, ¡suéltame! –Gritó Ashley al ser cargada por la mujer pero por más que pataleó, Kerstin no la bajó hasta estar fuera de aquél motel.
— ¿Es cierto? –Cuestionó por lo bajo. Ashley la vio confundida- ¿Es cierto que has hablado con Aubrey? –La chica asintió.
— Pero nunca más la voy a volver a ver, por culpa de ella ¡yo estoy en este infierno!
— ¡No es su culpa! Ella ya no podía volver más entonces el poder lo debía cargar otra persona.
— ¡¿Pero por qué yo?! –Kerstin balbuceó un momento, no sabía que responder- Háganme un favor ¡y desaparezcan de mi vida!
— Aubrey, por favor… -Calló de golpe, ¿qué había dicho?
— ¡No-vuelvas-a-confundirme! –Gritó furiosa- ¡Yo no soy esa! ¡No lo soy, que te quede claro!
— ¡Yo sé, lo siento! –Soltó torpemente y la detuvo.
— ¡Ya déjenme en paz! –Gritó a todo pulmón y Kerstin se encogió de hombros.
— Te prometo que lo haré y convenceré a los demás para que se alejen de ti pero con la condición…
— ¿Tú me vas a poner condiciones? –Preguntó irónica y rió.
—… ¡Si vas a ver a tu amiga al hospital! –Ashley calló de golpe.
— Ruth. –Murmuró anonada.
— Si vas a verla, te juro que haré que Tom te deje en paz pero por favor, no la dejes sola en estos momentos. –El labio inferior de Ashley tembló ¿cómo pudo abandonar a su mejor amiga en esas condiciones?
— Lo haré.
— Yo te llevaré al hospital y al bajarte de mi auto, vas por tu cuenta ¿eso está bien para ti? –La chica asintió- Bien, porque nos vamos ya. –Avisó al escuchar un fuerte golpe dentro del motel y sabía que el causante, era Tom.
El chico estaba furioso y confundido ¿Por qué Aubrey decidió comunicarse con Ashley y no con él? ¿Por qué Ashley no le dijo nada? ¡¿Por qué?!
— ¡Ya cálmate! –Le ordenó Bill.
— ¡Aubrey me traicionó y Ashley me odia! ¿Cómo quieres que me calme? Y esto me pasa por tratar de hacer las cosas bien.
— ¿De qué demonios hablas, Tom? –Preguntó anonado.
— ¡Siempre hemos tratado de ayudarlas Bill! ¡¡Siempre!! Y mira lo que me dan a cambio: dolor, sufrir. Trato de hacer las cosas bien ¡y todo resulta ser peor! Pero ya no más…
— Tom, no sabes de lo que estás hablando.
— ¿A no? Cuidamos a estas escorias, no nos alimentamos de su sangre, las defendemos ¡y ellos no lo agradecen!
— ¡Pero nosotros no lo hacemos por eso, no los tocamos porque no somos unos monstruos!
— ¡Somos unos monstruos, Bill! ¡¿A quién queremos engañar?! ¡Siempre lo fuimos! Hemos sido unos estúpidos en tratar de actuar en contra de nuestra naturaleza, pero ya no más, es momento de ser lo que realmente somos: unos vampiros. –Bill negó dolido ante las palabras de su hermano.- De ahora en adelante, pensaremos solo en nosotros, nada más.
— ¿Qué te está pasando Tom? Tú no eres así ¡así no es mi hermano!
— ¡Tú hermano siempre ha sido así! –Le repuso y le sacó la vuelta para llegar a la puerta.- Ahora, ¿vienes conmigo o no? –Bill negó.
— Si tú te quieres convertir en un asesino, adelante, porque yo no.
— Bien.
Y ese fue la noche, en que los hermanos Kaulitz, se separaron por primera vez.

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Dos capítulos ;)! Me iré a avanzar mi tarea y a hacer un poco de ejercicio jajaja son las 9:31 de la noche y quiero hacer bicicleta :B son arranques de locura que me dan ._. en fin! Espero que disfruten los dos capítulos :) buen fin de semana y gracias por comentar lakhdlagd *-* 

Cap. 44 Deseo de morir.



27 de Febrero 22:00 hrs.
Una chica deambulaba por las calles frías y solas de Dankova. Su ropa estaba sucia y rota, sus brazos y rostro tenían moretones y rasguños, reía sin razón alguna y se tambaleaba por lo débil que estaba; al llegar a la plaza del pueblo, sus risas se fueron convirtiendo poco a poco en sollozos incontrolables, su mente se encontraba pérdida. Logró sentarse en una fría y descuidada banca de metal y a los pocos segundos, se recostó en ella pegando sus piernas a su abdomen y nuevamente, volvió a reír; las drogas la habían consumido completamente.
Un vagabundo, se percató de la presencia de la chica y al confirmar que no había nadie a su alrededor, se acercó a ella. La mujer había dormido al fin, el vago echó una mirada más y al volver a confirmar que estaban solos, sonrió y apartó sus piernas. ‘Acarició’ su rostro hasta llegar al cuello de la blusa, pero antes de ir más allá, se giró bruscamente al escuchar un golpe contra la tierra.
— ¿Hay alguien ahí? –Preguntó tratando de ver en la oscuridad, pero al parecer, fue solamente su imaginación- Bah… -Se quejó y volvió a girarse hacia la chica, pero al ver a un hombre detrás de la banca se exaltó ocasionando que retrocediera- ¿Quién mierda eres tú? –Preguntó furioso por haberlo asustado. El hombre no respondió- ¡Lárgate! –El hombre bajó su vista hacia la chica que yacía inconsciente en la banca- Ni lo pienses imbécil, yo la vi primero ¡es mía! –El chico de trenzas lo vio de golpe ¿“Mía”?
— Ella no es tuya. –El vago abrió sus ojos espantado al ver como el rostro de aquél muchacho cambiaba drásticamente y como su voz se volvía gruesa y distorsionada. Él no era un tipo normal, así que huyó para salvar su patética vida. El rostro de Tom volvió a la normalidad, pero se llenó de melancolía al ver el estado en el que Ashley se encontraba- ¿Qué te has hecho? –Le cuestionó acariciando su mejilla con la yema de los dedos.





















— ¿Puedo ir al resbaladero? –Preguntó Peter y le hizo ojitos. Ashley rió.
— Sí –El niño brincó y corrió hacia aquél juego que se encontraba solo al igual que todo el parque. Ashley, se dirigió hacia el único columpio del lugar y se sentó en el mientras veía a su hijo divertirse. Ella, comenzó a arrastrar sus pies contra la tierra y de un momento a otro, comenzó a columpiarse y cerró sus ojos para disfrutar de las cosquillas que sentía al momento en el que éste bajaba; al abrirlos nuevamente se percató que Peter ya no se encontraba más en el resbaladero y paró el columpio en seco- ¿Peter? –Lo llamó levantándose de aquél juego para encaminarse hacia donde se encontraba hace unos momentos su pequeño- ¿Peter? –Lo volvió a llamar al no verlo en ningún punto del parque- ¡Peter! –Gritó su nombre y comenzó a alterarse.
— ¡Mami! –Ashley se calló y parpadeó anonada al escuchar un débil llamado- ¡Mami!
— Peter –Susurró y corrió hacia el lugar de dónde provenían los gritos.
— ¡Ayúdame mami! ¡Ayúdame!
— ¡¿Dónde estás?! –Gritó desesperada al no verlo en ninguna parte. Siguió corriendo tratando se seguir la voz de Peter, pero era imposible. El escenario verde se había terminado para dar paso a la nada, el lugar estaba completamente en blanco, solo se escuchaba el eco de sus pisadas y la voz de Peter pidiendo ayuda.- ¡¿Dónde estás Peter?!
— ¡Ayúdame! –Volvió a gritar el pequeño. Ashley siguió corriendo pero se pudo percatar que realmente no estaba avanzando. Dejó de correr por un momento para tratar de visualizar a su hijo en algún punto, pero lo único que veía era la luz blanca cubriendo todo el lugar- ¡Mami! –Ashley se giró al escuchar la voz de Peter a sus espaldas.
— ¡Ya voy por ti! –Le avisó al visualizarlo al fin y nuevamente volvió a correr hacia él, pero el camino era interminable, no podía alcanzarlo- ¡Peter! –De la nada, la luz blanca fue cubierta por una cortina negra cegando completamente el lugar, Peter había desaparecido dejándola sola nuevamente- ¡No, Peter! –Gritó sin parar de correr hasta que…
— Él ya no está aquí -… Andrew se interpuso en su camino.


Esa pesadilla la tenía cada vez que el efecto de las drogas se acababa y, de esta forma, le permitía volver a dormir.
Ashley miró a su alrededor al percatarse que se encontraba nuevamente en una habitación desconocida, ¿ahora con quién mierda se había metido? Se talló sus ojos con fuerza y se levantó con cuidado de la incómoda cama del motel.
— ¿Qué…? -Bajó su vista hacia su cuerpo y se sorprendió al ver que aún contaba con su ropa ¿Qué diablos pasó la noche anterior? Observó los muebles de la habitación con atención y se alteró al no ver alguna cantidad de dinero arriba de ellos- No… no, no. –Balbuceó buscando en cada rincón- ¡Mierda! –Gritó pateando el borde de la cama. No sabía con exactitud con quien había pasado la noche, pero lo que si sabía fue que se había pasado de listo y se largó sin pagar. Molesta y sin más, se aproximó hacia la puerta para salir de aquella habitación- ¿Y ahora qué? –Preguntó fastidiada al ver que la puerta no abría- ¿Hola? ... ¡¿Hola?! –Llamó desesperada intentado girar la perilla, pero fue inútil- ¡Hey! ¡¿Hay alguien ahí?! –Cuestionó golpeando con todas las fuerzas la puerta, pero fue en vano. Corrió hacia las dos ventanas, abrió las cortinas dejando ver que era de día y golpeó el vidrio de cada una, nadie respondió el llamado aunque podía ver pocas personas caminando por el estacionamiento del lugar- ¿En qué problema me metí? –Se cuestionó ella misma y dejó caer en el suelo.
Las horas se le comenzaban hacer lentas y ella comenzaba a asfixiarse por estar encerrada. Necesitaba salir, necesitaba correr, necesitaba consumir, su cuerpo se lo exigía sin compasión. Comenzó a sudar de lo ansiosa que se sentía y caminó en círculos al menos por dos horas para tratar de calmarse, pero era imposible.
La oscuridad invadió la habitación, había anochecido al fin. Ashley se encontraba en un rincón del cuarto abrazando sus piernas, había perdido la batalla contra su propio cuerpo; si no consumía algo en esos momentos, sentía que iba a morir. Soltó sus piernas y lentamente se puso de pie al escuchar unas llaves al otro lado, alguien había llegado al fin. Al momento en que la puerta se abrió, Ashley corrió al ver el exterior, pero un brazo la frenó impidiéndole la salida y la empujó nuevamente hacia el interior de la habitación.
— ¡Déjame salir! –Le gritó a todo pulmón y sintió como su garganta le ardió- ¡Quiero salir! – Gritó corriendo nuevamente hacia la puerta pero aquél hombre la volvió a empujar y cerró la puerta detrás de él- ¡Déjame salir, déjame salir! –Sollozó- Agh… -Se quejó por lo bajo al sentir la luz de la habitación en sus ojos y escondió su rostro entre sus manos.
— ¿Qué has hecho contigo? –Ashley se tensó al escuchar su voz.
— ¿Tom? –Murmuró y levantó su vista, pero entrecerró sus ojos ante la fuerte luz que yacía en el cuarto.
— ¿Por qué hiciste esto, Ashley? ¿Por qué? –La chica se puso de pie ¿Realmente era Tom?
— ¿Cómo me encontraste? –Le cuestionó anonada- ¿Cómo supiste que estaba aquí?
— El Profesor Jefferson. –Respondió encogiéndose de hombros- ¡Dale las gracias porque por él ya estás a salvo! ¡Mira en lo que te has convertido Ashley! –La señaló- Una triste y patética mujer… ¡que se vende por drogas, que se duerme en donde sea y se acuesta con cualquiera! –Ashley lo abofeteó con todas sus fuerzas.
— ¡No tienes el derecho de decirme así!
— ¿De qué otra forma puedo llamarte? –Preguntó por lo bajo. Ashley no respondió.
— ¿Acaso no te quedó claro? No quiero volver a verte –Recordó entre dientes- O te vas tú o me voy yo. –Tom solo se cruzó de brazos. La chica le sacó la vuelta al de trenzas para salir del mediocre cuarto.
— No dejaré de buscarte, Ashley.
— Hazlo, todo será en vano. Lograste encontrarme esta vez solamente por la ayuda del Profesor, si él no te lo hubiera dicho…
— De todas formas hubiera dado contigo –Ashley negó.
—… jamás me hubieras encontrado. –Terminó la oración pero al momento que la puerta se abrió, se volvió a cerrar en un segundo- ¡Déjame ya! –Le gritó perdiendo los estribos.
— ¡No me alejaré de ti! ¿No lo entiendes? –Los brazos se Tom la aprisionaron en la puerta- No lo haré, no dejaré que te pierdas una vez más, no dejaré que te dejes tocar por otra persona, no dejaré que hagas de tu vida una mierda.
— ¡Mi vida ya es una mierda! –Le dejó en claro- Y si tú sigues en ella, terminaré hundiéndome más de lo que ya estoy ¡Quiero que me dejes sola, que te olvides de mí!
— ¿Cómo pides que haga algo así? –Preguntó con un nudo en la garganta- ¡No puedo hacerlo! Te amo Ashley y mi deber es protegerte…
— ¡Tu deber también era proteger a Peter! ¡¡Y no lo hiciste!! –Se lo echó en cara y sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas- ¡Se lo prometiste y él creyó en ti! –Le recordó y lo apartó para alejarse de él hasta terminal al otro lado de la habitación.
— Pero... sobre todas las cosas, debía protegerte a ti.
— Él era un niño Tom –Murmuró con un hilo de voz- Su vida valía más que la mía, valía más que la de nosotros juntos y tú lo sabías, entonces, ¿por qué no lo elegiste a él? ¿Por qué no lo elegiste sabiendo que él merecía vivir? ¡¿Por qué?!
— ¡Porque no quería perderte! –Respondió al fin y sus lágrimas salieron al momento en el que cerró sus ojos- ¡No iba a permitir que ellos te arrancaran de mí! –Sollozó en el borde de la locura- Pero, ¿crees que no sufro por Peter, qué no me importó, qué no pienso igual que tú? ¡Mi alma se retuerce cada vez que revivo aquél momento! Y si, tienes razón ¡Todo fue mi puta culpa! ¡¡Todo!! Por mi culpa Peter se fue, por mi culpa tu sufres ahora y por mi culpa estoy a punto de perderte ¿quieres que sufra? Tranquila, que ya lo estoy haciendo. –Ashley rompió en llanto. Había tanto dolor en su cuerpo que sentía que podía quebrantarse en cualquier momento, no aguantó ver a Tom en ese estado, pero algo pequeño que se encontraba muy en el fondo le decía que se lo tenía merecido, pero algo mayor le decía que corriera a abrazarlo, en esos momentos, los dos debían estar juntos pero a la vez la detenía porque le arrebató el amor de su hijo.
— Pero tú más que nadie sabe que de todos modos voy a morir.
— No –Se apresuró a contestar- No vas a morir, no lo harás –Le aseguró caminando hacia ella- Pero necesito que vengas conmigo, tenemos que huir de este país pronto ¡es la única forma de mantenerte a salvo! –Ashley se apegó a la pared al volver a tener a Tom cerca de ella.
— No. No me iré, prefiero morir.
— No, no quieres eso –Ashley ladeó su cabeza, Tom estaba demasiado cerca.
— Ya no me queda nada aquí, ¿para qué seguir viva? –Tom recargó su frente en la sien de la chica; Ashley se estremeció ante el frío que sintió en la piel del de trenzas.
— Porque yo te necesito. –Respondió en su oído.

23 sep. 2011

Cap. 43 Profesor oportuno

24 de Febrero
Tom permaneció en un rincón de la sala de espera y observaba con atención los movimientos de los padres de Ruth quienes no dejaban de entrar y salir de la habitación de la chica con la esperanza de que despertara. Bajó su vista a su reloj de muñeca, 6: 37 pm, en esos momentos Bill y sus discípulos se encontraban en la exhaustiva búsqueda de Ashley en el pueblo y en los pueblos cercanos, si ellos, no tenían suerte –como en esos cuatro últimos días- Tom tomaba su lugar al llegar la noche y doblaba su búsqueda aun siendo solamente una persona.
Fueron cuatro días en que en la noche, Tom vagaba por las calles de los pueblos en búsqueda de la chica, y al amanecer, se encontraba nuevamente en el hospital esperando a que Ruth abriera esos ojos. En teoría, no se había alimentado lo suficiente para soportar los rayos del sol y se encontraba débil para enfrentarse con Andrew o sus seguidores, pero eso no lo detenía. Tenía que encontrar a Ashley a toda costa; las personas no se pueden ocultar para siempre de la humanidad y mucho menos ella.
— Te voy a encontrar –Esas palabras chocaron contra sus puños al tenerlos pegados en sus labios.
Con permiso… con permiso… -El de trenzas alzó su mirada al escuchar la voz torpe y agitada del profesor. Al verlo, vio que el Sr. Jefferson llevaba entre sus manos un ramo de flores y que se detuvo con los padres de Ruth para, tal vez, decir que tienen su apoyo. Daniel, pudo ver sobre el hombro de la madre de Ruth al del trenzas y sin pensarlo dos veces le dio dos golpecitos de apoyo al Sr. Bogdáno y se dirigió con todo y ramo de rosas donde Tom y se sentó a un lado de él dejando ir un suspiro.
— La vida es tan inesperada… -Tom, pesadamente cerró sus ojos; no le caía mal aquél profesor pero lo hartaba ya que cuando comenzaba a hablar nunca sabía cuando callar-… mira Ruth, ella solo fue de visita a la casa de Ashley para tener una mañana agradable y bueno, no fue así; es por eso que siempre nos dicen ‘disfruta tu día como si fuera el último’ porque realmente ya uno no sabe cuándo le toca pero aún así, estoy seguro de que Ruth se recuperará, ella es una chica fuerte, ¿no lo crees? –Preguntó volteando a verlo, pero no pudo responderle ya que continuó- Si, lo es al igual que Ashley, oh, Tom… ¿tú puedes contarme como ocurrió exactamente el accidente? Nadie puede darme una explicación concreta, pero en lo que todos concuerdan es que fue un intento de robo ¿es cierto? –Tom asintió.
— Pensaron que la casa estaba sola, Ruth los tomó por sorpresa y supongo que… entraron en pánico –Respondió con seriedad.
— ¿Y dónde estaba Ashley? –Tom pasó saliva.
— Conmigo –El profesor frunció su ceño confundido.
— ¿Y dónde estaba su hijo? –El de trenzas volteó a verlo sorprendido ¿Ashley le había contado su verdad a él?
— ¿Cómo sabe sobre Peter?
— Cuando estaba pasando por momentos difíciles, yo era el único adulto digno de su confianza. –Respondió y dio un fría sonrisa al recordar aquél momento, se sintió honrado, ya que aquél profesor siempre quiso que los alumnos lo vieran como un amigo más y como alguien en la que pueden confiar libremente, en ese caso, Ashley lo vio como su Padre- ¿Dónde estaba Peter? –Volvió a preguntar.
— Con Ruth –Susurró y volvió a mirar el piso.
— Eso quiere decir que… -Tom bajó su cabeza y la ladeó-… ¡Dios mío! ¿No saben nada de él? Los secuestradores, ellos, ¿no se han comunicado con ustedes? ¿Ya le reportaron esto a la policía?
— No es sencillo, profesor –Contestó entre dientes.
— ¿¡Cómo que no!? –Exclamó molesto- La vida de un pequeño corre peligro, ¡un niño! La policía se moverá más rápido por ello ¿¡por qué no hablaron de la desaparición de Peter?! –Cuestionó y se levantó para ponerse enfrente de él.
— No es sencillo –Repitió sin verlo.
— Oh dios, oh dios –Murmuró asustado y se pasó sus manos desesperadamente por su cabello castaño y lo desordenó más de lo que ya estaba- ¿Y Ashley? Me sorprende que ella no esté haciendo nada por Peter… -Tom se levantó de golpe.
— Usted no sabe nada de lo ocurrido, así que no opine –Le pidió tratando de no perder los estribos.
— Un robo, una mujer herida y un niño secuestrado –Contó las razones con sus dedos y levantó tres dedos al rostro de Tom- Creo que sé lo suficiente –Le repuso- Y si Ashley no está haciendo nada por encontrarlo, lo haré yo… y por cierto ¡¿Dónde diablos está?! –Preguntó atónito- Su mejor amiga yace entre la vida y la muerte y ella ¿no es capaz de permanecer aquí…?
— Se fue –Lo interrumpió- Desapareció después de saber que Peter murió. –Daniel se encogió de hombros y entreabrió su boca ante aquella noticia que le cayó como un balde de agua fría.
— P-Peter… ¿murió? –Balbuceó.
— Le prohíbo que diga una vez más que a Ashley no le importa Peter y Ruth porque usted no tiene idea de lo que está pasando en estos momentos y le pido también que no dé su opinión acerca de esta situación.
— ¿Y por qué no? –Preguntó con frialdad.
— Porque sus palabras serían basura. Lo siento pero, usted no debe saber nada más. –Y dicho esto le sacó la vuelta para salir de aquél edificio. Los presentes, se voltearon al percatarse de que Tom los observaba pero los padres de Ruth no le apartaron la mirada de encima.
— ¿Cómo pudiste dejar ir a Ashley en un estado deprimente? –Preguntó decepcionado. Tom se detuvo en seco y volteó a ver la espalda del profesor.
— ¿De qué habla? –Daniel volteó a verlo desafiante.
— Ella era drogadicta –Le recordó- Ser drogadicto es una enfermedad en la que te puedes llegar a curar pero deja cicatrices que nunca se podrán sanar.
— Ashley dejó todo aquello en el pasado.
— Ashley, al igual que todos nosotros, es débil ¿sabes porque ella logró retomar su camino? Por el pequeño que llevaba en el vientre, por Peter, él fue quien le dio la fuerza para curarse de aquella enfermedad cruel. Ahora, aquél motivo se ha ido.
— Ella, no va a volver a tomar esas sustancias si es lo que insinúa. –Le dejó en claro entre dientes.
— Te puedo asegurar que el dolor que sintió años atrás ha regresado y con más fuerza que antes… ¿qué es lo que hacen las personas como ella para alejarlo por unos minutos? –Tom no respondió.
— La he estado buscando profesor –Cedió por fin- La he estado buscando como desquiciado en todas partes… pero no logro encontrarla, no sé en donde mierda puede estar, unos amigos se unieron en su búsqueda y tampoco han tenido suerte. Tengo miedo –Confesó- Miedo de lo que esté haciendo, miedo de con quien está, miedo de que le pase algo… -El Sr. Jefferson bajó su cabeza y meditó un momento.
— El único pueblo que ella conoce a la perfección es Dankova –Informó- está a una semana de aquí. –Y dicho esto volteó a verlo. Tom asintió.
— Gracias –Murmuró y el profesor sonrió.
— Rescátala –Le pidió al verlo salir de la sala de espera. Bajó su vista hacia el ramo de flores que aún tenía entre sus manos y sonrió- Aún no es tarde.
El crepúsculo se había formado permitiéndole salir al exterior, se subió a su auto y se dirigió a toda velocidad al bosque, estando allí, no perdió tiempo y cazó a unos animales. Si tenía la fuerza suficiente, llegaría a Dankova en menos de tres días.
— Te encontraré, lo haré –Le juró al crepúsculo que se posaba sobre él. Aquél pueblo era su última esperanza.
-
últimas noticias! Perdí mi libro de literatura ._. Si, solo esas cosas me pueden pasar a mí -.- xd
Chic@s! Un pequeño recordatorio, Daniel es el nombre del Sr. Jefferson(: bien, me iré a dormir y mañana les subiré dos capítulos por la larga espera ;)! Gracias por leer y por comentar <3 

18 sep. 2011

Cap. 42 Partida.

— Lo sé… Siempre lo supe.


El hermano de Ashley abrió despacio la ventana dejando caer la nieve que estaba atorada en ella, Tom retrocedió al ver que ponía un pie sobre el tejado, estaba dispuesto a salir.
— Hola –Saludó al fin y ladeó su cabeza.
— Hola –Contestó inseguro. Él caminó hacía Tom y levantó su cabecita para ver su rostro.
— Eres demasiado grande, ¿eres un gigante?
— No –Respondió esbozando una sonrisa- Soy Tom.
— ¿Tom?... ¡eres el ángel de mi mami! –Exclamó feliz. El de trenzas parpadeó atónito ¿“mami”?
— No… yo… yo no soy un… ángel –Le dejó en claro y pudo ver como la expresión de Peter cambiaba a una de frustración, si él no era un ángel, entonces, había arruinado el único secreto que Ashley le había pedido guardar.
— Entonces... ella se enojará conmigo –Murmuró el pequeño y agachó su cabeza.
— ¿Por qué?
— Porque no le debo de decir a nadie que ella es mi mami y menos a un desconocido –Respondió nervioso- Por favor, no digas nada –Tom sonrió de medio lado. Ahora entendía la increíble similitud del pequeño con Ashley.
— No diré nada si tú prometes no hablarle a tu ‘mami’ de mí… ¿trato? –Peter asintió y sonrió.

— Trato… pero enserio, eres demasiado alto –Tom rió.

Un fuerte golpe hizo que Tom ladeara el rostro, después, vino una bofetada; él solo apretó sus labios y agachó su cabeza avergonzado.
— ¡Lo supiste todo este tiempo y aún así ¿no hiciste nada para salvarlo a él?! –Preguntó furiosa y le dio otra bofetada- ¡¡Supiste que era mi hijo, supiste que era mi bebé!! ¿Y no lo salvaste? –Preguntó con lágrimas en sus ojos- ¡Eres un maldito! –Calló un momento al recordar el cariño que Peter le tenía al de trenzas, lo golpeó una vez más con todas sus fuerzas- ¡Él te quería, él confiaba en ti… él… él…!
— ¡¿Crees que yo no lo quería?! –Le escupió destrozado y la tomó por sus muñecas, la chica se quejó por el dolor que su agarre le había causado- ¡Lo amaba! Peter se convirtió en mi mundo… ¡al igual que tú! Ustedes dos me hicieron sentir humano –Sollozó- me hicieron sentir por primera vez lo que era formar parte de una familia… ¡Peter se convirtió en…!
— No lo digas –Le advirtió entre dientes. Los dos lloraban con desesperación y los sollozos hicieron que sus voces sonaran entrecortadas- No lo digas –Repitió soltando sus lágrimas. Las manos de Tom temblaron y sus ojos le ardieron por las lágrimas de dolor que no derramaba desde hace tiempo.
— Él se convirtió en mi hijo –Ashley chilló.
— ¡Peter nunca fue tu hijo! –Le hizo saber con descaro. Tom negó.
— Si… ¡si lo fue! –Le retó apretando más las muñecas de la chica, pero esta vez, la furia que Ashley sentía, hizo que el dolor desapareciera.
— ¡No! ¡Peter es mío! ¡¡Sólo mío!! –Gritó cerrando sus ojos fuertemente- Y si tú nunca hubieras entrado a nuestras vidas… -Susurró-… ¡él aún estaría aquí! –Aclaró abriendo sus ojos y miró a Tom- Peter… mi pequeño, él ¡él está muerto por tu culpa! –Tom se tensó.
— No… ¡eso no es cierto!
— ¡Todo es tu culpa! –Repitió apartando sus manos- Si tu nunca hubieras entrado en mi vida… si tu… ¡si tu nunca hubieses vivido! Peter, él… él aún estaría a mi lado –La furia y la tristeza habían cegado por completo a la chica.
— ¿Qué estás diciendo? –Preguntó Tom con un nudo en su garganta, su labio inferior tembló. Ashley apartó su mirada de los ojos de Tom y pudo sentir como su garganta se endurecía y su corazón dejaba de latir, al parecer, ellos presentían lo que la chica quería decir.
— Te odio. –Tom se encogió de hombros y sintió un horrible dolor en su pecho, no, era en su corazón.
— ¿Qué? –Preguntó por lo bajo. Los sollozos de Ashley eran demasiados fuertes, decir esas dos palabras fue una tortura…
— ¡Te odio! -…Pero decirlas dos veces cuando no son ciertas, te mata- ¡Te odio Tom Kaulitz! ¡¡Te odio!! –Gritó una y otra vez con sus ojos cerrados fuertemente y sintió como sus fuerzas vitales se desvanecían, pero no importó, siguió golpeando el pecho del muchacho aunque sabía muy bien que no le causaba ningún daño. Las lágrimas del de trenzas cayeron sobre la chica al agachar su cabeza, al igual que unas gotas de lluvias que te empapaban cuando no llevas protección alguna- Te odio… -Susurró exhausta, los golpes iban disminuyendo.
— Mírame y dímelo –Ashley levantó su rostro hacia el de trenzas y se mordió el labio inferior, no se lo podía decir a los ojos- ¡Dímelo si es cierto! –Le exigió.
— No te quiero volver a ver –Tom negó.
— ¡Mírame a los ojos y dime que me odias!
— ¡No te quiero volver a ver! –Era lo único que la muchacha podía decir- No quiero que te me acerques, no quiero que te acerques a Ruth, al pueblo… ¡a nadie! –Le ordenó- Quiero… quiero que te lleves a esos enfermos de aquí ¡¡quiero que desaparezcas Tom!!
— No lo haré ¡no me iré! Estaré lo suficientemente cerca para cuidarte ¿entiendes? ¡No te dejaré nunca! Porque te amo…
— ¡No lo digas! –Le rogó ahogándose con su propio sollozo- ¡No digas esas palabras! Tú eres incapaz de amar Tom ¿sabes por qué? ¡Porque estás muerto! Solo sabes dañar a las personas ¡eso es lo que los vampiros hacen: Lastimar!
— No, Ashley ¡yo no soy así! –Aseguró desesperado.
— Vete del pueblo –Volvió a ordenar ignorando sus palabras- Vete de aquí, no te acerques… -Le advirtió comenzando a retroceder.
— No puedo dejarte ir. –Se resistió levantando su brazo pero Ashley lo esquivó.
— ¡No vuelvas a tocarme!
— ¡¡No te dejaré ir!! — Rugió destrozado.
— ¡Yo no soy tuya! –Le escupió a gritos y corrió al fin.
Las mejillas de Tom estaban empapadas a causa de las lágrimas. No, no iba a dejar que se fuera. Sus piernas comenzaron a moverse para así, poder correr a toda velocidad, podía alcanzarla con facilidad pero…
— Déjala ir –Frenó en seco al ver a Bill frente suyo- Por tu bien Tom, no la busques en estos momentos –La mirada de melancolía en los ojos de Bill hizo que Tom se tensara.
— Dime que Peter está con ustedes –Bill bajó su mirada.
— Volvimos a perderle el rastro a Andrew…
— ¡Por primera vez, responde a algo! –Le ordenó perdiendo los estribos, Bill lo vio de golpe.
— No, el niño… -Cerró sus ojos e inhaló un poco de aire-… el niño murió.
Los ojos de Tom cambiaron completamente a negros, sus facciones se ensancharon como si fuese un animal salvaje, la furia que estaba en él se pudo ver reflejada en las venas que abarcaban completamente su rostro, había perdido el control al fin.






















Ashley corrió con toda la velocidad que sus piernas le permitieron, sus lágrimas se iban con el viento, como le hubiese gustado que el amor hacia Tom se fuera junto con ellas. Se detuvo al fin al percatarse que a tan solo un kilómetro de distancia se encontraba pequeños edificios y entre ellos pudo apreciar pavimento, era una carretera.
No se movió hacia ese lugar, se quedó de pie como si fuera el tronco de un árbol y lloró como nunca antes lo había hecho; su cuerpo temblaba a causa de los sollozos y su respiración se le dificultaba por tanto llorar, pero no paró de hacerlo.
— También… fue… fue m-mi culpa –Confesó con dificultad. Ella siempre evitaba a los hombres, a cualquiera, logró evitar a Andrew cuándo la invitó a salir, pero llegó aquél muchacho con su porte, su frialdad, su belleza y logró quebrantar la barrera que Ashley había construido, más que nada, para la seguridad de Peter, después de entrar a su vida, enamorarse de él fue demasiado sencillo y es que, ¿cómo no hacerlo si a su lado se sentía segura, si al escuchar su voz lograba calmarla, si al verlo hacía que su día fuera perfecto, si al ser rodeada con sus brazos se sentía protegida y, con la sencilla razón de tenerlo a su lado, se sentía querida? Logró tener su corazón en bandeja de plata, no, de oro pero, claro, se le olvidó que ella no podía ser feliz así que el destino le puso una jugarreta peor: hizo que se enamorara de un demonio, un vampiro y no le bastaba eso, aquél sufrir no era suficiente, también, debía de pagar sus errores con su sangre: Ella era el alimento principal de aquellos seres- Por culpa de esto… -Murmuró viendo las venas de sus muñecas-… por culpa de esto ¡te conocí! Por culpa de esto ¡perdí a Peter! –Gritó destrozada y lo peor no era eso, sino que aquella maldición no era de ella sino de... –Aubrey.

<< Los árboles del bosque se encontraban secos, el sol ya no existía en aquél lugar, el cielo estaba gris, los arbustos eran solamente ramas y las hojas que cubrían el terreno ya no existían, solo había tierra seca por admirar.
Ashley caminó hacia el famoso terreno de rosas, las rosas que ella junto con Aubrey había hecho crecer. Enfrente, estaba una chica de espaldas con un ramo de flores marchitas a su lado, las ramas estaban secas al igual que el maldito ambiente. Ashley vio una rosa marchita debajo sus pies y se agachó para recogerla para después, ocultarla detrás de su espalda.
—Con que, este es el verdadero aspecto de este asqueroso lugar… -Se percató y encarnó una ceja-… todo está muerto, como tú.
— Te juro que esa no fue mi intención –Le aseguró volteando a verla, sus ojos estaban rojos, al parecer, Aubrey también lloraba la muerte de Peter- Yo no pensé que…
— Espera, ¿“pensé”? Tú… ¿piensas? –Preguntó ingenua- No, no lo haces ¿o es que acaso pensaste que involucrar a un niño en un infierno no sería problema? ¿Pensaste que un ser despiadado como Andrew no iba a tocar a un pequeño? ... ¡¿Acaso pensaste que esta maldición no me correspondía?!
— Yo solo… solo quería que Tom fuera feliz –Respondió avergonzada.
— Tom… Tom, Tom, Tom. Sólo pensaste en él, ¿cierto? –Aubrey no contestó- Sólo pensaste en su felicidad, solo viste las cartas a su favor… ¡nunca pensaste en mí! ¿Por qué no lo hiciste? –Le reclamó- Ahora, ¡mira lo que lograste por tu estupidez, tú cobardía! Hiciste que mataran a un inocente, me destruiste por completo…
— ¡No! –Gritó con lágrimas en los ojos.
—… Pero eso no te importa, ¡sólo te importa Tom! –Le restregó entre dientes.
— Ashley ¡perdóname! –Chilló.
— ¿Perdonarte? –Preguntó irónica- ¡¿Cómo te atreves a pedirme eso?! Hiciste el infierno que ya existía en mi vida más grande, hiciste que me enamorara de un demonio, hiciste que matara a mi hijo… ¿Y aún así quieres que te perdone? –Aubrey sollozó- Hace unos minutos le dije a Tom que él tenía la culpa de la muerte de mi pequeño, pero cometí un grave error… él no fue el culpable… ¡Fuiste tú! –Le dejó en claro aventándole la rosa negra en su rostro. Aubrey miró atónita la flor para después, no levantar el rostro- ¡Tú tienes la culpa de todo! Y espero… que pagues por esto en el infierno.
— Ya lo estoy haciendo… –Ashley, quien había comenzado a caminar, se detuvo al escucharla más no volteó a verlo-… siempre he vivido en el –Y al confesarlo, Ashley siguió su camino para dejar que se pudriera en su mundo-… Siempre >>

— ¡Última llamada! –Avisó el chofer de la pequeña central de autobuses- Hey, muchacha ¿subes o no? –Le preguntó al verla sentada en la banca que estaba enfrente de la puerta. Ashley alzó débilmente su mirada y después, vio a la nada.
— No tengo dinero –Susurró.
— ¿Qué dijiste?
— No tengo dinero –Repitió más alto- No tengo boleto… -Terminó de decir y bajó su cabeza para mirar a sus manos que se encontraban desesperadamente unidas. El chofer echó una mirada a los pasajeros del autobús, había solo nueve personas, hizo una mueca y volvió a dirigirse a la muchacha de la banca.
— Puedes subir si quieres, partimos en dos minutos –Y dicho esto, entró al gran transporte para encender el motor. Ashley alzó la mirada nuevamente y volteó hacia atrás para volver a recordar de donde venía ¿irse? ¿Podía irse de aquél pueblo? Tal vez, si se largaba de ahí, Andrew le perdería el rastro y Tom… Tom no la encontraría jamás.
— Pero, aún así, no quiero alejarme de ti –Susurró con un nudo en la garganta- Pero si no hago algo, nunca estaré a salvo…
El autobús partió de la estación al fin. Podía ver como dejaba los pocos locales atrás a través de la última ventana, ya no había marcha atrás, ya no podía detenerse. Recargó su cabeza al asiento y soltó una última lágrima al ver que los locales se habían terminado para darle paso a la poca vegetación del lugar.
— Yo no te odio… -Susurró al ventanal-… nunca podré odiarte. Te amo demasiado, Tom, te amo –Le confesó al reflejo del de trenzas, pero al parpadear, la imagen se desvaneció.
Lo amaba, amaba aquél ‘demonio’, pero no le podía perdonar lo de Peter, no iba hacerlo aunque lo deseara con toda su alma.

-
A que nadie se lo vio venir e_e y si lo hicieron, finjan sorpresa :c haha ok no xd espero que hayan disfrutado al máximo el fin de semana :B yo si, o al menos solo el sábado... hoy solo hice los kilos de tarea de mate :/ y me siento pésima porque no termine varios problemas, detesto ser una caca para esa materia -.-' haha en fin! Disfruten la lectura, los quiero y como siempre, buen inicio de semana! <3



16 sep. 2011

Cap. 41 Juego de muerte

La flecha del velocímetro casi se salía de su origen, el acelerador estaba a punto de salir del carro pero eso no le importaba a Bill, quien no dejaba de presionar a fondo, necesitaba alcanzar a Ashley, necesitaba detenerla y además, debía avisarle a su gemelo que había dejado a la chica sola.

— Contesta –Gruñó al escuchar los timbres por el altavoz y gritó en el momento en que la llamada que era para su hermano se perdió. La tecnología era inútil.
El lujoso auto patinó por lo largo de la carretera, Bill había pisado el freno. El chico se bajó y al escuchar solamente el sonido de los pájaros cerró sus ojos para usar la comunicación que nunca podía fallarle: su mente. Mandó una ola de energía que abarcó veinte kilómetros y al llegar a los límites, el chico abrió sus ojos de golpe al sentir dos fuertes presencias muy conocidas: Purdy y Jinxx. Se giró hacia el auto, pero solo frunció su ceño, necesitaba llegar rápido hacia donde ellos se encontraban y la única manera de hacerlo era corriendo. Sin perder más tiempo corrió aumentando cada vez más su velocidad al sentir las energías de Purdy y Jinxx incrementarse; se detuvo en seco al estar frente un enorme edificio abandonado, Bill entrecerró sus ojos al sentir otra energía, una más débil, como la de un humano… ¡Ashley! — No –Murmuró y entró en aquél lugar. Caminó por dos minutos sin rumbo pero se detuvo al percatarse de que ellos se la habían llevado — Entonces… ¿para qué quieres al niño? —Le cuestionó a la nada. Esto no tenía sentido.
El menor de los Kaulitz corrió hacia el exterior y al poner un pie fuera, se dirigió hacia donde se suponía que Andrew estaría, necesitaba alcanzar a Tom, necesitaba advertirle.























Tom, junto con Georg y Gustav, se encontraban a diez minutos para llegar al lugar donde Andrew estaba: Un punto en medio de la nada, una enorme mansión en ruinas que yacía en el lugar más abandonado y viejo del pueblo. El de trenzas le llevaba la delantera a sus dos discípulos, no le importaba si ellos se quedaban atrás, lo único que le importaba era llegar, quitarle a Peter y matar a su ‘hermano’ de una vez por todas, aunque sabía que si lo atacaba antes del veinte de Marzo, su acuerdo se iría a la mierda y la guerra llegaría antes al pueblo.
— ¡¡Andrew!! –Rugió destruyendo lo poco que quedaba de la enorme puerta de madera. Tom volteó hacia sus lados y al sentir la poderosa energía de su hermano, caminó hacia su izquierda hasta llegar al gran salón, o lo que quedaba de aquella estructura y se detuvo al estar en medio de la enorme sala- Aquí estoy Andrew –Murmuró cruzándose de brazos.
— Si, aquí estás –Se escuchó la endemoniada voz del muchacho y se mostró frente al de trenzas. Subió a lo que antes era un trono para demostrar que él era el que mandaba ahora- Tardaste mucho, pero qué más da, llegaste… -Murmuró decepcionado y antes de que Tom hablase, añadió-: Ya puedes llevarte a Peter –Dijo aburrido. Tom bajó sus brazos y lo miró desconcertado- ¡Traigan al niño! –Ordenó y a los dos segundos, la puerta del fondo se abrió dejando ver a su discípulo Pitts quien traía al pequeño a rastas.
— ¡Tom! –Gritó Peter al verlo, pero al tratar de correr, Pitts lo afirmó bruscamente haciendo que el niño llorara.
— Anda, ve por el mocoso… ya me aburrió –Bufó Andrew y tomó asiento en la sucia silla. El de trenzas lo vio confundido ¿era enserio? Hizo un alboroto… ¿para nada?
— ¡¡Tom!! –Chilló el pequeño haciendo que el de trenzas volviera en sí. Caminó hacia donde se encontraba Pitts y volvió a respirar al ver que no habían lastimado a Peter, el pequeño se encontraba bien pero estaba asustado- Llévame con Ashley –Suplicó sin parar de llorar.
— Tranquilo Peter, nos vamos ya –Le aseguró extendiendo su brazo para tomar su mano, pero Pitts se interpuso entre ellos- ¡¿Qué mierda?! ¡Apártate!
— ¡Oh! Se me olvidaba –Recordó Andrew riéndose y chasqueó sus dedos. Dos puertas se abrieron mostrando a Jinxx y a Purdy quienes llevaban a una mujer inconsciente- Quiero jugar contigo hermano… -Le avisó entrecerrando sus ojos-… Dos personas están aquí y solamente una saldrá con vida, elige: El pequeño Peter, un niño que apenas comienza a vivir ¡o! Ashley… -Purdy levantó el rostro de la chica-… la mujer que amas y según esto, siempre protegerás –Finalizó sonriendo y se volvió a sentar.
Tom, por primera vez en su vida pudo sentir el frío que yacía en su cuerpo, por primera vez sintió miedo, por primera vez se sintió frágil.
— ¡¿Qué le hiciste?! –Gritó furioso y clavó la mirada en Ashley.
— Vamos Tom, solo me divierto un poco –Respondió subiendo sus pies en el brazo de la silla- Ah, y elige pronto que mis discípulos tienen hambre y no son muy pacientes –El de trenzas pudo ver una sonrisa en cada uno de ellos. Volteó de golpe hacia Peter quien comenzó a llorar más y más al escuchar a Andrew.
— Calma Peter, todo estará bien –Le mintió volviendo a extender su mano.
— ¡Elegiste a Peter! –Soltó feliz Andrew- Purdy, Jinxx… llévense a Ashley –Éstos dos rieron.
— ¡¡No!! –Gritó Tom desesperado.
— ¿Entonces eliges a Ashley? –Preguntó Andrew alzando una ceja.
— ¡Suéltame! –Chilló Peter al ser cargado por Pitts.
— ¡Déjalo! –Ordenó Tom perdiendo los estribos.
— Tom, tienes que elegir –Insistió Andrew- porque, sino tomas una decisión en 10 minutos, perderás el juego.
— ¿Qué quieres decir? –Preguntó entre dientes.
— Los mataré a los dos.
— No si yo te mato primero –El de trenzas se giró al escuchar a su gemelo: Él, Georg y Gustav habían entrado.
— Bill… ¡No lo hagas! –Ordenó atónito al ver que se lanzaba contra Andrew- ¡Bill! –Gritó al ver que Christian, el último discípulo de Andrew, lo empujaba lejos de su Señor.
— ¡Nadie se entrometa! –Advirtió ‘Andy’ al ver que Georg y Gustav estaban a punto de atacar también- Esto es solo entre Tom y yo –Aclaró sonriendo. Tom gruñó.
— ¡Ashley!... ¡Abre los ojos por favor! –Le suplicó Peter al ver a su madre a un metro de él- Ashley… ¡por favor!
— ¡Callen al mocoso! –Ordenó y Pitts le tapó la boca y lo presionó más contra su cuerpo. Eso hizo enfurecer a Tom.
— ¡No lo toques! –Cerró sus manos en forma de puño.
— Tic-toc… tic-toc… -Murmuró Andrew.
Tom dio un grito de desesperación, se encontraba en el límite. Debía salvar a Peter a su… su hijo pero no podía permitir que le arrancaran a Ashley, no iba a cometer aquél error una vez más, pero Peter es solo una víctima inocente en este infierno, pero si Andrew toca a Ashley, será invencible pero… Ashley y Peter eran su familia, su responsabilidad, su fortaleza.
— ¡Agh! –Volvió a gritar y se tomó la cabeza con desesperación.
— El tiempo corre hermanito –Avisó Andrew volviendo a reír.
— ¡Mátalo! –Gritó Bill, quien trataba de deshacer de Christian- ¡Mata a Andrew, Tom!
— ¡No! ¡Rescata a Ashley! –Gritó Gustav.
— Gustav… el pequeño –Le recordó Georg en susurro. El rubio pasó saliva con dificultad.
— Si se quedan con Ashley, nunca podremos derrotarlos… ¡Salva a la chica! –Volvió a gritar.
La cabeza del de trenzas estaba a punto de estallar, se encontraba perdido y es que por primera vez, no sabía qué hacer. Rendido, se dejó caer de rodillas y sintió como una gota de sudor se resbalaba por todo su rostro.
— Te dije que te arrepentirías –Susurró Andrew- Debiste de unirte a mí cuando te di la oportunidad.
— Yo nunca… estaré a tu lado –Le aseguró entre dientes.
— Bien, por tu estupidez, una vida está a punto de perderse y no podrás hacer nada por evitarlo –Tom agachó su cabeza.
Su visión borrosa hizo que volviera a parpadear para recuperar su vista, Ashley estaba despertando. Escuchaba voces a lo lejos y el sonido era débil, aún se encontraba adolorida por el golpe que había recibido; lentamente alzó su cabeza y pudo observar muy apenas a Georg y a Gustav, parpadeó y volteó hacia su derecha y pudo ver a Bill quien estaba detenido por otra persona, otro parpadeo más y volteó hacia su izquierda…
— Tom –Murmuró desorientada al ver al de trenzas de rodillas. Alzó su vista y vio a Andrew a su lado y a lo lejos vio a un pequeño- Peter –Habló difícilmente- Peter… -Repitió con un sollozo y caminó hacia él o eso creyó ella- ¿Qué pasa? –Preguntó al percatarse de que no se podía mover, vio a su alrededor y observó que Purdy y Jinxx la sostenían de sus brazos- ¿Qué hacen?... ¡suéltenme! –Ordenó moviéndose, pero era inútil.
— ¡Pero miren quien despertó! –Inquirió Andrew y sus discípulos rieron- Decidiste volver en el mejor momento.
— ¿De qué hablas? ¡Suéltame!... ¡Y suelta a Peter! –Le gritó al ver a su pequeño en manos de Pitts- Tom…. ¡Tom! –Lo llamó y el de trenzas alzó su cabeza- ¡Ayuda a Peter por favor! ¡Ayúdalo! –Le imploró pero el de trenzas volvió a bajar su cabeza- ¿Tom? –Susurró al ver una lágrima proveniente del de trenzas caer al suelo.
— Ashley…si Tom ayuda a Peter tú te mueres. –Le informó Andrew y se cruzó de brazos.
— ¿De qué hablas? –Preguntó con un nudo en la garganta.
— Si Tom decide salvar a Peter, tú te quedas aquí y si decide salvarte a ti, Peter se queda y se convierte en nuestra cena, así de sencillo –Las pupilas de Ashley se dilataron completamente y volteó a ver de golpe a Tom y después a Peter quien lloraba más no podía gritar ya que la mano de Pitts se lo impedía.
— No –Soltó anonada- ¡No! –Gritó comenzando a luchar para poder liberarse de Jinxx y Purdy- ¡No toques a Peter! ¡¡No lo hagas!! Tom… ¡Tom! –Lo llamó con todas sus fuerzas- ¡Salva a Peter! ¡¡Sálvalo a él!! –Le suplicó con lágrimas en los ojos- ¡Salva a mi pequeño!
— Nueve minutos Tom –Avisó ‘Andy’. Tom volvió a alzar su cabeza mostrando una mirada de inmenso odio e impotencia hacia su maldito hermano.
— ¡Mátalo de una vez Tom! –Volvió a gritar Bill. El de trenzas se levantó.
— ¡Salva a Peter, por favor! –Rogó una vez más Ashley. Tom no habló, solo caminó hacia ella.
— Ha tomado una decisión –Confirmó Purdy y sonrió.
— No –Negó Ashley por lo bajo- ¡No, Tom! ¡No me salves a mí! –Pero Tom no se detuvo hasta estar frente a ella.
— Suéltenla –Ordenó Andrew y sus dos discípulos la aventaron a sus brazos.
— ¡¡No!! –Chilló la chica- ¡¡Mátenme a mí!! ¡Peter! –Lo llamó desesperada y se estremeció al percatarse de que era rodeada por los brazos del de trenzas- No… no… ¡Salva a mi pequeño! ¡¡Tom!!
— Llévense al niño, es hora de cenar –Los brazos presionaron el cuerpo de Ashley.
— ¡Mami! –Gritó Peter al fin. El descontrol se hizo presente.
Gustav y Georg se abalanzaron contra Purdy y Jinxx, Bill aventó con todas sus fuerzas a Christian haciendo que un débil pilar cayera sobre éste y al visualizar a Pitts y Andrew, corrió hacia ellos.
— Llévate a Ashley –Le ordenó a su hermano y Tom la cargó para alejarse de aquél lugar de una vez por todas.
— No ¡Bájame! ... ¡¡Peter!! –Gritó al ver que Andrew le quitó el niño al hombre que lo tenía para poder huir con él, Bill no lo pudo detener ya que Pitts se interpuso en su camino- ¡¡Peter!! –Lo llamó una última vez al escuchar a su pequeño llorar, después, solo vio árboles, tierra, hojas, había salido pero Tom no la soltó en ningún momento, no hasta estar lejos- Tenemos que volver, ¡tenemos que salvar a Peter! –Le ordenó pero Tom la volvió a detener- ¡Suéltame! Tengo que ir por él. –Le aseguró desesperada y trató de quitar la mano del de trenzas de su brazo- ¡Tom, por dios! –Gritó dando un sollozo- ¡Tenemos que ir por él! ¡¡Tom!!
— Debo mantenerte a salvo –Susurró y Ashley lo vio asustada, la voz del de trenzas estaba muerta.
— Y yo debo mantener a salvo a Peter, no me importa si tengo que morir –Le dejó en claro y apartó su brazo bruscamente. La chica no pudo caminar ya que, de un parpadeo, Tom se puso enfrente de ella impidiéndole el paso- Hazte a un lado –Le ordenó entre dientes, pero el chico no se movió- ¡Quítate!
— No –Fue su última palabra. Ashley se quebró.
— ¡Debo ir por Peter! ¡¿Qué no lo entiendes?! –La mandíbula de Tom se endureció y Ashley dio un grito de dolor- ¡Él es mi hijo! –Le escupió entre llantos. Tom se encogió de hombros y cerró sus ojos fuertemente para poder decir:
— Lo sé.


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Se acuerdan que les dije que me iban a odiar? Bien, era por esto D: Y las cosas se ponen un poquito más fuertes, si, la guerra se acerca, en fin, espero que disfruten la lectura:)

11 sep. 2011

Cap. 40 Trampa.

Ni siquiera espero a que se detuviera, al estar frente a la casa de la Sra. Heiffer, Ashley abrió la puerta del auto y salió corriendo hacia la entrada de la casa. Sus intentos por abrir la puerta eran en vano, estaba cerrada.

— Hazte a un lado –Le ordenó Tom apartándola de la entrada. Giró la perilla y la puerta se abrió llevándose junto con ella la mitad del marco. Ashley entró y encendió las luces llevándose la sorpresa de que los muebles de la anciana estaban cubiertos por una manta blanca y sus pertenencias no se encontraban por ningún lado.
— No puede ser –Susurró anonada.
— Ellos no estuvieron aquí –Pudo afirmar un poco desorientado en el borde de la puerta.
— Pero… pero ¡Peter estaba aquí! –Gritó desesperada- La… la Sra. Heiffer no se iba a ir hasta… -Calló de golpe.
— ¿Qué? … ¡¿hasta qué?!
— Llegaron por ella temprano –Respondió al fin y volteó a verlo.
— Pero no pudo dejar al pequeño solo.
— No –Lo acompañó con su hipótesis- Ella se fue porque hubo alguien más que llegó a cuidarlo.
— ¿Andrew? –Preguntó irónico. Ashley negó.
— Si ella no los conoce, no actúa… dejó a Peter con alguien de mi confianza y que ella también conocía –Tom se encogió de hombros- ¡Lo dejó con Ruth! –Volvió a callar de golpe y se exaltó al analizar la respuesta- ¡También tienen a Ruth! –Tom bajó su mirada, Andrew no juega con piezas de más.
— No… Andrew no necesitaba a Ruth para nada.
— ¿Quieres decir qué…? –Ladeó su cabeza ingenua y su voz se hizo frágil- La… ¿L-la mató?
— Ashley…
— ¡No! ¡No, ella no! –Gritó desesperada y salió de la casa.
No volteó a verlo y tampoco le dirigió la palabra, ella solo quería llegar a su casa. Caminó tambaleándose y avanzaba despacio, sus energías se le habían agotado y antes de dar con el suelo, Tom la sostuvo.
— Te llevaré a la cabaña, nosotros seguiremos buscando a Peter –Le avisó tomando su mano, pero ella lo apartó.
— No, yo también buscaré a Peter y… a Ruth, Tom, ella no está muerta –Le aseguró con sus ojos llorosos. Tom abrió y cerró su boca, no pudo pronunciar palabra alguna al escuchar que una persona se acercaba a ellos.
— ¿Ashley? –Preguntó una señora de por lo menos treintaicinco años. La chica débilmente alzó su mirada al verla y asintió- Oh niña, no sé cómo decirte esto pero… hubo un robo en tu casa o al menos eso es lo que se piensa.
— ¿Qué? –Exclamó y Tom la afirmó para que no volviera a dar con el piso.
— Sí, unos ladrones entraron a su casa pensando que estaba sola pero ahí se encontraba una mujer.
— ¿Una mujer? –Preguntó sorprendida.
— Sí, no sé, tal vez la mujer se defendió y los ladrones contraatacaron, se asustaron y huyeron sin poder cumplir con su objetivo. Lo bueno es que nosotros escuchamos los gritos de la joven y no dudamos en llamar a la policía y a una ambulancia –Ashley se tensó- Iba muy mal herida, los paramédicos la encontraron inconsciente… perdió demasiada sangre, tal vez es mejor que vayan a verla, la chica está en el hospital del centro –Les informó y dio media vuelta para ir a su casa, era de noche y la señora no quería arriesgarse.
— ¡Espere! –Suplicó la chica y dio un paso hacia ella- ¿Y el niño?
— ¿Niño?... ¿Qué niño?
— ¡El niño que vive en esa casa! ¡Mi hermano! –Le gritó molesta y la Señora frunció el ceño.
— Lo siento, pero ahí no había niño alguno –Y dicho esto, se fue. Ashley sollozó por lo bajo y comenzó a caminar con ayuda de Tom hasta llegar a su hogar. La chica se detuvo frente el auto que estaba estacionado en su cera.
— Ruth –Murmuró y caminó hacia el auto- Sé que lo protegiste Ruth... –Tom siguió caminando y se detuvo al ver la puerta destrozada. Sus cejas se fruncieron y pasó de ver la puerta al fondo de la casa, la cocina. Aún podía sentir la energía de Andrew, seguía plasmada en cada pared de la casa.
— ¿Cómo lograste pasar? –Preguntó entre dientes y volvió a dirigir su mirada hacia la puerta, volteó a ver el marco y sin pensarlo, lo tocó.
Andrew llegó como toda una persona normal, se detuvo frente la puerta y en lugar de tocar el timbre, optó por dar tres ligeros golpes a la puerta, no tardó mucho para que el pequeño niño la abriera.
— Andrew… Ashley no está en casa –Le avisó por lo bajo.
— ¿Enserio? Pero yo no vine a verla a ella.
— ¿A no?

— ¡No! Vine a verte a ti, quería saber si querías jugar conmigo, entonces, ¿me invitas a pasar? –Tom apartó su mano y gruñó. Entró a la casa y un poco desorientado, caminó hacia la cocina y tocó la barra.
— ¿Qué vas a hacer Ruth? –Preguntó alarmado el pequeño al ver que la chica alzaba el cuchillo hasta el cuello de Andrew.
— ¡Dije que no te acercarás! –Andrew la ignoró, siguió caminando hacia ellos.
— ¡Agh! –Andrew dio un grito desgarrador, Ruth le había encajado el cuchillo en su corazón. Peter gritó y lloró más fuerte de lo normal.
— Corre –Le ordenó Ruth tomando la mano del pequeño –Tom volteó hacia las escaleras, tocó uno de los escalones y pudo observar a Ruth y Peter correr hacia arriba. Siguió aquella imagen hasta que los vio entrar en la habitación de Ashley, se detuvo en seco al ver una enorme mancha opaca en el piso de madera, el de trenzas se colocó de cuclillas y puso su mano sobre el piso.
— Ven Peter, tenemos que salir –Insistió tomando la mano del pequeño y apresurada, abrió la puerta- Imposible –Susurró impactada.
— ¿Sabes? Tu plan hubiera funcionado a la perfección si yo ¡tuviera corazón! –Le gritó entre carcajadas y se sacó el cuchillo mostrando una gran cantidad de sangre. Ruth no pudo más y gritó completamente aterrada- Además, no puedes matar a alguien que ya está muerto, ¿no crees? –Preguntó con una sonrisa- Pero… -Meditó un momento-… ¡si puedes matar a alguien que está vivo! –El cuerpo de Ruth se paralizó, pero la fuerza de proteger a Peter hizo que aventara al pequeño lejos de ahí.
— ¡Ruth! –Gritó completamente destrozado al ver como Andrew le encajaba con furia el cuchillo en su tórax.
Tom apartó su mano al ver la última escena: Andrew huyendo con Peter. Molestó, formó un puño con su mano y golpeó el piso de madera haciendo que los pedazos saltaran de su lugar.
— Ya voy por ti Peter.
— ¿Qué le hicieron a Ruth? –Preguntó Ashley a su espalda al ver la mancha en el piso destrozado. Tom se puso de pie y la sacó de la habitación.
— Te llevaré al hospital para que estés con ella, a demás, ahí estarás a salvo…
— ¡Yo quiero ir por Peter! –Le hizo saber apartando su mano. Pero Tom la tomó por los brazos.
— Entiende ¡es peligroso!
— ¡No me importa! Es… es mi hermano –Murmuró- ¡Tengo que ir por él!
— ¡No! –Negó completamente- No te llevaré conmigo, no lo haré.
— ¡Tom él es…!
— ¡No quiero perderte! –Gritó por fin y la chica se paralizó- No te voy a arriesgar, no te voy a perder.
— No lo harás –Le aseguró acariciando su mejilla- No lo harás… -Calló por unos segundos, pero después, asintió- De acuerdo, llévame al hospital pero antes, déjame entrar al cuarto de Peter, quiero ir por algo.
— De acuerdo, te espero en el auto.
Ashley no caminó hasta ver que Tom bajara las escaleras. La chica no hizo esfuerzo alguno para abrir la puerta, con la brisa que ella misma había ocasionado, ésta se abrió sola. Ella, con miedo, entró y no pudo dar paso alguno sin caer de rodillas, ese maldito le había quitado a su hijo, pero así como ella estaba sufriendo en esos momentos, él iba a agonizar de dolor.
— Te equivocaste de familia –Murmuró entre dientes y se puso de pie para caminar a la cama de Peter, ahí, yacía el libro de su cuento favorito ‘Pinocho’. Lo levantó y se lo llevó a su pecho- Tranquilo bebé, pronto estarás conmigo otra vez –Se levantó y antes de salir de la habitación, observó su reflejo en el pequeño espejo que se encontraba arriba de una cajonera. — Tenías razón Aubrey, no fue justo lo que me hiciste –Un espantoso sonido se escuchó. Ashley había quebrado el espejo con el libro de cuentos.
La chica siguió con su mirada un papelito que salió de una de las páginas del texto y al tocar el suelo, lo recogió:
Peter y yo nos estamos divirtiendo mucho en el antiguo hospital en los límites del pueblo, pero nos falta una persona más para proseguir con el juego ¿quieres participar Ashley? Te juro que tú también te vas a divertir. Saludos, tu querido amigo Andrew.
La chica arrugó completamente el papel y lo tiró lejos, sabía donde quedaba aquél edificio abandonado, pero sabía que Tom no la iba a dejar ir.
— Perdóname, pero no puedo esperar más.
Afuera, Bill le informaba en donde se encontraba Andrew, por fin lo habían encontrado.
— Lleva a Ashley al hospital, yo iré para allá –Pero antes de partir, inquirió- No la dejes sola –Bill asintió.
— Georg y Gustav te esperan en las afueras del pueblo –Y ante este aviso, Tom corrió hasta desaparecer. Ashley al salir, vio a Bill confundida.
— ¿Dónde está Tom?
— Fue por Peter –Respondió abriendo la puerta del auto- Te llevaré al hospital.
— ¿Peter?... ¿dónde está él?
— Sube al auto rápido –Le ordenó.
— ¡Respóndeme!
— Sube al auto –Repitió y Ashley suspiró- Tranquila, el niño estará bien.
No pudieron pasar más allá de la sala de espera, Ruth aún seguía grave y había pocas esperanzas de que sobreviviera.
— Ella casi muere por proteger a Peter –Murmuró nerviosa.
— ¿Cómo sabes eso? –Preguntó Bill, quién estaba recargado en la pared fría.
— Porque ella es mi amiga –El pelinegro no preguntó más, después de todo, no le dio una buena respuesta- Disculpa, pero tengo que ir al baño –Avisó poniéndose de pie, pero se detuvo al ver que Bill la siguió- Tengo que ir sola –Recalcó. El chico solo bufó.
— Como quieras –Ashley volteó a su alrededor y tarde, se dio cuenta que esto era un hospital, con personas, y con un banco de sangre en algún lugar.
— ¿Estarás bien si te dejo aquí? –Preguntó un poco avergonzada. Bill rió.
— Fui el primero en aprender a controlarse.
— ¿Quién fue el segundo?
— Gustav –La chica hizo una mueca.
— ¿Quién fue el último?
— Tom.
— No tardo… -Dijo volviendo al tema inicial, tal vez, nunca debió preguntar eso.
En la vuelta del pasillo, se encontraban los baños, pero tres pasillos después había una salida de emergencia. La chica la abrió y al salir se percató de un punto luminoso a tan solo un metro de ahí, así que no perdió más tiempo y corrió hacia la parada de autobuses, ya estando ahí, lo único que tenía que hacer era esperar pero no por mucho ya que Bill se podía dar cuenta en cualquier momento y saldría a buscarla y sin duda, la encontraría con mucha facilidad.
Mientras tanto, Bill observaba con sumo fastidio a las personas que se encontraban en la sala de espera, a los doctores salir y entrar por diferentes puertas, a las enfermeras que reían entre ellas y a las secretarias que te atendían al llegar.
— Me pregunto que se sentirá… estar… -Se mordió el labio inferior-… enfermo. –Terminó por fin. El chico alzó la vista al reloj que se encontraba sobre las cabezas de las secretarias, Ashley ya se había tardado. Gruñó por lo bajo al no poder sentir su débil energía alrededor así que decidió ir hacia las puertas de los baños. Nada- ¡Mierda! –Maldijo por lo bajo, ella ya no estaba en el edificio. Como loco, comenzó a correr por los diferentes pasillos del hospital hasta que por fin dio con la puerta de ‘Salida de Emergencia’; acelerado, la aventó y al estar afuera se percató de la parada de autobuses. En ese momento, no le importó si alguien lo veía o no, corrió y ante el ojo humano se volvió invisible por la velocidad- ¡Agh! ¡¿Por qué no haces lo que se te ordena?! –Le preguntó a la nada, ya era tarde, Ashley ya se encontraba a kilómetros de ahí.
Ella, no se bajó hasta llegar a la última parada de aquella ruta: la estación. El chofer se levantó dispuesto a terminar aquél turno, por fin se iría a su casa después de estar toda la tarde por todo tipo de calles.
— Señorita, hasta aquí llega la ruta –Le avisó al percatarse de que le faltó un pasajero- Y ningún autobús saldrá hasta dentro de seis horas –Ashley solo exhaló.
— Ya lo sé Señor, de hecho, esta era mi parada –Y al decir esto, se puso de pie y antes de salir por la puerta trasera la voz del chofer la detuvo.
— Espero que alguien la esté esperando, en estos días es muy peligroso andar sola a estas horas de la noche y más por estos rumbos dónde no hay nada.
— Yo más que nadie lo sé… y sí, me está esperando alguien. –El chofer asintió.
— Bien, pues no me queda nada más que decirle: Buenas noches. –Ashley dio una débil sonrisa.
— Buenas noches –Le deseo bajando por fin.
Al caminar por aquel estacionamiento de autobuses, los pocos hombres que se encontraban ahí empezaron a chiflarle y a gritarle majadería y media, pero eso no fue lo que la detuvo, lo que la detuvo fue que al salir, se dio cuenta que aquella carretera no estaba iluminada en lo absoluto.
— No hay nadie aquí… sólo yo –Se dijo a sí misma y cerró sus ojos- Gerald, él… él no está aquí –Se volvió a decir y sacó su celular que, sinceramente, no le sorprendió que no tuviera señal. Volteó aquél aparató para poder utilizar la pantalla como linterna, su estúpido temor no la iba a detener- Ya voy por ti Peter –Aseguró empezando a avanzar.
Sabía muy bien donde quedaba aquél hospital ¿Por qué? Porque ella iba a ese lugar para drogarse junto con sus demás “amigos”. Ashley rió al recordarlo. Amigos, ¿cómo creyó que esa bola de imbéciles eran sus amigos? Tal vez, porque en aquél tiempo, ella pensaba que cualquier persona que le podía facilitar el acceso hacia aquél infierno era su amigo, ¿por qué pensaba así en esos tiempos? Era una tonta. A veces se ponía a pensar qué hubiera sido de su vida si no hubiera tenido a Peter ¿estaría muerta en cualquier punto de la ciudad? ¿O estaría sufriendo y agonizando por una enfermedad terminal que pudo haber agarrado de cualquier lugar? Era por eso que Peter era más que su hijo, era su razón de vivir, era su razón para no volver a recaer, era su razón para seguir en este mundo, era su todo y era por él que estaba dispuesta a enfrentarse a todo el mundo: Andrew, la mujer llamada Verónica, incluso hasta a Tom –por desobedecerlo-; también estaba dispuesta a dar su vida por la del pequeño si es que Andrew se lo proponía y si esa es la única forma en mantener a su hijo a salvo. — Lo siento Tom –Murmuró y se abrazó a sí misma- Pero primero es mi pequeño –Volvió a presionar cualquier tecla del celular para que le iluminara el camino, faltaba poco para llegar a la estructura del hospital.
¿Quién lo diría? En estos momentos podría estar en su casa, compartiendo un alegre momento con Peter, Tom y… tal vez, Ruth. Pero no es así: Peter está secuestrado, Tom fue a su auxilio y Ruth esta grave en el hospital y todo… — ¡Todo por tu culpa! –Gritó con sus ojos llorosos- ¡Si tú no me hubieras hecho esto a mí! ... ¡Si no hubieras sido tan cobarde como para librarte de esta maldición! ¡Te odio Aubrey! –Gritó adolorida y mientras seguía caminando se limpiaba las lágrimas con furia, ella no derramaría ninguna por esa cobarde pero, si Aubrey no le hubiera puesto en el mismísimo infierno, no hubiera conocido nunca a Tom y no se hubiera dado cuenta que podía enamorarse perdidamente de alguien una vez más, entonces ¿se supone que debía estar agradecida con Aubrey por ello? Y también recordó cuando la mandó a un oscuro bosque para mostrarle lo que Tom realmente era, ella no le temió a la oscuridad en aquél momento, ni siquiera tembló, Aubrey le había ahuyentado el miedo ¿¡también debía de darle las gracias?!










Ashley dejó de abrazarse al estar enfrente del edificio cuya estructura seguía intacta, había llegado al fin. En la entrada, no había puerta alguna y se podía observar como la oscuridad consumía sin piedad aquél hospital. —Yo ya no te temo –Le dijo orgullosa a la nada y entró a las penumbras.
Los flashbacks de su pasado se abalanzaron contra ella en el momento en el que puso un pie dentro, pero eso no la detuvo; se pudo ver a ella misma intoxicándose en algunos rincones, se vio a ella misma como se dejaba tocar por cualquier extraño, se vio ella misma sufrir por el dolor que sentía en sus venas al introducir en su cuerpo las diferentes sustancias de placer, pero la vez, del sufrir. La chica nunca entendió porque sus venas le dolían tanto hasta el grado de desear la muerte, nunca entendió porque era a la única que le ardía la sangre al intoxicarse pero la respuesta le llegó esta mañana: Su sangre era el más codiciado poder entre los seres de la noche.
— ¡¿Peter?! –Lo llamó a todo pulmón, pero solo ocasionó que los cuervos salieran de su escondite. Ashley automáticamente se cubrió al ver que venían directo hacia ella ya que a sus espaldas se encontraba la salida más cercana- ¡¿Peter?! –Volvió a llamarlo y se introdujo más en aquél lugar- ¡Andrew, aquí estoy! –Gritó hasta sentir su garganta arder- ¡¿No era lo que querías?!... ¡¡Andrew!!
— Vaya, eres puntual –La chica se tensó al escuchar una voz a su lado, no era Andrew, sino Purdy, el chico que portaba la cadena de estrella.
— Dame a ¡mi! Hijo –Le exigió, en ese momento, el miedo no existía. Purdy rió.
— Tú no me exiges, solo eres nuestro alimento –Le recordó con arrogancia. La chica se enfureció.
— Yo no soy eso –Repuso entre dientes.
— Si lo eres –Otra voz más a sus espaldas, el segundo seguidor de Andrew: Jinxx- Siempre lo fuiste –Ashley se volteó para verlo de frente.
— Entrégame a-mi-hijo demonio de porquería –Le exigió brindándole un golpe en su cara. Los ojos de Jinxx cambiaron a un color rojizo, su boca se ensanchó mostrando sus horribles colmillos y su cara se llenó de venas color negras.
— ¡Humano de mierda! –Rugió y la aventó contra la pared. El cuerpo de Ashley rebotó brutalmente al caer contra al piso haciendo que quedara inconsciente de inmediato.
— ¡Hey! ¡¿Qué haces?! –Preguntó Purdy deteniéndolo al ver que Jinxx estaba dispuesto a despedazarla- Ya tendrás tu oportunidad –Le recordó esbozando una sonrisa al igual que su compañero, quien regresaba nuevamente a su forma.



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Bien, mañana todos devuelta la escuela ._., supongo xd Chica/os, quiero saber ¿Qué les pareció el cambio de look de Bill? A mi la verdad me pareció bueno (: Además, viene de Bill xd, me sorprende que aún no se haya teñido el cabello de verde fosfo ._. xd, pero la razón de mi pregunta es porque ya hay varias "fans" que están asegurando que dejaran de escuchar a Tokio Hotel SOLAMENTE por el cambio de Bill ._. En mi opiníón, esas no son fans, ni siquiera grupies ._. ellas no son nada. Las verdaderas fans se quedan aun si bill se rapa, Georg se hace trenzas, Gustav se tiñe el cabello de muchos colores y si Tom decidi no sé, tatuarse la cara, porque las verdaderas fans se quedan por el talento de los cuatro chicos, no por su físico. En fin, esa es mi opinión y espero la de ustedes (: sobre todo, del capítulo! Los quiero y disfruten de la lectura.

10 sep. 2011

Cap. 39 Juego con fuego.

Ruth corrió hacia la cocina, el miedo no la dejaba actuar con sensatez. Bajó al niño y comenzó a abrir los cajones como loca para buscar algo que le sirviera, en este caso, un cuchillo.

— Oye, yo solo quiero jugar –Ruth se giró con la arma entre sus manos y lo alzó algo temblorosa.
— Quédate detrás de mí Peter –Le ordenó jalándolo a su espalda.
— ¿Qué vas a hacer Ruth? –Preguntó alarmado el pequeño al ver que la chica alzaba el cuchillo hasta el cuello de Andrew.
— No te acerques –Amenazó Ruth.
— ¿Por qué me tratas así? –Cuestionó Andrew ladeando su cabeza.
— Tú eres el que estás causando toda esta masacre en el pueblo –Habló por fin.
— Oh, ¿cómo eres capaz de acusarme de algo tan horrible? –Preguntó dolido pero no pudo evitar reír. Ruth se asustó.
— ¡Casandra estaba contigo! –Le escupió y Andrew calló- Los vi subirse juntos al auto ¡¿qué le hiciste?!
— Eres muy lista –Admitió entrecerrando sus ojos.
— ¡¿Qué le hiciste?! –Volvió a preguntar.
— ¿Qué está pasando? –Cuestionó Peter completamente asustado.
— ¡Responde Andrew! –El chico sonrió.
— La maté –Sus ojos se tornaron negros y había un brillo inhumano en ellos. Ruth estaba aterrada, Andrew no era normal- Y tú tendrás su mismo destino sino entregas al niño –Amenazó. Peter comenzó a llorar.
— No lo haré –Respondió entre dientes.
— Bien, creo que tendré más diversión –Confesó dando un paso hacia ellos, pero Ruth retrocedió.
— ¡No te acerques!
— ¿O qué? –Cuestionó encarnando una ceja y dio un paso más.
— ¡Aléjate!
— ¡Ruth! –Gritó Peter entre sollozos, Andrew ladeó su cabeza para ver la mirada del pequeño.
— D-d-descuida Peter, todo estará bien –Trató de calmarlo.
— No le mientas el niño, él no merece eso –Dijo decepcionado.
— ¡Dije que no te acercarás! –Andrew la ignoró, siguió caminando hacia ellos. Ruth estaba presionada, los llantos de Peter, el miedo y Andrew, no la dejaban pensar con claridad ¿pensar? En ese momento no había tiempo para eso.
— ¡Agh! –Andrew dio un grito desgarrador, Ruth le había encajado el cuchillo en su corazón. Peter gritó y lloró más fuerte de lo normal.
— Corre –Le ordenó Ruth tomando la mano del pequeño. El pequeño iba a casi a rastras, pero Ruth no se podía detener, estaba cerca de la puerta.
— No se pueden ir a la mitad del juego –La chica se detuvo en seco. Un hombre les obstruía la salida ¿qué hacer, para donde correr? Rápido, volvió a cargar al pequeño y corrió hacia las habitaciones. La chica los encerró en la alcoba de Ashley mientras planeaba un plan de escape, pero los llantos de Peter no la dejaban concentrarse, ni siquiera podía escuchar sus pensamientos.
— Peter, por favor ¡cálmate! –Le suplicó abrazándolo.
— ¡Quiero a mi mami! –Suplicó muy apenas, el llanto no lo dejaba respirar.
— Vamos a salir de aquí, ¿sí? –El niño siguió llorando.
— ¡Quiero irme! –Volvió a suplicar.
— Nos iremos –Le aseguró tratando de buscar alguna salida, y lo único que había era la ventana. La chica corrió nuevamente donde el pequeño y lo tomó delicadamente por los hombros- Peter, encontré la forma de salir, pero tienes que confiar en mí… ¿confías en mí? –El niño asintió y Ruth lo volvió a cargar y rápido, caminó hacia la ventana y la abrió- Por nada en el mundo abras los ojos ¿de acuerdo?
— De acuerdo –Murmuró cerrándolos tan fuerte como pudo. La chica puso un pie sobre el tejado, pero nuevamente su intento de escape fue en vano.
— Yo no lo haría sino fuera tú –Otro hombre más apareció enfrente de ella de un salto- Además, no querrás que el pequeño se lastime.
— ¡Ruth! –Gritó asustado Peter al escuchar la voz desconocida. La chica soltó un pequeño sollozo y volvió a entrar a la casa, cerró la ventana y corrió las cortinas ¿Qué podía hacer? Estaba atrapada.
— Ashley, por favor, regresa –Suplicó por lo bajo- Ven Peter, tenemos que salir –Insistió tomando la mano del pequeño y apresurada, abrió la puerta- Imposible –Susurró impactada.
— ¿Sabes? Tu plan hubiera funcionado a la perfección si yo ¡tuviera corazón! –Le gritó entre carcajadas y se sacó el cuchillo mostrando una gran cantidad de sangre. Ruth no pudo más y gritó completamente aterrada- Además, no puedes matar a alguien que ya está muerto, ¿no crees? –Preguntó con una sonrisa- Pero… -Meditó un momento-… ¡si puedes matar a alguien que está vivo! –El cuerpo de Ruth se paralizó, pero la fuerza de proteger a Peter hizo que aventara al pequeño lejos de ahí.
— ¡Ruth! –Gritó completamente destrozado al ver como Andrew le encajaba con furia el cuchillo en su tórax. Peter, se limpió las lágrimas y junto todo el valor que cabía en su pequeño cuerpo- ¡Déjala en paz! –Le ordenó estirando el detestable cabello de Andrew. Éste, soltó el cuchillo y se levantó haciendo que Peter cayera al piso.
— Pero si solo estoy jugando con ella –Aseguró con sus ojos dilatados- ¿no ves como me divierto? –Preguntó señalando el cuerpo de Ruth, ella aún no moría.
— ¡Eres malo! –Gritó furioso- ¡Nunca fuiste mi amigo! –Andrew rió.
— Peter, la imbécil de tu madre debió enseñarte a desconfiar de las personas.
— Peter… c…corre –Suplicó la chica y trató de acercarse a él arrastrándose por el piso.
— Oh, me gustaría seguir jugando contigo Ruth, pero Peter y yo tenemos cosas que hacer –Le avisó caminando hacia el pequeño- Además “él” se encargara de ti después.
— No –Suplicó Ruth, pero solo pudo ver como Andrew levantaba al pequeño sin ninguna dificultad- ¡No!
— ¡Bájame! –Gritaba Peter desesperado- ¡Ruth!
— ¡Peter! –Fue lo único que pudo decir y lo último que pudo ver era a Andrew desaparecer por el pasillo con el pequeño, después…- Peter -… quedó inconsciente.

























Tom no podía resistir más, la deseaba. Bajó sus manos hacia la cintura de la chica haciendo que su blusa se levantara lo suficiente para que sus dedos pudieran tocar su piel desnuda, Ashley se estremeció ante el tacto frío pero no tardó en acostumbrarse a ello. La chica bajó su mano y acarició el bien marcado torso de Tom sobre la gran playera que, en esos momentos, se estaba convirtiendo en un estorbo.
— Deja de tocarlo –Ordenó entre dientes una voz femenina. La pareja dejó de besarse, Tom gruñó al verla y Ashley se aferró a la playera del de trenzas, algo le decía que esa mujer no estaba de su lado- ¡¿Qué no me escuchaste?! ¡No lo toques! –Gritó furiosa y de un parpadeo, estaba a un centímetro de ellos. Tom, hizo que Ashley se pusiera detrás de él y el chico entró a la defensiva, Verónica no podía tocarla.
— Lárgate de aquí –Rugió- ¡Vete! –Le gritó estando a punto de arrancarle la cabeza, pero se detuvo al sentir que Ashley estiraba su playera.
— No –Le suplicó la chica de cabello negro. Verónica ladeó su cabeza y entrecerró sus ojos como los de un felino que asecha a su presa, que en este caso, era Ashley.
— Eres una escoria. –Aseguró- Sólo alguien como tú podría dejar a un pequeño e indefenso niño solo en su casa… –Ashley soltó a Tom al escucharla-… y solamente para poder venir aquí y tener sexo como una vil ramera.
— ¡Cállate! –Gritó el de trenzas perdiendo los estribos y antes de poder golpearla, Ashley se entre puso entre ellos- Apártate –Susurró entre dientes. Él siempre había deseado matar a Verónica con sus propias manos, ella siempre humillaba a su amada, siempre la insultaba, la hacía sufrir… merecía pagar por ello.
— ¡No! –Contestó Ashley desesperada. ¿Cómo, aquella mujer, sabía sobre su pequeño?- ¿De qué estás hablando? –Le preguntó volteando hacia la chica. Verónica sonrió.
— Por fin pagarás por robarme mi felicidad. –Respondió ampliando más aquella curva de sus labios. Tom pudo sentir como la sangre comenzaba a hervirle ante la rabia que empezaba a apoderarse de su cuerpo. Peter, ¡Verónica se atrevió a tocarlo!
— Te mataré… ¡Lo haré! –Rugió y sus ojos se volvieron negros.
— Hazlo ¡Anda! Empeora más las cosas –Inquirió y Tom se detuvo en seco- Si llegas a tocarme, él lo matará.
Ashley se tensó al escucharla y sus pupilas se contrajeron ante el miedo e impotencia que sentía. Sin dudarlo dos veces, corrió hacia Verónica dispuesta a hacerle daño ¡Tenía a Peter! Pero Tom logró reaccionar y la atrapó haciendo que Ashley comenzara a luchar para que la dejara libre.
— ¡¿Dónde está Peter?! –Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas- ¡¿Dónde está mi pequeño?! ¡¡ ¿Dónde lo tienes?!! –Verónica rio a carcajadas ante la escena que veían sus ojos. Eso era lo que quería desde hace mucho- ¡¡Responde!! –Le exigió soltando un sollozo.
— Andrew te lo advirtió Tom –Habló mirando al de trenzas- Tuviste la oportunidad de evitar todo esto, pero no quisiste escucharlo, no quisiste apoyarlo –Le recordó. La furia de Tom aumentaba cada vez más, las venas de su sien se marcaron resaltando más sus ojos negros. Todo estaba claro, Verónica no fue quien tomó a Peter, fue Andrew; él, una vez más, había decidido jugar con fuego.
— ¿Andrew? –Murmuró Ashley atónita. Pudo sentir como su corazón se detuvo al escuchar aquél nombre y como su color de piel se volvía pálida como la de una hoja de papel- No, ¡no! ¡¡Devuélvanme a mi pequeño!! –Exigió con un horrible dolor en su cuerpo.
— ¿Dónde lo tienen? –Ashley volteó asustada al ver al de trenzas, esa no era su voz, sin embargo provenía de él- ¡¿Dónde lo tienen?! –La chica chilló. La voz de Tom era ronca, profunda y distorsionada, era la voz de un demonio.
Ninguno de los dos se dio cuenta, pero Bill y sus seguidores se encontraban presentes dos minutos después que Verónica apareció. Beatriz iba a atacarla, pero al escucharla decir que si algo le pasaba Peter afrontaría las consecuencias, se detuvo sintiendo como la impotencia se apoderaba de ella.
— Quítenle a Ashley –Ordenó Bill- Verónica está logrando despertar el demonio que mi hermano lleva dentro –Gustav y Georg asintieron- Cuando ella se vaya, síganla, tal vez nos lleve donde Andrew –Ahora, Beatriz y Andrea asintieron y corrieron hacia el bosque esperando el momento de actuar- Sólo espero que no sea demasiado tarde –Rogó por lo bajo.
— Tom, ¿por qué te pones así? Es solo un insignificante niño –Le recordó pero calló y meditó un poco- ¡Oh, no me digas! ¿Te encariñaste con él? –El de trenzas no respondió pero Verónica volvió a reír- No lo puedo creer ¿tú? ¿Querer a un niño? –Rió una vez más- ¿Pero en que te has convertido?
— Por favor… ¡devuélveme a Peter! –Suplicó Ashley comenzando a ahogarse con su propio llanto.
Los brazos de Tom se tensaron y eso ocasionó que el cuerpo de la chica fuera aplastado por su fuerza. El de trenzas se encontraba tan cegado que no se daba cuenta del daño que le estaba provocando; Ashley gritó ante el dolor que sintió, estaba atrapada.
— ¡Dame a Ashley, Tom! –Ordenó Georg y tomó las manos de la chica. La sonrisa de Verónica no se desvaneció en ningún momento, por fin comenzaba a sentir dicha.
— La estás lastimando Thomas –Le hizo saber Gustav y trató de separarlo. Pero el de trenzas no la soltó- Mierda Tom, ¡despierta! Que la furia no te gane –Tom solo apretó a Ashley cada vez más. Georg soltó las manos de Ashley quien estaba a punto de desmayarse por el dolor.
— ¡Abre los ojos imbécil! –Le ordenó Georg brindándole un puñetazo en el rostro. Tom retrocedió y Ashley cayó al suelo- ¡Despierta! –Gritó empujándolo.
— Hey, Ashley -La llamó Gustav y la reincorporó- Te sacaremos de aquí.
— Ayúdenme… -Suplicó por lo bajo al ser cargada por el rubio-… ayuden a Peter, por favor –Lloró una vez más.
— Lo haremos.
La vista de Tom se hizo más clara. Vio a Georg enfrente de él y a una mujer a lo lejos, Verónica. El chico rugió y apartó a Georg; de un parpadeo, se encontraba frente a frente de la mujer que odiaba.
— Tu muerte está más cerca de lo que crees –Le aseguró entrecerrando sus ojos.
— No te diré donde está el mocoso.
— Yo lo encontraré, y cuándo lo haga, destriparé a Andrew y a cada uno de ustedes.
— Inténtalo –Lo retó y comenzó a retroceder hasta que desapareció entre los árboles del bosque. Ashley, al ser bajada por Gustav, corrió hacia Tom como pudo y éste al verla la abrazó.
— Rescátalo –Le suplicó comenzando a llorar- Por favor, ¡rescátalo!
— Lo haré –Le juró- Peter estará a tu lado pronto –El chico alzó su vista hacia su hermano y éste asintió y se introdujo al bosque junto con Georg y Gustav para, de esta forma, comenzar a rastrearlo.
Tom la abrazó fuerte al escuchar los sollozos de la chica. Andrew había sobrepasado la línea, se había sobrepasado a sí mismo, pero el de trenzas iba a rescatar al pequeño, a su hijo y matará por fin al maldito monstruo que ha traído maldad al pueblo, a Ashley.

 
 
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Por fin termine la semana de examenes ._. Agh, y estuvo terrible ._. En fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin (: Espero que esten disfrutando de este sábadito L_L (: muchas gracias por leer y comentar c: los quiero <3